López Simón fue el triunfador de la cuarta de abono de la Feria de Málaga. La Malagueta certificó su resurrección tras su triunfo en las Ventas este pasado San Isidro y se volvió a cumplir el dicho torero de que el banquillo curte, ya que en este año sólo lleva una decena de tardes. El de Barajas volvió por sus fueros, transmitió, puso alma, giró en los talones, corrió la mano, se lo pasó muy cerca, estuvo muy por encima de sus oponentes y volvió a dar muestras de su capacidad torera. Málaga lo vio y lo premió con una oreja en cada toro que no le sirvió para abrir la Puerta Grande porque en Málaga hay que cortar dos apéndices a un toro.

La corrida de Santiago Domecq y el remiendo de toros de la Plata no funcionó. Toros grandes, deslucidos, sin clase ni transmisión. El Fandi se chocó contra el primero y estuvo con oficio con el cuarto y Ginés Marín estuvo muy dispuesto y acertado con el tercero, que duró un poco más, y que a punto estuvo de cortar pelo pero la presidenta no atendió la petición y con el sexto no tuvo opciones.

El primero de la tarde, castaño de capa, fue protestado al salir al astillarse el pitón izquierdo en los chiqueros y demostrar poca fuerza en el capote del Fandi. Animoso el granadino lo recibió con una larga de rodillas en el tercio y un intento de toreo a la verónica. Dejó el Fandi un quite aseado y sin molestar al toro por chicuelinas y apenas lo castigó en varas. López Simón entró en la tarde con un quite vistoso compuesto por chicuelinas, tafalleras y gaoneras. Con mucha habilidad banderilleó El Fandi. El primer par cuarteando, el segundo de dentro a afuera y el violín para cerrar. Animoso el granadino comenzó la faena de rodillas pero no tuvo el eco esperado por la reiterada pérdida de manos del toro. No hubo prácticamente faena. El toro echó la persiana, muy parado y sin vida. El Fandi decidió abreviar ante tan pocas opciones. Pinchazo, estocada caída y descabello. Silencio.

Ancho de sien y abierto de pitones era el segundo de la tarde. Embistió con las manos por delante pero con ritmo que aprovechó López Simón para lancearlo a la verónica ganándole los medios. Dos picotazos de Tito Sandoval fueron suficientes para que se cambiara el tercio.  Chicuelinas ajustadas fue el quite que Ginés Marín empleó para entrar en la tarde. También de rodillas comenzó la faena López Simón que tuvo que aguantar como se metía el toro por el pitón derecho. Estuvo el madrileño muy por encima del toro, con una actuación muy seria y para profesionales. El toro, bajó en emoción y en casta, dio pocas alegrías a Simón. El de Barajas fue estructurando la faena de menos a más, jugando con las distancias y los tiempos y con el temple como premisa. Elaboró la obra por el pitón derecho principalmente. Muy entregado, cruzándose al pitón contrario y dejándose llegar mucho al toro fue consiguiendo pases de uno en uno que calaron en los tendidos. Tanto se lo dejó llegar que fue prendido en una ocasión por el toro aunque aparentemente no estaba herido. Estocada arriba efectiva. Oreja.

Embistió con ritmo y humillación el jabonero que hacía tercero. Ginés Marín lo cuajó toreándolo por verónicas y chicuelinas rematadas con una revolera mirando al tendido. Galleó por chicuelinas Marín para llevarlo al primer encuentro con el caballo que montaba su padre, Guillermo. Lo señaló las dos veces. Con unos preciosos ayudados por alto comenzó la faena Ginés Marín desde el tercio. La clase que demostró el toro de salida pronto se convirtió en sosería ante la pérdida de gas del jabonero. El jerezano estuvo muy por encima del toro. Con mucha entrega e intentándole poner la gracia que al toro le faltaba. Los mejores momentos llegaron al final de la faena cuando le atacó y le exigió a repetir con un temple exquisito. Se lo dejó llegar y resolvió una faena reveladora del momento que atraviesa este torero. Remató la faena con unas manoletinas ajustadas. Estocada un poco desprendida. Vuelta al ruedo tras petición.

Salió con fiereza el cuarto de la tarde. Humillación y embestidas fuertes que El Fandi consiguió atemperar en su poderoso toreo a la verónica que tuvo emoción. Con un vistoso galleó por chicuelinas lo llevó al peto, donde apenas recibió castigo. Por navarras quitó al toro El Fandi. No se lo puso fácil el toro al Fandi para banderillearlo. Se aquerenció en tablas y cuando se arrancaba lo hacía recto y fuerte. Por piernas y de poder a poder fueron los dos primeros asomándose al balcón y finalizó parando al toro con maestría después de clavar al violín. Faena de más a menos del Fandi con un toro que tenía muchas teclas que tocar. Lo quería todo por abajo pero perdía las manos desluciendo las tandas y si no se le bajaba la mano se descomponía. Tiró de oficio y voluntad El Fandi para hacer una faena con interés. Por la diestra tuvo pasajes de ligazón y temple, pero por la izquierda consiguió un ramillete de naturales con mucho ritmo y compás. En la última tanda el toro se volvió a caer lastimándose la mano y obligando al Fandi a acortar la faena antes que la rotura se hiciese evidente. Pinchazo y estocada. Ovación.

Justo de fuerzas y con embestidas desiguales salió el quinto de la tarde que no permitió el toreo a la verónica de López Simón. Tampoco se le hizo mucha sangre al toro en el caballo. Sensacional estuvo el de Barajas en la faena de muleta. Entendió a su oponente a la perfección, la pena es que el de Santiago Domecq tenía el fuelle justo para aguantar la faena. Bajo la premisa del pronto y en la mano que diría el maestro Chenel, López Simón se fue a los medios para dar tres tandas de derechazos templados, con la figura relajada y que hicieron crujir a la Malagueta. Volvió a girar los talones, a quedarse asentado en los riñones, a pasárselo muy ajustado. Ahí se acabó el burel. Pero a López Simón le importó poco. Decidió acortar los terrenos, meterse entre los pitones y pegar los pases de uno en uno, con temple y a cámara lenta. Soberbios fueron algunos naturales y también algún derechazo. Con el toro casi sin moverse, se pegó un gran arrimón, se lo pasó por la espalda y se lo dejó llegar a los mismísimos muslos, cruzándose al pitón contrario dándole el pecho en cada cite. Agotó las medias arrancadas con unas manoletinas ajustadas. Estocada en buen sitio. Oreja.

Grande de cara y cuerpo salió el último. Lo lanceó con temple y gusto, acompañando con la figura, Ginés Marín de recibo. Lo cuidó en varas. Sin ritmo ni clase llegó al toro a la muleta. Soltaba la cara, no iba metido en la muleta y transmitía poca emoción. Ginés Marín anduvo con oficio y técnica. Lo intentó por ambos pitones pero la faena no alzó el vuelo deseado. Estocada. Silencio.

Ficha del festejo:

Plaza de toros de la Malagueta. 4º abono. Media plaza.

Toros de La Plata (1º) y Santiago Domecq. Bien presentados pero desiguales. 1º vacío de casta, 2º faltó emoción y clase, 3º enclasado sin fondo, 4º de más a menos, 5º desfondado con clase y 6º deslucido.

“El Fandi” (berenjena y oro). Silencio y ovación. 

López Simón (añil y oro). Oreja y oreja.

Ginés Marín (grana y oro). Vuelta al ruedo tras petición y silencio.

Sergio Maya / @sergiomaya7