La tarde había despertado gran expectación cuando se presentó la feria. Todos habían apuntado en rojo la cita de la vuelta a los ruedos de Morante de la Puebla y la despedida de su plaza de Juan José Padilla. Tal fue la expectación que cuatro días antes de la corrida se colgó el cartel de “No hay billetes”.

La tarde comenzó con la emotividad de la entrega de un cuadro a Juan José Padilla por su despedida y a lo largo que fue avanzando la tarde los diestros se fueron chocando con una corrida de bonitas hechuras pero de escasa raza, casta y emoción, que podemos definirla como una ‘juanpedrada’.

Triunfó Padilla con tres orejas, llevándose al único toro con opciones reales de la corrida. Estuvo en Ciclón y visiblemente emocionado al escuchar los cánticos de “illa, illa, illa Padilla maravilla” y los gritos de “torero, torero” tras dar una apoteósica vuelta al ruedo del cuarto de la tarde. Morante sólo pudo enseñar su arte en el quinto de la tarde dónde la espada le privó de un trofeo más que merecido tras inventarse una faena ante un toro sin gracia. Manzanares lo intentó en sus dos oponentes y se llevó una oreja cariñosa del sexto.

Salió el primer toro de la tarde con temple y ritmo en las embestidas que aprovechó Padilla toreándolo por verónicas saliéndose a los medios con él. Justo de fuerzas salió del leve castigo en varas. Con habilidad puso las banderillas el jerezano siendo el último par de dentro para afuera el más conseguido. Comenzó la faena de muleta con susto, ya que a punto estuvo de ser volteado tras una colada cuando lo fijaba por bajo. Por la diestra el de Juan Pedro sabía lo que se dejaba detrás siendo el pitón izquierdo el mejor. Lo toreó con gusto Padilla al natural con la figura erguida y relajada. Duró poco el Juan Pedro obligando a Padilla a cerrar la faena en tablas entre los pitones enlazando dos circulares con molinetes. Dejó una estocada trasera pero efectiva que le sirvió para cortar la primera oreja de la tarde. 

Saludó Morante al toro de su reaparición, de capa castaña, por bellos lances de capa ante la expectación del público. No pudo ser perfecto ya que el animal no tenía un excesivo recorrido. Llegó a la muleta con embestidas mortecinas, sin transmisión, ni clase. Morante se dio poca coba y decidió acortar la faena levantando los pitos del público. Estocada entera efectiva al tercer intento. Palmas.

Con clase pero justo de fuerza salió el tercero de la tarde al que Manzanares lanceó por verónicas sin pensárselo pero sin poder ser perfecto. Manseó en el caballo y rehuyó la pelea. La faena de muleta no tuvo emoción por la escasa transmisión del astado. Lo intentó Manzanares pero no se pudo confiar ni encontrar cómodo en ningún momento. Dejó muletazos sueltos meritorios pero con escaso eco en los tendidos. Sin emoción no se llega al tendido y eso faltó en la faena. Media estocada y un descabello. Silencio.

Con dos largas cambiadas de rodillas en el tercio recibió Padilla al cuarto de la tarde, le siguieron un ramillete de verónicas con raza ante un toro que se lo pensaba y le faltaba recorrido. En el quite, un poco tropezado, dejó unas chicuelinas y tafalleras pasándoselo cerca. Banderilleó el propio Padilla de forma magistral al de Domecq. Cuadró en la cara, se recreó antes de clavar y finalizó con el clásico violín poniendo al público en pie. Brindó Padilla su último toro en Jerez a sus padres. Comenzó en los medios de rodillas citando al toro y corriéndole la mano con emoción y transmisión. Prosiguieron varias tandas de toreo en redondo siendo algunos pases en circular que llegaron a los tendidos con mucha facilidad. Por el izquierdo el toro se lo pensaba más y no se encontró cómodo volviendo a la diestra. El toro se quiso rajar y Padilla sacó su ‘Ciclón’ con toreo más efectista basado en adornos. Finalizó la obra de rodillas y con manoletinas. Lo puso todo el de Jerez. Estocada arriba a la segunda. 2 orejas.

En el quinto de la tarde Morante sacó a relucir su capote de oro. Dejó cuatro verónicas de verdad, encajado, toreando con todo el cuerpo y haciendo crujir a Jerez. El toro acortó el recorrido y finalizó con chicuelinas arrebatadas y una larga soltando el capote. Se arrancó con prontitud al caballo que montaba Aurelio Cruz. Se inventó la faena de muleta el de la Puebla. El toro sin transmitir, sin celo, ni fondo obligó a Morante a ponerle todo para que aquello tuviera interés. Basó la faena en el pitón derecho, provocando las embestidas y poniéndole torería a cada pase. Toda la faena transcurrió en el tercio, donde el toro se movía algo más. Morante consiguió tres tandas reunidas, ligadas, pasándoselo cerca y llegando fuerte a los tendidos. Desprendía torería en cada movimiento, dejando remates de otra época que actualmente se ven en antiguos carteles de toros. Estocada a la tercera. Ovación.

Con gusto y empaque recibió por verónicas Manzanares al sexto de la tarde que embistió con ritmo y temple al capote.   Completó un buen tercio de banderillas “Suso”. Sacó genio y brusquedad con la muleta el toro. Manzanares lo intentó, hizo un esfuerzo pero la informalidad del toro no le permitió alcanzar altos vuelos. Mejor por el derecho que consiguió los mejores pasajes de la faena, por el pitón izquierdo tenía menos recorrido y franqueza. Estocada entera caída pero efectiva. Oreja. 

Ficha del festejo: 

Plaza de Toros de Jerez de la Frontera. Lleno de “No hay billetes”

Toros de Juan Pedro Domecq. 1º reservón y con poco fondo, 2º sin casta ni raza, 3º descastado, 4º noble y con clase, 5º desrazado y 6º con genio. 

Juan José Padilla (teja y oro). Oreja y 2 orejas. 

Morante de la Puebla (catafalco y oro). Palmas y ovación con saludos.

José María Manzanares (turquesa y azabache). Silencio y oreja.

Incidencias: al romper el paseíllo entregaron un cuadro a Padilla en su última tarde en Jerez. 

Sergio Maya / @sergiomaya7

Fotografías de Marta Verdugo.