Miguel Ángel Perera atendió este lunes, 23 de julio, a La Tierra del Toro cuando concluyó el encuentro con la afición más joven que tuvo lugar en la Ría de Huelva y en la que estuvo acompañado por Julián López «El Juli». El extremeño hizo balance de la primera mitad de la temporada y también habló de lo que le queda por delante antes de finalizar la campaña 2018.

– Miguel Ángel en primer lugar gracias por atender a la Tierra del Toro en un acto tan emotivo como el que acabáis de desarrollar en Huelva con la participación de multitud de niños que han visto con cara de entusiasmo y admiración a sus ídolos. ¿Cómo ha sido la experiencia?

La verdad es que la experiencia ha sido muy bonita porque uno tiene la ilusión y el deseo de sacar el toro a la calle, pero también encontrar la respuesta que hemos tenido aquí ha sido bonito, sobre todo el ver las caras de ilusión de los niños, gente joven y de todos los aficionados que se han acercado a compartir este rato con nosotros. La verdad es que te merece la pena cualquier esfuerzo con tal de dedicarle un tiempo a todas aquellas personas que después se gastan su dinero en ir a vernos.

– ¿Te ves reflejado en las caras de esos niños?

Sí, porque bueno… uno es joven apenas paso de los 30 años y parece que fue ayer cuando tenía 6-7 años y jugaba con un trapillo rojo y otro rosa, que era lo que más se parecía a un capote y una muleta y jugabas a querer ser torero y ahora viendo a estos niños se te viene a la memoria aquellos recuerdos, y ahora también lo veo reflejado en mi hija, que tiene 3 años y medio, y que la veo jugando con su capote y su muleta como un juguete más, eso no quiere decir nada tampoco, pero ese colorido que tiene la muleta y los capotes es especial cuando juntas a tantos niños.

– ¿Este tipo de actividades en medio de una temporada con tantas citas y responsabilidad supone desconectar un poco de esa tensión?

No creas que se desconecta. El domingo toreé en Roquetas de Mar, me iba a quedar a dormir allí, pero por circunstancias me tuve que ir para Badajoz y por la tarde a Huelva, y llevo unos cuántos de kilómetros, pero bueno son formas de la profesión, uno se acostumbra a dormir en el coche y sobre todo que todo esfuerzo en una actividad como la de hoy cuando luego ves el resultado pues te merece la pena.

– Cambiando de tercio Miguel Ángel, ¿Qué balance haces de la primera parte de la temporada?

Uno nunca termina de estar contento, es verdad que me estoy encontrando a gusto en las plazas, cómodo y fresco, pero estoy arrastrando un lastre importante con la espada y por desgracia no veo materializado los triunfos en el número de orejas, que al fin y al cabo no dejan de ser ‘despojos’ como lo llaman vulgarmente pero no dejan de ser ‘goles’, y eso es lo que más, a lo mejor, pueda reflejar la rotundidad con la que uno está en la plaza o con la que uno se siente con el capote y con la muleta. Han pasado plazas importantes, he tenido el triunfo al alcance de la mano y por la espada pues no lo he refrendado. Espero que esto lo pueda solucionar pronto y que de ahora en adelante que vienen ferias muy importante pueda ratificar todo con la espada.

– ¿Quizás la mejor tarde ha sido la de Algeciras?

Sí, sobre todo por la importancia de esa tarde. Por repercusión a nivel mediático, sobre todo al principio por lo que se esperaba de la tarde, pero después es cierto que fue una tarde que a pesar de la presión y la incertidumbre de saber que era un día de máxima expectación por la vuelta de José Tomás a los ruedos tenía que aprovechar dicha circunstancia y como digo, pues afortunadamente me rodaron las cosas y luego en la plaza me encontré muy a gusto, muy suelto, me salió todo lo que quería hacer, con la suerte de encontrarme con ese segundo toro de Jandilla que me dejó expresarme como realmente siento el toreo.

– ¿Cómo esperas finalizar la temporada?

– Pues sobre todo espero que esté cargada de éxito, y de mantener la regularidad y la frescura en la plaza y sobre todo con salud, que Dios que está arriba nos eche una mano, que nos ampare, y lo demás lo tengo que poner yo. Como digo me encuentro cómodo, me encuentro fresco y solo falta que pueda cogerle de nuevo el sitio a la espada y se pueda volver a ver los triunfos refrendado con las orejas.