Lo ocurrido en Bilbao se podría definir como En el país de los ciegos, el tuerto es el rey. El ciego fue Victoriano del Rio al lidiar una corrida impresentable para la plaza vasca mientras que el tuerto fue Roca Rey al salir a hombros gracias a Matías González.

Los astados salieron todos con el mismo patrón. Justos de fuerzas y sin bravura. Los ingredientes justos para no realizar una digna suerte de varas, en la que los tres primeros salían abantos y sus hermanos se dejaron pegar aunque los puyazos no fueron ni para un análisis. En el último tercio los toros empezaron con cierta alegría, ya que los toreros los cuidaron en el caballo y en el tercio de banderillas, pero al verse sometidos buscaron las tablas. Pero siempre hay una excepción, siempre hay un tuerto en el país de los ciegos.

El tuerto fue el sexto toro, aunque solo se diferenció del resto en la muleta de Roca Rey. El peruano se encuentra en un momento que de un medio toro saca faena como si fuera el toro más bravo.  Realizó un quite por saltilleras muy ajustadas para rematarlo con una media que calentaría a la plaza.  Se fue a los medios con la muleta para comenzar con estatuarios en los que el toro iba y venía con más ganas de rajarse que de embestir. Que fue lo que acabo ocurriendo tras tres tandas por la derecha de Roca Rey, donde el torero recorto distancias y pisó unos terrenos que obligaban a embestir a “Despreciado”.  Llegaron buenos pases corriendo la mano con gusto y empaque sobre todo con la derecha, por la zurda el toro protesto más pero acabo entrando en el canasto.  Dejó un pinchazo antes de la estocada para acabar recibiendo dos orejas muy generosas de Matías y salir a hombros por la puerta grande. En el país de los ciegos, el tuerto es el rey. Ante su tercero el torero de Lima saco su particular tauromaquia, realizando un quite tan variado que se vieron chicuelinas, tafalleras, tijerillas, una media verónica y una revolera. Pero con la muleta solo pudo dejar una tanda meritoria con la derecha y un arrimón que hizo que “Entonado” demostrara más mansedumbre.

Abrió plaza Sebastian Castella que lidiaría los dos toros herrados con el hierro de Toros de Cortés, según el ganadero se eliminó todo lo anterior pero las hechuras demuestran que aun se mantiene.  Ante tal oponentes se limitó a lidiar con el capote dejando lo más lucido en el quite al cuarto por tafalleras. Su primero fue un toro bronco donde se lo puso complicado al francés llegándole a tirar un feo derrote por el pitón izquierdo pero cuando la muleta dominaba la situación el toro se fue a tablas sin mirar atrás. El torero de Béziers llego a sacar muletazos en una faena importante pero que no llego al tendido debido a la poca bravura del astado. Ante su segundo solo pudo justificarse corriendo detrás del toro, un autentico manso de carretas.

Completaba la tarde José Garrido que entro por la vía de la sustitución. Nadie puede decir que no fue todo ganas y buenas intenciones. Comenzó su tarde con dos chicuelinas de mano bajas al primero de la tarde para continuarla en la puerta de chiqueros recibiendo a su toro que se lastimo al pisar el albero bilbaíno. El sobrero de Encinagrande hizo cosas de toro corraleado pero en la muleta demostró que eran síntomas de manso, en ningún  momento embistió ni bien ni mal, se limito a huir. El extremeño compuso la figura y se vieron muletazos de buen trazo. Con el despropósito del quinto, que nunca debió pisar el ruedo de Vista Alegre, volvió a justificarse Garrido. Realizando el mejor toreo de capote, al igual que en el quite por verónicas al cuarto de la tarde, pero con la muleta se vieron pases y más pases que acabaron por aburrir al personal.

Plaza de toros de Vista Alegre de Bilbao. Toros de Victoriano del Rio y Toros de Cortés (1º y 4º) mal presentados, justos de fuerza y manseando en todos los tercios. 2º Bis de Encinagrande manso. Media entrada

Sebastian Castella: Ovación tras aviso y silencio

José Garrido: silencio y Ovación tras aviso

Roca Rey: Ovación tras aviso y dos orejas

Crónica, Alberto Bravo de Arriba / Twitter @ABravoOficial