Encañonando la recta final del ciclo isidril más largo de la historia, llega la ya tradicional corrida de la Beneficencia con un cartel muy rematado. Su tradición se remonta al Siglo XVII, y es la única corrida de toros en Las Ventas, donde se emplean palcos especiales para la Casa Real.

Vuelve Ferrera. Torero con poso, magisterio e improvisación delante de la cara del toro. ¿Qué podemos añadir más del ibicenco en su nueva etapa? Apetece verle, y que le meta la cara un toro. Y hoy, con los de la casa Lozano, puede ser el día.

De vuelta también está Perera al círculo mágico de la plaza de toros de Las Ventas. Esta es una de las plazas donde cobra mayor dimensión la capacidad del torero de la Puebla de Prior. Miguel Angel le debe mucho al respetable de Madrid, y Madrid al torero extremeño. Pero hoy es hoy, y el pasado queda al margen, eso sí, imborrable y bañado con letras de oro en la historia de la monumental. Tiene dos cartuchos en la recamara para reivindicar de nuevo su posición.

Ginés Marín vuelve tras el mano a mano de la Corrida de la Cultura. Sin éxito ese día, pues no le tocó el mejor lote. Hoy vuelve con la misma ganadería al mismo escenario, y tiene capacidad de sobra para cuajar uno de Alcurrucén y que el tiro de mulillas le arrastre sin las orejas.

Bien es conocida en Madrid la ganadería que pasta en Urda (Toledo) En resumidas cuentas…Alcurrucén, siempre suelta un par de toros con nombre propio apto para el espectáculo y el triunfo. Esperemos que hoy veamos algún «Malagueño» o «Licenciado»…De esos que te vienen galopando, colocando la cara, y te hacen el avión en la muleta.