Todo en esta vida, tiene un principio y un final. No hay finales sin principios, ni existos sin esfuerzos, y en esta ocasión bañados en sangre. Todo, comenzó en el año 1999 con la de Miura, y todo concluyó en la tarde de hoy con la de Jandilla, al grito unisono de «Illa illa illa, Padilla maravilla» y «Padilla quédate» Pamplona, con ambos tendidos en conjunto, de sol y sombra, caían rendidos ante la figura de quién nunca escatimó en esfuerzos, y nunca volvió la cara en su feudo. En esta ocasión y en su última cita, no fue menos, y cinco días después de su percance en Arévalo, Padilla, salió con el cuchillo en la boca, y no dudó en darlo todo en la plaza que le sirvió de trampolín para otras plazas.

La corrida en conjunto de Jandilla, con sus matices, sirvió entera destacando el muy buen cuarto de la tarde, y Cayetano y Roca Rey, hicieron lo propio, dar la cara ante un encierro propicio para el espectáculo.

Con cuatro largas cambiadas y una media, recibió Padilla al primero de la tarde, incendiando de buena manera los tendidos de sol. ¿Y cómo fue el de Jandilla? Tuvo codicia en el caballo, y en banderillas acudió pronto y con fijeza al cite de Juan José. El jerezano, comenzó la faena de muleta rodillas en tierra, y en el toreo fundamental, midió perfectamente los tiempos, distancias y altura, ante el buen castaño del hierro de la estrella. El izquierdo, fue el pitón más potable del toro y por ahí estructuró la faena. No le faltó al ciclón el repertorio y desplante en el último tramo de la faena. Estocada.

Al salir el cuarto de la tarde, y bajo pronostico meteorológico, la lluvia fina también quiso presenciar el último toro de Juan José Padilla en su feudo, Pamplona. En este, el ciclón de Jerez, sacó su versión más reposada en un toro que fue a más según sucedían los tercios. Las manos de Daniel Duarte en la brega, tuvieron mucho que ver. Este, no lo pareó y una vez metidos en el último tercio, Padilla lo supo entender. Lo toreó con largura y ligazón por ambos pitones de manera reposada, toreando más para él, que de cara al respetable montando la algarabía. Lógicamente, y fiel con su concepto y mostrando fidelidad al tendido de sol, no le faltó el repertorio de rodillas en tierra en el último tramo de la faena. El enclasado toro de Borja Domecq, permitió al torero jerezano sacar su mejor versión. Estocada

Cayetano, tenía una papeleta en el segundo de la tarde, tras el lío de Padilla en el primero. Este del hierro de la estrella, de salida mostró ese puntito de genio tan necesario para la emoción del espectáculo, aún echando los cuartos delanteros por delante. Tras el tercio de varas, la cuadrilla entera, brilló en el tercio de banderillas. Rivera, tras brindar al respetable, notó el calor de los tendidos, siendo un punto favorable de cara al último tercio. Cayetano, en una faena medida en el tiempo, lo cuajó por ambos pitones, sobre todo apoyándose en el izquierdo. De embestidas un tanto informales, el de Jandilla no tuvo entrega en la muleta, y Cayetano concluyó con una tanda de naturales a pies juntos. Pinchazo y estocada.

Con una larga cambiada, recibió Cayetano al quinto de la tarde. En sus entrañas, sabía que tras la tarde de Padilla, y la actuación de Roca Rey en el tercero, tenía la necesidad imperiosa de apretar. Y tras los tercios de varas y banderillas, donde el de Borja Domecq mostró buen ritmo en su embestida, éste también le brindó la faena al torero jerezano en la tarde de su despedida. Cayetano lo toreó con ritmo y templanza, sobre todo por el pitón derecho, siendo este el más potable del animal. Rivera, le supo coger el pulso al bueno de Jandilla toreando para el mismo de manera reposada, pero con el añadido de la transmisión del toro. Estocada

El actual rey de Pamplona, Andrés, salió desde el saludo capotero con las pinturas de guerra en la cara. Tras el tercio de varas bastante medido, en el tercio de banderillas, aun con menos casta, mostró una embestida más templada. El rey, brindó el toro al jerezano en la tarde de su despedida. 25 años les separan, y uno, el que brinda, recoge el testigo del que se va. Roca Rey, en el inicio de faena, salió atropellado tras un pase cambiado por la espalda, y al coger de nuevo los tratos, los tendidos de sol enardecieron de locura. Andrés toreó de forma templada metiendo al toro en la muleta por ambos pitones con las zapatillas asentadas en el suelo, ante las embestidas desclasadas del Jandilla. No le faltó firmeza y valor para plantar batalla al Jandilla. Pinchazo y estocada.

El actual rey de Pamplona, Andrés, recibió al sexto de la tarde con una larga cambiada en el tercio. Señal inequívoca de guerra. En el tercio de varas, no fue picado, y simplemente señalado en sus dos entradas reglamentarias. Signo de la disposición total y absoluta del peruano. Al bueno de Jandilla aunque con calidad en la embestida, no se le veía sobrado de fuerzas. En el tercio de banderillas, este mostró galope franco, y fijeza en los cites. Andrés, comenzó la faena de manera explosiva fiel en su registro, para calentar de lleno al tendido de sol. Con el toro crudo, tuvo que someter al animal para ahormar y domeñar las embestidas del animal. Mando en el toreo fundamental por ambos pitones ante las embestidas del toro, alcanzando el punto álgido en dos naturales que calaron de pleno en los tendidos. Estocada

FICHA DEL FESTEJO

Juan José Padilla. Dos orejas y oreja

Cayetano. Ovación y oreja

Roca Rey. Oreja y dos orejas