El novillero palentino Diego Fernández residente en Valdemoro, anuncia su adiós con una despedida muy emotiva cargada de agradecimientos, en su perfil personal de Facebook.

No era muy partidario de decir adiós, simplemente porque nunca decidí decir hola, pero hoy he decidido bajarme del barco y contarlo.

Sólo puedo decir que he sido muy feliz, que siempre lo he hecho por y para mí y que todo lo vivido nada ni nadie me lo puede quitar.

Dar gracias infinitas a mi familia. A mi madre que es el reflejo de Dios en la tierra, a mis hermanos que nunca dudaron en ayudarme y a mi padre que desde el cielo me vio torear como yo sé que a él le gustaba.

Agradecer también a todos los que me ayudaron y acompañaron en esta aventura. Vosotros sabéis quienes sois, pero tengo que nombrar a los más especiales: Paco, Borja, Alberto, María, Vicente, Juanjo y mi Titi, siempre mi Titi.-

El sistema, la ausencia de contratos y quizá ver como injustamente ciertos novilleros «pegapases» sin más, están metidos en todas las ferias y, viendo su nombre fuera de ellas, han hecho meditar al novillero con picadores Diego Fernández, para tomar esta difícil y complicada decisión sabiendo él mismo, que sus muñecas atesoran unas formas diferentes de mecer la muleta, y su alma, al igual que todos los poros de su piel, rezuman un concepto diferente, de esos que sin entender el toreo, no necesita explicaciones. Pues con cuatro tandas contadas, el palentino, es capaz de impregnar una tarde de torería, con total ausencia de vulgaridad.

La valentía, está en intentarlo, y ser capaz de saber hasta donde puede llegar o no uno, independientemente de llegar el primero o él ultimo, o quedarte en mitad de la carrera.