Éxito en la localidad toledana de Méntrida, donde Morenito de Aranda, en estado puro, puso el cierre al año taurino en dicha localidad, haciendo las delicias de los presentes en una entrevista de tú a tú con Diego Cervera, que no dejó indiferente a nadie.

El torero de Aranda de Duero puso el broche de oro al año de actividades taurinas en la localidad toledana de Méntrida, que año tras año sigue creciendo taurinamente hablando, gracias al esfuerzo y tesón de su Peña Taurina. Jesús, sacó su lado más personal, el de hombre y persona antes que el torero, mostrándose cercano y solventando de cuando en cuando la papeleta, ante algunas preguntas que en algunas ocasiones eran un compromiso.

Morenito, mostrando su lado más personal, se declaró artista, amante de un buen cocido madrileño, pero recalcando lo de «bueno» y confesó que su vida es el campo, antes que la playa o la montaña. Admirador de Víctor Barrio e Iván Fandiño, admitió que ambos percances que sufrieron los citados toreros, le cambió la vida y su forma de pensar, y ahora valora más, ciertos momentos que antes podían pasar en su vida más de puntillas. Jesús visiblemente emocionado, los recordó como dos grandes toreros.

De su lado artístico como torero, habló que él enseguida encontró su camino, y tiene claro cual es dentro de la plaza. El torero de Aranda de Duero, hizo balance de su temporada quedando satisfecho, aún no tiendo ese triunfo rotundo este año. Jesús, siendo un torero artista y de inspiración, es consciente de que no todos los días puede estar en el mismo nivel, y se rige mucho por las emociones. Pero tiene claro que quién paga una entrada para verle, sabe qué es lo que puede ver artísticamente.

Jesús, amante de las cosas buenas y con calidad, idolatró la puerta grande de Diego Urdiales el día 7 de octubre en la Feria de Otoño, reconociendo su alegría como si hubiese sido él mismo, quién salió en volandas camino de la Calle de Alcalá. Un torero de Madrid, es un torero de todas las plazas y del mundo entero. Añadió.

No siendo menos, admiró la capacidad que tienen algunos periodistas, de transmitir lo visto en el ruedo, cuando lo hacen con sensibilidad y con educación, aunque también dijo, que algunos no tienen ni puta idea.