Para muchos, una figura y una persona indispensable dentro de la trayectoria de un torero. Para otros, cuando las cosas no se hacen por derecho, esta figura se convierte en la de explotador y un sacacuartos. Muchos, lo hacen por amor al mundo del toro, y por intentar proyectar en jóvenes valores, sus conocimientos con tal de ayudar. Otros, miran simplemente el lado económico independientemente de los resultados. Unos, son auténticos pistoleros capaces de arruinar la temporada de un torero. Otros, son capaces de poner su temporada en todo lo alto, luchando por sus intereses en el ruedo, y su interés económico. (El interés del torero) Pero…¿Qué hay más allá de lo que vemos en un callejón? ¿Cuando empieza y cuando acaba el laborioso trabajo del apoderado?

Hoy, nos sentamos con Juan Antonio Rubio Medina, un joven apoderado en trayectoria, que en su día, también lo intentó fundido en el chispeante vistiendo el oro. Hoy en día, junto con el novillero con picadores, Jesús Vela.

¿Cuando y por qué, decides dar tus primeros pasos dentro del mundo del toro queriendo ser torero?

Cuando era un niño, mí madre me comentaba que pegaba pases dentro de su vientre desde muy pequeño. Yo les comentaba, que les compraría todo tipo de lujos cuando yo fuese torero. Un cortijo, y un collar de oro (Entre risas) aunque, ni el cortijo ni el collar, los pude comprar…Con nueve añitos, mis padres me apuntaron en la escuela de tauromaquia de Algeciras, con el maestro Miguelete al frente.

¿Qué sé te pasó por la cabeza cuando no pudiste culminar el sueño de ser torero?

Pufff por la cabeza se me pasaron muchas cosas. Tantos sueños rotos, y tanta lucha sin aparente recompensa… Imagínate Diego…Una tremenda desilusión, pero fui durante un tiempo, capaz de vivir con esa herida emocional, hoy en día ya cicatrizada.

¿Y ahora? haciendo las funciones de apoderado con Jesús Vela. 

Me gusta mí vida y las funciones de apoderado al estar ligado al mundo del toro. No me gustan ni los chistes en el mundo del toro, y mucho menos las milongas. Me considero serio, e intento proyectar esa seriedad sin engañar de la dureza de este mundo. Ellos, los novilleros, tienen que tener en cuenta y en la cabeza, que esto es muy difícil, y el fracaso también existe. Ahora, estoy junto con Jesús Vela, y con él, intentando reconducir su trayectoria de novillero con picadores.

Cuéntanos esa labor tan desconocida, la del apoderado. Eso que no solamente podemos ver en el callejón.

Cuando di este paso, sabía que no sería fácil. Hay mucho trabajo detrás, muchas horas fuera de tu familia…Hacerle tentaderos al torero. Muchas llamadas…Empresas y empresarios, reuniones para la contratación, horas de entrenamientos y que todo esté encajado hasta la hora del festejo y con una mirada de apoderado y torero para que eso fluya etc etc. Ni te imaginas Diego, ni te imaginas…La labor, no solamente es estar ahí en el callejón de pie dando consejos. Va más allá. Y claro, debe existir química entre apoderado y poderdante. De no ser así, esa unión entre ambos, puede durar un cuarto de hora.

¿Algún apoderado en referencia para ti?

Antonio Corbacho con José Tomás o Talavante. Rafael, “El Pipo” marcó un antes y un después en el apoderamiento. Me encanta el vínculo profesional y personal de Cepeda y Perera. Su química es palpable en el callejón.

¿Cómo ves el mundo del toro en general?

Nuestra profesión es la más seria del mundo. Le damos mucha importancia a las personas que no le gustan los toros. Querido Diego ¿Qué decía Víctor Barrio? La tauromaquia no hay qué explicarla. Debemos enseñarla. Aquí un tío muere o mata de verdad. Sin medias tintas. Aquí, la vida y la muerte se dan la mano en una misma tarde. El mundo del toro lo veo…No lo sé ni yo. Simplemente veo desunión por todos los sectores. Verlo…Simplemente, amo el mundo del toro en general, independientemente de la visión que tengan externa nuestra.

¿Y tú? ¿Cómo te ves en un futuro?

Lógicamente Diego, me veré con más canas y más mayor (Risas) El tiempo no pasa en valde. No pienso en el futuro. Vivo el día a día, por los palos recibidos en el pasado. Claro, quiero seguir aportando mis conocimientos al mundo del toro. Pero en un futuro, me gustaría ser feliz con los míos, y dentro del mundo del toro en la faceta de apoderado.