Corrida con mal estilo, y un punto de genio de El Parralejo, con el denominador común en los seis, de echar los cuartos delanteros por delante, siendo síntoma de defensa. No sirvió y punto. ¿Y? Borrón y cuenta nueva. Otra vez será…¿Y la terna? Ferrera, quiso gustarse en cada momento, y puso detalles sobre la mesa, más bien de otra época. Digno de agradecer. Perera, acusa el peso de la temporada, y el mes de agosto. Quizá esta no sea la mejor versión, (Tampoco la peor) del torero de La Puebla de Prior. Marín…El año pasado, bajo el paraguas de la puerta grande de Madrid en la corrida de la cultura, salió en demasía demasiado catapultado. Y lógicamente, todo lleva un proceso. Muchas veces querer más, es ser menos y acaba restando en vez de sumando.

Ferrera, recibió al primero de la tarde con mimo y gusto toreando por verónicas, y de igual manera, lo colocó y sacó del caballo. Tras el tercio de banderillas, clavando Montoliú el primer y tercer par, saludó montera en mano tras la ovación unánime del respetable. En la muleta de Antonio, este de El Parralejo, respondió mejor por el pitón izquierdo. Por el derecho, se quedaba corto y protestaba en cada embestida, aunque las manos del ibicenco, obraron el milagro metiendo al animal en la franela por ambos pitones, en una faena construida sin prisas, y bajo el sentido del temple. La última tanda con la zurda fue la más sentida, al quedarse el toro bajo los vuelos de la muleta, creando sensación de emoción por el peligro. Estocada baja y golpe de descabello.

Al cuarto de la tarde, Ferrera lo recibió lidiandolo con el capote, haciendo uso de la lidia antigua, y de esta manera, trasladando la época de los 60 en blanco y negro, al técnicolor del 2018. Lo cual, arrancó una atronadora ovación en los tendidos. Este de El Parralejo, tras el tercio de varas y durante el tercio de banderillas, evidenció estar descordinado, o tener muy mal estilo embistiendo. Quizá, mezcla de ambas.  Este cuarto, con una cabeza imponente por su amplia en longitud y desarrollada cornamenta, simplemente tuvo fachada. Ferrera al bajarle la mano con la muleta, el animal iba al suelo. ¿Y ahora qué?  De tanto sobarlo, Antonio lo metió en la franela por ambos pitones, dejando sobre todo una muy buena tanda al natural, bajo la poca clase del toro. El buen oficio del ibicenco, maquilló defectos por doquier. Estocada

El segundo de la tarde, con más carbón de salida, fue recibido por verónicas por parte de Miguel Angel Perera. Puesto en suerte, el toro protagonizó dos puyazos arrancándose de largo, y metiendo la cara en el peto. Buen tercio de varas de Francisco Doblado, el cual escuchó una ovación cerrada. Este de El Parralejo, fue entrando en cada muletazo por la diestra, en la muleta de Perera. Media altura, y sin obligar al animal, fue la receta mágica para un toro de embestidas desiguales, y sin convicción de querer cogerla. Pero la cogió…El de la Puebla de Prior, lo toreó por ambos pitones, calibrando bien las distancias y la altura. El animal acabó rajándose y rehuyendo de la franela del torero. Media estocada habilidosa y varios golpes de descabello.

El quinto de El Parralejo, también derrochó malas formas y mal estilo en el saludo capotero de Perera, y durante los tercios de varas y banderillas. En la muleta de Miguel Angel, ni quiso, ni tuvo intención de embestir ni por el derecho, ni por el revés. Miguel Angel, ya con tono apático, decidió cortar por lo sano y empuñar la espada de verdad, escuchando pitos en cada intento de ejecutar la suerte suprema. El animal con la cara alta, puso en compromiso al de La Puebla de Prior. Varios pinchazos

El tercero de la tarde, salió frenándose en el capote de Marín. Toda una incógnita este de El Parralejo. Tras el tercio de varas un tanto accidentado, Agustín Navarro escuchó una sonora ovación, y Ferrera sacó al toro del caballo, con un quite por chicuelinas de gran calado en los tendidos. Tras un tercio de banderillas incierto por el comportamiento del animal, este no tuvo celo en la franela de Ginés, y al embestir lo hacía de manera informal y sin un ápice de clase. Marín lo intentó por ambos pitones, pero sin brillantez. Marín en esta temporada, siendo muy buen torero y sin duda alguna, tiene un tono frío y gris como el cielo de Bilbao, o los trajes de Jesús Diez Fini, o Montoliú. Estocada tratravesada.

El sexto y último capítulo…Ni el toro, ni Marín. O ni Marín, ni el toro. Mal estilo este de El Parralejo. Malo, o peor…Andarín, soltando la cara…Tras los tercios de varas y banderillas, la papeleta era para el joven Ginés. Cierto, el toro tuvo mal estilo, y cierto, Marín lo intentó y le buscó las vueltas. Pero quizá, y bajo la percepción personal de un escribiente y juntaletras, han querido encumbrar demasiado rápido al bueno de Marín, cuando todo necesita un proceso. Estocada casi entera.

FICHA DEL FESTEJO:

Plaza de toros de Bilbao, con algo menos de media entrada. Toros de El Parralejo, desclasados, y broncos en líneas generales

Antonio Ferrera. Ovación y ovación con saludos desde los medios

Miguel Angel Perera. Silencio en ambos

Ginés Marín. Silencio en ambos