Una tarde de toros, queda recordada o no por lo sucedido en el ruedo. Pero cuando queda recordada, orejas al margen, es por las sensaciones transmitidas. Parte de ello en culpa, es por la materia prima, en este caso por los toros de la legendaria ganadería de Victorino Martín, o bien por la terna, en esta ocasión, con Manuel Escribano, Fortes y Alvaro Lorenzo. Y siempre lo dije, lo digo, y lo diré…El principal protagonista, es y debería ser el toro, y según su comportamiento dependiendo de la procedencia, y en ese momento el comportamiento del animal, así deberá de actual el de luces. Al torero, se le debe de juzgar según el comportamiento del toro. En esta ocasión la de Victorino, variada en comportamiento, pero de interés para el aficionado, no defraudó ante una terna con la capacidad de solventar y estar por encima de las complicaciones de algunos de la A coronada. Por destacar una de las seis actuaciones, la titánica de Escribano, al cuarto de la tarde, ante un Victorino que vendió cara su piel.

El primero de la tarde, tuvo teclas para tocar. Por suerte, Escribano, fresco de cabeza y de mente despejada, supo dosificar las fuerzas del primer cárdeno de la tarde.  En el caballo, cumplió sin más, y ya cantó en los capotes y durante el tercio de banderillas, que su pitón sería el izquierdo. Faena larga ante un Victorino falto de raza y de fuerza, al que Manuel cuajó por ambos pitones. El toro, eso sí, tuvo cierta calidad al meter la cara, teniéndole que dejar siempre la muleta. Estocada

En el cuarto de la tarde, Escribano fiel con su concepto, recibió al cárdeno a portagayola. Lo bueno vino tras una larga cambiada en el tercio, pues el de Gerena toreó por verónicas de manera acompasada ganando terreno al animal. Tras el tercio de varas de Chicharito, Escribano interpretó un tercio de banderillas de máxima exposición sobre todo en el último par, esperando al animal sentado en el estribo, y sin espacio, clavando en toda la cara, totalmente metido en tablas. En la muleta, este cuarto de Victorino, salió en «Victorino» Buscó por ambos pitones y vendió  cara su piel. Escribano, con mucho pundonor, lo metió en la muleta por ambos pitones siendo cada tanda un asalto de tú a tú. Al realizar un pase de pecho con la diestra, el cárdeno le hizo hilo sin consecuencias saliendo Escribano revolcado, y de esta manera, volviendo a la cara del toro tal cual y sin mirarse, Manuel reafirmó sus ganas de anteponerse ante las dificultades de un toro con teclas para dar y tomar. Tras pinchar y perder el toreo, será una faena recordada por la entrega y disposición total y absoluta sin vender el drama de cara al respetable.

El segundo de la tarde, humilló en el saludo capotero de Fortes por verónicas ¡Buena seña!. En el caballo, el castigo fue comedido, al ver que no le sobraban las fuerzas. Tras el tercio de banderillas, Raúl Ruiz, saludó al respetable tras la ovación recibida al parear. El malagueño, comenzó con doblones, pero la virtud de humillar del toro, cambió en éste último tercio. Saúl firme, dando el pecho, con los talones asentados y sin mover las zapatillas. ¿Algo más ante un toro sin entrega? Toques suaves por ambos pitones para no violentar al cárdeno en una faena firme, sin dudas y sin fisuras. Ahora, tiene en la mano la clave del toreo de culto del cara al aficionado y para paladares exquisitos, y no para la boca del asno. Estocada

Fortes en el quinto, salió con gesto serio, señal inequívoca de estar metido de lleno y de pleno en la tarde. Este quinto, marcó sus ideas en el capote del malagueño. Tras el tercio de varas, en banderillas ya sacó sus señas de identidad de estar también muy en «Victorino» Con la franela en la mano, cada tanda, fue otro asalto de tú a tú en una lucha titánica sin tregua ni cuartel. Y con este de Victorino, que reponía y revolvía en un palmo de terreno, Fortes no dudó en torear con las zapatillas asentadas. Tras hacerle hilo el cárdeno de Victorino, Fortes sin vender humos ni dramas, volvió sin mirarse para rematar la faena, malogrando el posible triunfo con la espada. Estocada caía y perpendicular.

Lorenzo, debutaba en Bilbao, y al mismo tiempo con los toros de Victorino. Este tercero, en el capote del joven toledano y posteriormente en el tercio de varas, también evidenció su falta de raza. A parte de mal picado. En banderillas, el cárdeno ya mostró otra codicia diferente al embestir. Alvaro, brindó al respetable, señal de fe en sus posibilidades, y en las del primero de su lote. Lorenzo, enseguida mostró sus cartas, y sin titubeos cogió la franela con la diestra para torear en redondo. Rápido llegó al tendido toreando en redondo, conectando con el respetable. Con la zurda interpretando el toreo al natural, la faena fue en descenso al irse apagando el Victorino. De nuevo con la diestra, la faena aún con el toro ya apagado, llegó de nuevo al tendido. Estocada tendida

El sexto y último…No permitió la expresión con el capote de Lorenzo. En el caballo, el toro hizo buena pelea en la primera vara, y quizá castigado en demasía en la segunda. En banderillas, el de la A cornada, mostró mejor virtud por el pitón izquierdo. Tras el tercio, Sergio Aguilar saludó montera en mano tras la ovación del respetable. Este también vendió cara su piel en el último tercio y Lorenzo tuvo que andar listo y con viveza. Tandas cortas por ambas manos y perdiendo pasos, fueron la clave de la estructura de la faena hasta conseguir meterlo de pleno en la muleta por el pitón izquierdo. Al toro le faltó algo de repetición para que las tandas al natural tuviesen más repercusión. Estocada corta y golpe de descabello.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Bilbao, con media entrada aproximadamente. Toros de Victorino Marín de juego variado e interesante. El más complicado, y más en «Victorino» el cuarto

Manuel Escribano. Palmas y vuelta al ruedo

Fortes. Ovación en ambos

Alvaro Lorenzo. Oreja y ovación