A priori cuando a un aficionado le preguntan por Manzanares respondemos “empaque, torería y un cañón con la espada”. Hoy en Sevilla el alicantino derrochó torería y empaque a raudales pero la espada, sí, han leído bien, la espada le privó de la Puerta del Príncipe.

Se reencontró Manzanares con su mejor versión en una temporada de muchos altibajos y sin sabores. Se encontró con el mejor lote de una buena corrida de Juan Pedro Domecq, en la que hubo hasta tres todos con opciones. En su primer oponente estuvo inteligente, medido en la faena, con empaque, poniendo mucho en cada pase. En el quinto estuvo más abandonado y creativo, tanto que por intentar buscar la segunda oreja y salirse del repertorio habitual a punto estuvo de caer herido. Puso al público en pie al natural, se metió al público en el bolsillo y cuando parecía que se abriría la Puerta de los sueños la espada, la que tantos triunfos le ha dado, se la llevó. 

Morante cerraba su Feria de San Miguel. El público esperaba una tarde histórica pero, como casi siempre le pasa en Sevilla, los toros no le acompañaron. Se llevó el peor lote y solo pudo dejar constancia de su gran capote. Cadaval, que se doctoraba, no le pesó la tarde. Anduvo con oficio y temple. Su primero se agotó muy pronto y con su segundo pudo haber cortado una oreja si no llega a fallar con la espada tras una faena medida con temple y ligazón.

El primero de la tarde, negro de bonitas hechuras, salió sin demasiado celo en el capote de Cadaval. Cumplió en varas. En quites dejó un par de verónicas y una media aseada ante un toro que abrió la boca. Con poco motor y mucha nobleza llegó el ‘juanpedro’ a la muleta. Cadaval anduvo aseado y con gusto dejando muletazos sueltos con empaque y temple pero sin redondear ninguna tanda. No le pesó la responsabilidad en ningún momento. La faena se quedó en detalles. Estocada casi entera trasera y tendida. Ovación.

Burraco y más ofensivo fue el segundo. Embistió con brusquedad al capote de Morante que lo saludó con lances de otra época, semiflexionando la rodilla, en los que rugió la plaza. Realizó una buena pelea en varas el animal, arrancándose con fiereza al segundo encuentro. Bien Aurelio Cruz. No se empleó en la muleta el burraco. Brusco, soltando la cara y sin recorrido. Morante lo intentó, se zafó con el toro pero no logró casi nada. Eso sí, dejó destellos de arte y torería en sus movimientos. Estocada trasera. Silencio.

Con compás embistió el tercero de Juan Pedro. Manzanares lo recibió con un ramillete de verónicas con empaque y fibra. Cumplió en varas y fue muy bien picado por Paco María. El quite de Manzanares fue por chicuelinas con mucho sabor. No desperdició la clase del astado Cadaval que dejó un quite muy bueno por verónicas. Volvió Sevilla a ver a su torero. Dos tandas al natural y tres de toreo en redondo bastaron para llenar el ‘estómago’ de su plaza. Toreó con despaciosidad, con temple, y con mando cuando fue necesario, con empaque y con un gran sentido de la medida. Los momentos más estéticos fueron al natural. Figura relajada, muñecas sueltas y naturales profundos. Con la diestra llegó la ligazón y la concatenación de pases. Hubo ajuste y mucho ritmo. Fueron 30 pases. 5 tandas. El de Juan Pedro, “Noramalo”, el complemento perfecto. Con la espada, un cañón. Oreja con fuerte petición de la segunda.

Se inspiró Morante. El cuarto de perfectas hechuras embistió. Morante comenzó con el galleo del bú, cambio por verónicas abelmontadas y finalizó con tres chicuelinas de escándalo para rematar con una media y una serpentina. Comenzó a pararse en varas el toro. No pudo ser en la muleta. El toro se defendió y se paró. Acusó el exceso de kilos, ponía 600 en la tablilla. Lo intentó el de la Puebla. Se puso, provocó las embestidas e incluso estuvo a punto de resultar cogido en un arreón del toro. Se fue a por la espada resignado. Estocada entera. Ovación. 

Justo de presentación el colorado quinto. Embistió sin mucha transmisión al capote de Manzanares que intentó el lucimiento a la verónica. Leve fue el castigo en varas. Por chicuelinas fue el quite de Cadaval al que le faltó ajuste. Lo bordó Manzanares con la muleta. Brilló su gran mano izquierda en una larga y profunda tanda de naturales. Figura desmayada, de nuevo su empaque y, como novedad un plus de ataque por encima de lo habitual. El toro bueno de Juan Pedro no admitía tandas largas pero transmitía en sus embestidas. Estuvo más seguro el alicantino con la diestra teniendo el temple y el toreo circular como premisas. Al final de la faena, en búsqueda de la Puerta del Principe intentó un molinete de rodillas saliendo trastabillado del trance pero por fortuna el astado no le hirió. Finalizó por manoletinas ajustadas con el público en pie. Perdió la Puerta del Principe con la espada. Tres pinchazos. Vuelta al ruedo.

Correcto saludo el de Alfonso Cadaval al que cerraba plaza. Embistió con nobleza pero sin mucha fijeza. Cumplió en varas el animal. Entró Morante al quite dejó tres verónicas con ritmo, acompañando con todo el cuerpo, con cadencia y una larga para rematar. Cadaval le replicó por el mismo palo. También compás y buena reunión. Comenzó de rodillas en los medios. Vibró la plaza con los primeros derechazos, ligados, entregados y profundos. Sonó la banda. De pie Cadaval estuvo muy firme, con temple y gusto. Lo entendió mejor por el derecho, aunque por el izquierdo dejó un par de naturales de bella factura. El toro se vino a menos y la faena también. Le funcionó la cabeza al toricantano y cerró al toro por ayudados para no alargar la faena. Pinchó y enterró la espada en el segundo encuentro privándole del trofeo. Vuelta al ruedo.

Ficha del festejo: 

Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. 23º de abono. Lleno aparente.

Toros de Juan Pedro Domecq. 1º noble sin transmisión, 2º deslucido, 3º enclasado y con motor, 4º faltó fondo, 5º transmisión y motor y 6º con motor. 

Morante de la Puebla (blanco y azabache). Silencio y ovación.

José María Manzanares (grana y oro). Oreja con fuerte petición de la segunda y vuelta al ruedo. 

Alfonso Cadaval (hueso y oro). Ovación y vuelta al ruedo.

Sergio Maya / @sergiomaya7