Tras la eclosión de ayer de la Feria de San Isidro 2018, llega hoy otro plato muy muy apetecible. Las vistas están puestas en el valenciano, pero aquí, dos y dos, (Por suerte) nunca suman cuatro. Y esta es la magia del espectáculo en vivo más culto del mundo.

Finito de Córdoba…¿Qué podemos decir de Juan Serrano? Con más ambición, y afirmo, hubiera marcado una época bañada en letras de oro. El catalán, lo tiene que ver claro y sentirse. Por su plástica y estética, con dos tandas pone la plaza en pie.

Román…Da gusto ver al valenciano. Lo ve claro, y tiene ahora mismo una seguridad pasmosa. Y verlo claro, lo es todo. Al toro malo lo hace medio, al medio lo hace bueno, y el bueno lo hace superior. Lo tiene en la mano, y Madrid le espera.

El mediano de la saga Adame, Luis David está por ver. Le acompaña el valor, y el gusto por agradar, y torear, sabe hacerlo y muy bien. Pero es un torero con concepto aún por definir, y de reciente alternativa. Lógicamente, no podemos juzgarlo como al resto. Pero de lo que algo estoy seguro, es que hoy dará la cara ante dos gallos de pelea que seguramente vengan con la hierva en la boca.

Los de Juan Pedro Domecq/Parladé pues…Bajo opinión personal, me decanto más por Parladé, por ese punto más de transmisión. Los de Juan Pedro, bajan la persiana demasiado rápido y un espectáculo cadente de emoción, da lugar al sopor y al aburrimiento. Ojalá hoy no sea así.