Todo llega, y todo esfuerzo tiene su recompensa. Octavio Chacón, tras años de alternativa y no tener presencia en las grandes ferias y toreando un número mínimo o muy excaso de festejos al año, cae de pie en su presentación en Pamplona con una noble y manejable corrida de Cebada Gago, cortando una oreja en cada uno de su lote. La fe y la esperanza, nunca deben perderse, y quién tiene la moneda en la mano y apuesta, tiene la posibilidad de cambiar el devenir de su vida. Octavio, apostó, tiró la moneda, y consiguió el logro soñado.

En una clara declaración de intenciones, Chacón recibió al primero de la tarde con una larga cambiada en el tercio. Este primero de Cebada, en los primeros tercios, buscó la huida de manera discreta al salir del caballo, y durante durante el tercio de banderillas, el animal acortó el viaje. Con la muleta en la mano, Octavio no escatimó en quedarse quieto, pasarse al toro de cerca, inclusive hacerle un desplante, que tanto gusta en los tendidos de sol, resultando volteado sin consecuencias. Exprimió al máximo las cortas y escasas embestidas del animal. Estocada

Cachón recibió al cuarto de la tarde, de manera acompasada y reunida con el capote. Este Cebada, más bajo y mejor hecho, respondió en comportamiento bajo sus hechuras. Durante el tercio de banderillas, se dañó la pata izquierda trasera, y lo acusó durante el tercio de muleta. Octavio lo intentó pero sin obligarle, y el animal aún así, tuvo entrega y regaló unas cuantas embestidas por ambos pitones bien aprovechadas por el debutante. Lógicamente, el mimo y la despaciosidad, fueron la distinción y la estructura de la faena. Estocada contraria.

El segundo de la tarde, alto de cruz, embistió con la cara alta en el saludo capotero de Bolivar. Bien picado, delantero y en toda la yema, bajó un palmo la cara del animal. En banderillas, este de Cebada, mostró claramente no estar muy sobrado de fuerzas. Sin mala condición, el animal quiso coger la muleta yendo con la cara alta, y Luis, le administró la medicina del temple por ambos pitones, realizando una faena bien estructurada en los tiempos, altura, distancia, y con ausencia de toques bruscos. Algún molinete, desplante, y el cierre por manoletinas, fueron el complemento de una faena sin la repercusión suficiente en los tendidos. Estocada y varios golpes de descabello.

El quinto de la tarde, sin ser un toro de bandera, también tuvo la virtud de repetir, pero el defecto de ir con al cara un tanto alta. Este de Cebada, también marcó su comportamiento en los tercios de varas y banderillas. Bolivar muleta en mano, comenzó la faena rodillas en tierra, sin escatimar en esfuerzos. A parte, estuvo firme y le supo coger la medida y altura al toro por ambos pitones, realizando el toreo fundamental. Faena para aficionados. Este fue acortando el recorrido según sucedían las tandas. La disposición y el poso de Luis, dejaron latente el buen momento que atraviesa. Estocada.

El tercero de la tarde, mostró algo de mejor condición y algo más de recorrido que los dos toros anteriores. En varas y banderillas, el de Cebada, ya quedó perfectamente definido y mostró sus cualidades. Su virtud en la muleta de Juan, fue la de repetir. El salmantino lo supo templar, e intercaló el toreo fundamental por ambos pitones, sobre todo basando la faena en el pitón izquierdo, con  el toreo de rodillas y molinetes que tanto gustan en los tendidos de sol. Del Alamo no escatimó en esfuerzos, y en exprimir al animal al máximo. Estoca.

En el sexto de la tarde, del Alamo tenía esa necesidad imperiosa de apretar, sabiendo que ya tenía una oreja del tercero de la tarde. Sin mala condición este Cebada, no quedó definido del todo, tras los tercios de varas y banderillas. Juan, comenzó la faena de muleta de manera aguerrida, rodillas en tierra, buscando la aprobación y el bullicio de los tendidos de sol. Juan, en el toreo fundamental, lo toreó con la pañosa a media altura, y el toro acabó defendiéndose y soltando la cara en cada muletazo. Estocada

FICHA DEL FESTEJO:

Plaza de toros de Pamplona, con lleno en los tendidos. Toros de Cebada Gago, nobles y manejables en líneas generales, destacando el cuarto por su clase y entrega aún lastimado de la pata trasera izquierda.Estocada

Octavio Chacón. Oreja en ambos

Luis Bolivar. Silencioen ambos

Juan del Alamo, Oreja y silencio