Una de las tardes más esperadas de la temporada taurina, Miura y Pamplona, o lo que es lo mismo, tarde de expectación. La verdad, se esperaba mucho más de la miurada que cerraba feria, ante una terna interesante. Toreros especialistas en este hierro y faltos de triunfos los tres. Lo más destacado lo hizo Rubén Pinar frente al quinto, donde estuvo a punto de tocar pelo.

El primero fue un toro para doblarse, le quitó la franela a Rafaelillo en diversas ocasiones y el animal se orientó. Poco se podía hacer ya ante un toro que pasaba sin humillarse, a veces desentendiéndose de lo que el murciano quería hacerle. Erró con los aceros y tuvo que terminar con él tras cuatro descabellos, empezaba la tarde regular.

El segundo llegó a meter la cara en el capote de Rubén Pinar pero lo más destacado de la lidia se llevó a cabo en banderillas, donde Ángel Otero y Victor Manuel Martínez pusieron los palos con más gallardía de la feria. La faena de muleta no tuvo mucho misterio, la clave era perderle pasos e intentar pegarle el medio muletazo que tenía el toro. Lo consiguió el manchego y resolvió una labor aseada.

El tercero fue un toro que se dejó hacer en los primeros tercios, sobre todo con el capote, donde Pepe Moral intentó lucirse. El sevillano estuvo firme con la muleta, tragando mucho, esperando y confiando en que tomara la franela Tabernero, que así se llamó. Consiguió embaucarlo por el pitón izquierdo y aún dejó varios naturales a destacar en toda la tarde. En algunos sectores se llegó a pedir la oreja, pero todo quedó en una ovación.

El cuarto fue un sobrero de Fuente Ymbro, ya que el titular proveniente de Zahariche se lesionó esta mañana en los corrales. El toro era feo de atar, gordo y a contra estilo de Pamplona, a penas se movió y por mucho que Rafaelillo se pusiera y le plantara batalla, el animal ya había tirado la toalla des de la salida de chiqueros. Nulo el paso del murciano por San Fermín.

El quinto fue el toro de más emoción de la tarde, tampoco terminó de romper, pero formó un bonito tándem junto a su matador, Rubén Pinar. Pinar brindó la faena al Alcalde de sol, una labor muy técnica, con recursos, dando al animal sus tiempos y terrenos, la clave de la faena. Tendero no quería las distancias cortas, protestaba cada vez que se intentaba que pasara, todo tenía que ser muy despegado. Y con la inteligencia que dan los años logró una labor digna de destacar. Lo mató de una estocada y se le pidió la oreja, petición algo escasa para la concesión. Dio una vuelta al ruedo y ahí quedaron sus intenciones.

El que cerró plaza y feria, fue el más Miura de toda la corrida, un toro alto, imponente, que daba miedo incluso a metros de distancia. En banderillas hizo pasar las de Caín a la cuadrilla de Moral, y es que este sexto fue un toro listo, que pedía el carné. Medía, derrotaba, se pensaba que hacer en cada uno de los cites, un toro interesante, al qué quizás faltó poderle más. De todos modos digna labor de Moral que a pesar de errar con los aceros dejó una grata impresión en la capital Navarra.

Terminó la feria, una feria marcada por el poco juego del ganado y bajo mi punto de vista, la nota negativa, ese puntito de trapío que faltó este año en los encierros lidiados. Esperemos que para el próximo año se vuelva a la senda habitual. Y un año más agradecer al santo su capotico, que esta edición, ha hecho horas extra. ¡ Viva San Fermín, Gora San Fermín y hasta el año que viene !

Ficha del festejo;

Plaza de toros de Pamplona. Novena y última de San Fermín. Lleno. Toros de Miura, con alzada, duros y sosos en general. Uno de Fuente Ymbro (4º), gordo y parado.

Rafaelillo (azul pavo y oro), silencio y silencio.

Rubén Pinar (grana y oro): ovación y vuelta tras petición.

Pepe Moral (sangre de toro y oro): ovación tras leve petición y silencio tras aviso.

Incidencias: Ángel Otero y Victor Manuel Martínez saludaron una ovación tras parear al quinto.