Apuntaba alto la tarde en Málaga. Se daban cita en el cartel tres maestros de diferentes épocas tanto en el escalafón de rejoneadores como en el de matadores. El público respondió cubriendo más de tres cuartos del aforo de la Malagueta, pero como tantas veces cuando hay tanta expectación hubo decepción. Ninguno de los seis astados que saltaron al ruedo permitió el lucimiento total ni la emoción de las faenas. ¡Y eso que eran de tres ganaderías diferentes! Ni los de Guiomar, ni los del Vellosino, ni los de la Palmosilla sirvieron.

Diego Ventura logró, a pesar de todo, llevar el éxtasis a los tendidos. Cierto es que en rejoneo no es tan importante el toro que en el toreo de a pie. Ventura tiró de recursos, de adornos, de su exultante cuadra y de todo su conocimiento para sacar partida a sus toros, y de paso volver a imponer su ley en una plaza en la que el domingo aparecerán los Hermoso de Mendoza. Pudo haber cortado tres orejas pero su fallo con los rejones de muerte hizo que sólo cortara una. 

En el capítulo de toreo a pie se vio a un Enrique Ponce con la ambición de un novillero sacándole más de lo que tenían sus dos oponentes. También pudo perder algún trofeo con la espada. En cambio El Juli no tuvo su mejor tarde. Sin ninguna opción, estuvo apático, y escuchó varios improperios desde el tendido. Lo dicho tarde de expectación, tarde de decepción.

Sin fijeza ni celo salió el primero de la tarde. Diego Ventura le colocó el primer y único rejón de castigo pronto para encelarlo. Lo consiguió y dejó al toro con un tranco perfecto que aprovechó montando a “Nazarí” haciendo las delicias del respetable con un templado toreo a dos pistas de gran emoción. Demostró el de la Puebla estar en un momento increíble, con una doma sutil y un conocimiento de la línea magistral. Tras clavar tres banderillas sobre “Nazarí” fue el turno de “Lío” y un lío fue lo que montó. La elasticidad del equino tordo y sus espectaculares quiebros hicieron rugir a la Malagueta. Fueron auténticos naturales a caballo. Montó a “Remate” para finalizar su obra con tres banderillas cortas al violín y seguidamente un adorno haciendo el teléfono sobre el testuz del astado. El rejón de muerte cayó desprendido y trasero pero efectivo. Oreja. 

Muy pesador, 604 kg, muy largo y gordo, fue el primero del Vellosino que abría la tarde del toreo a pie. Decidió torear para el toro Ponce al principio para encelarlo y darle continuidad a las embestidas. Después se estiró a la verónica y dejó cuatro verónicas muy reunidas y con compás para rematar con una media en los medios. Salió muy dormido del caballo, sin celo. Ponce lo intentó por delantales pero la poca transmisión del toro no permitió que fuesen lucidos. Como suele ser habitual los toros en las manos de Ponce parecen mejores de lo que son en realidad. Tuvo, el del Vellosino, mucha nobleza y muy poca transmisión. Realmente durante la faena no hubo emoción, eso sobre lo que se sustenta la fiesta. Hubo belleza y estética en la forma de torear de un catedrático de esto. Ponce provocó al toro para que no parara, siempre a media altura y sin obligarlo y el toro pasaba. La figura erguida y relajada tan característica del toreo del de Chiva fue cautivando al público. Por la zurda, de uno en uno y cerrado en tablas, dejó también unos cuantos naturales de gran trazo. Estuvo a gusto Ponce hasta el final. Dejó una estocada caída tras dos pinchazos. Ovación.

Descarado de pitones y melocotón de capa era el tercero de la tarde de la ganadería de la Palmosilla. Muy suelto de salida y sin emplearse en el capote del Juli salió de chiqueros. Carente de ritmo, transmisión y clase llegó el toro a la muleta. El Juli tras intentarlo por ambos pitones decidió abreviar ante la división de opiniones del público. Media estocada y tres descabellos. Silencio.

Diego Ventura recibió al cuarto de la tarde a porta gayola con la garrocha en mano montando a “Guadalquivir”. El de Guiomar deslució el trance tras salir muy desentendido, al igual que el primero. A éste decidió ponerle Dos rejones de castigo. Fue encelándose el toro poco a poco pero no tenía el ritmo del anterior. Para las banderillas comenzó con “Fino”. Toreó a dos pistas aguantando los arreones del burel. Lo recortó por dentro, pisó los terrenos del toro y quebró retrocediendo sobre los cuartos traseros del equino formando un alboroto. Se lo dejó llegar mucho con “Bronce” templando al toro como si la grupa fuese una muleta. Después utilizó a “Quilla” con el que puso al público en pie por la espectacular forma de mantenerse únicamente el equino sobre los cuartos traseros. También montó a “Dólar” para ejecutar un par a dos manos sin ‘bocao’ que fue perfecto y puso al público en pie nuevamente. Cerró clavando una rosa después de unas cuantas piruetas sobre “Remate”. Medio rejón de castigo trasero y dos descabellos. Ovación tras petición no mayoritaria. 

Con decisión salió Ponce a recibir por verónicas al de la Palmosilla que hacía quinto. Estrecho de sien y corto de cuello. Le faltó entrega en los lances del de Chiva. Salió del caballo sin humillar y sin transmisión. Como ocurriera en su primer enemigo, Ponce hizo mejor al toro. Nunca humilló, nunca fue entregado, nunca transmitió pero el de Chiva le da pases a cualquier cosa que medio se mueva. Toda la faena la hizo sobre la diestra. A media altura, provocándole la repetición y pasándoselo cerca. Arreó el de Chiva que consiguió varias tandas de estética y ligazón que no se vislumbraban. No pudo redondear la obra por la sosería final del toro. Con la tizona de verdad en la mano desde el tendido le gritaron: “¡Y la izquierda pa cuando!” Y sin pensarlo lo probó sin que el toro pasase mirando a los tendidos. Pinchazo y estocada. Ovación tras leve petición.

Arreó el último de salida desarmando al Juli y obligándole a tomar el olivo. Embestidas brutas, descompuestas y sin recorrido del del Vellosino. Tras el caballo cesó la brusquedad y apareció la sosería. Se le castigó en varas en exceso. No hubo opciones de lucimiento para el Juli. El toro soltaba la cara, no venía nunca metido en la muleta y sabía lo que se dejaba atrás. Lo enseñó el madrileño y se fue a por la espada.

Ficha del festejo:

Plaza de toros de la Malagueta. 5º abono. Más de tres cuartos de plaza.

Toros de Guiomar (1º y 4º), la Palmosilla (3º y 5º) y el Vellosino (2º y 6º). Presentación desigual y escaso juego, en general. 1º noble y templado, 2º noble sin transmisión, 3º vacío, 4º sin transmisión ni ritmo, 5º deslucido y 6º descastado.

Diego Ventura. Oreja y ovación.

Enrique Ponce (hueso y oro). Ovación y ovación.

El Juli (azul marino y oro). Silencio y pitos.

Incidencias: Francisco de la Torre, Alcalde de Málaga, le dio a Enrique Ponce el capote de paseo con el que se premia la mejor faena de la feria 2017.

Sergio Maya / @sergiomaya