En la tarde noche de ayer, el novillero sin picadores Manuel Perera, recogió en la localidad toledana de Sotillo de las Palomas, el premio al triunfador del II Memorial Don Pablo Mayoral.

En un acto, acogido en el seno de dicha localidad, en la fría y lluviosa tarde de ayer, el joven novillero Manauel Perera, recogió de manos del alcalde del municipio Sotillo de las Palomas, Don Jesús Alonso, el premio como triunfador del II Memorial Don Pablo Mayoral, donde en la mesa junto con el novillero, estuvieron el mismísimo alcalde, el empresario de Arena Proyectos, y alma en ciernes de este memorial Don Evaristo Olcina, y Doña Mara Mayoral, en representación de la familia Mayoral.

Todos en conjunto, resaltaron la vital importancia en el mundo del toro, estos certámenes de novilladas bien hechos, para el bien de la promoción de la fiesta, y realzar de algún modo esa figura de novillero, “en novillero” y con ambición.

En la tertulia realizada en la mesa, se destacaron entre otras y unánimemente, las virtudes del novillero, que cierto es que se llevó el mejor novillo de la tarde. Claro está que, ante un novillo con virtudes, tiene que estar delante un novillero con cualidades para exprimir al máximo sus embestidas, y Manuel Perera, lo hizo conquistando al jurado que evaluó las actuaciones de la terna. Jorge Molina y Villita, junto con Aarón Rodríquez, (este último sin entrar en dicha disputa por ser triunfador) fueron los actuantes de la tarde.

Ante compromiso bajo la pregunta del moderador Diego Cervera, Olcina y Alonso, dejaron entre ver, que si las cosas siguen tal cual en el excelentísimo Ayto de Sotillo de las Palomas, “no hay dos sin tres”, y lógicamente, ya está en mente el tercer Memorial Don Pablo Mayoral.

También, y bajo el nombre del certamen, quedaron destacados en la mesa, el nombre y apellido de un hombre generoso y honrando, que siempre estuvo ahí dispuesto para tender la mano en el mundo del toro, a todo aquel que en ese momento lo necesitase.

Empresario y Ayuntamiento, reman en conjunto, mirando por y para la fiesta, con la vista de dar un espectáculo digno, en una población de 200 habitantes, pero con la capacidad de llenar prácticamente el aforo de una plaza de toros portátil, que mete seis veces más el número de personas, que vecinos viven en la población.