Los nombres en las ganaderías no fallan, y las reatas, menos aún, aunque dos y dos nunca son cuatro taurinamente hablando. El toro, fue, es y debe ser el gran protagonista de la fiesta, siendo la materia prima para el torero. Hoy, las reatas no fallaron, y menos el toro de nombre “Cuba” lidiado en cuarto lugar por Paco Ureña, al que le recetó una faena marcada por el clasicismo, pero empeñada finalmente por un percance al realizar la suerte suprema, alcanzando “Cuba” al bueno de Ureña, hiriéndole en la cara interior del muslo derecho.

El primero de la tarde, cantó un comportamiento muy abanto de salida, saliendo siempre suelto. En los tercios de varas y de banderillas, siempre buscó la huida sin querer saber nada de los engaños de la cuadrilla de Paco y del mismo matador. Con la muleta en la mano, Ureña intentó fijar la embestida del animal casi en el centro del ruedo por el pitón derecho, ante una embestida informal del primero del Puerto. Consiguió meterlo en el canasto con la diestra, en una faena más de tesón e imposición que de estética, pero sin estructura alguna. Estocada trasera

El cuarto de la tarde, “Cuba” metió con clase la cara en el capote de Ureña, y en el caballo, echó la cara abajo haciendo buena pelea. En banderillas, sus arrancadas y fijeza, ante los cites, dejaban ver lo que llevaba dentro de bueno. Ureña, comenzó la faena toreando con la diestra. Paco, lo disfrutó toreando de manera relajada por ambos pitones, imprimiendo profundidad por el derecho, y enroscándose al toro por el izquierdo en una faena en progresión según avanzaban las tandas. Hoy no entraban en el torero murciano los gestos del sufrimiento, y al tirarse en el morrillo para asegurar el triunfo, resultó herido en en la cara interna del muslo derecho.

El quinto, navegó entre dos aguas en los dos primeros tercios, sin tener una embestida clara en el capote de Román, y más teniendo en cuenta la buena intención del valenciano, de torear para el toro en vez de para él. Con la muleta en la mano, la misión fue imposible por ambos pitones, y todo quedó en un querer y no poder, y lógicamente, la disposición indiscutible del torero. Estocada habilidosa y golpe de descabello.

El segundo de la tarde, tuvo mejor son y mejor tranco de salida que el primero, con una embestida de más calidad, y con más fijeza en los engaños. Aún con su sello personal de Atanasio en los primeros tercios, este ya mostraba más calidad, y sobre todo más recorrido, y eso ya lo evidenció en el tercio de banderillas. Román tras brindar, inició la faena toreando en redondo con la diestra rodillas en tierra. El valenciano, también supo ver el pitón izquierdo del toro, aunque según avanzaba la faena, el animal perdía fuelle. Román cerró la faena por bernadinas. Las nobles y enclasadas  embestidas del toro del Puerto, permitieron al valenciano torear de manera sosegada. Estocada trasera.

El tercero de la tarde, enseñando las puntas y con cara bastante ofensiva, todavía marcó más aún su condición huidiza buscando las tablas, y esa fue la tónica en los primero tercios, incluso cuando Garrido comenzó el último tercio muleta en mano. Sin clase y con la cara alta, pasaba sin más por la muleta del torero. Garrido lo intentó por ambos pitones, pero sin el resultado deseado ante la poca clase de este del Puerto. Estocada habilidosa y golpe de descabello.

El sexto, de nombre “Faraón” no terminó de definirse en los dos primeros tercios. Todo un interrogante para Garrido, momentos previos antes de iniciar la faena de muleta. El extremeño, tenía la necesidad imperiosa de apretar, y más con una oreja en el esportón cada uno de sus compañeros. Comenzó la faena rodillas en tierra, para acto seguido torear en redondo con la diestra, aprovechando el pitón potable del animal. El derecho…De noble condición pero sin más, fue un querer y no poder, y Garrido, lo único que pudo hacer fue justificarse entregándose, desde el principio al fin de la faena. Estoca

FICHA DEL FESTEJO:

Plaza de toros de Pamplona, con todas las localidades vendidas. Toros de El Puerto de San Lorenzo de juego desigual, destacando el segundo, y sobre todo el cuarto por su clase y profundas embestidas. Los peores, sin un ápice de clase, tercero y sexto

Paco Ureña. Ovación y oreja

Román. Oreja y silencio

José Garrido. Silencio en ambos