La Tierra del Toro vuelve a sus inicios. Vuelve al campo bravo. Y en esta ocasión viaja hasta tierras francesas. Más concretamente hasta la Camarga, donde actualmente pastan dos hierros míticos, como son el de Concha y Sierra y el de Cura de Valverde.

El sueño ganadero de Jean-Luc Couturier, un empresario francés enamorado de estos dos encastes. Su andadura comenzó en el año 2012, cuando adquirió el hierro de Cura de Valverde, de encaste Conde de la Corte, y continuó al año siguiente con la oportunidad de adquirir uno de los últimos reductos de la Casta Vazqueña en la actualidad, el de Concha y Sierra.

En estos años como ganaderos, los esfuerzos se enfocan principalmente en mantener esta sangre, con las dificultades que ello conlleva. Luchando por evitar problemas de consanguinidad en un reducido número de vacas madre y de sementales. Hace escasos días comenzó la creación de un banco de semen con todos los padres de Concha y Sierra, con el fin de que esta Casta Vazqueña no desaparezca. Un proyecto que continuará con la extracción de embriones de algunas de las vacas más variopintas de este mismo hierro.

Y es que el camino no es nada fácil para un encaste que propició el triunfo de las máximas figuras de épocas pasadas, pero que ahora sólo tiene su mercado en las plazas francesas y quién sabe si en algunas de las ferias de novilladas del norte español. Para esta temporada 2019, uno de sus toros está reseñado para una corrida concurso en una plaza española de primera categoría. Otros tres toros viajarán hasta Alès, para un desafío ganadero y lidiará alguna novillada. El resto de la camada está destinada a los festejos populares, un mercado en el que los ganaderos están encantados y muy orgullosos. Y es que seguramente, sin la afición que existe en las calles a este tipo de toros, algunos encastes como el vazqueño tendrían los días contados.

Una anécdota curiosa que muestra la relación que existe en esta ganadería con los festejos populares, es la de su semental «Mercenario». Un toro que fue lidiado en 2011 en un concurso de recortes con toros de fuego en la plaza de toros de Zaragoza, y que la empresa Toropasión decidió no enviar al matadero enamorados por su bravura. Meses después «Mercenario» fue tentado por los anteriores propietarios de la ganadería, la familia García Palacios, donde volvió a demostrar su excelsa condición de bravo, y actualmente continúa padreando en tierras francesas. El toro indultado por los recortadores, se ha convertido en uno de los últimos guardianes de la Casta Vazqueña, dando unos productos extraordinarios.

El otro hierro de la casa, el de Cura de Valverde les está empezando a dar grandes satisfacciones a sus propietarios. La corrida de Istres de la pasada temporada recibió todo tipo de reconocimientos, y por eso este año volverá a lidiar una corrida de toros en esta misma plaza. Una corrida muy seria y entipada, que tiene hechuras para embestir. Además de la de Istres, hay otra corrida más, que actualmente no tiene destino. Y es que a las dificultades del sistema actual, según nos cuentan los propios ganaderos, hay que sumarle la de las distancias, que por razones geográficas obvias, suponen un incremento en los costes.

Les dejamos con el campo bravo francés a través del objetivo de nuestro colaborador Nacho Blasco. Disfruten de estas bonitas imágenes.

 

Fotografías: Nacho Blasco

Texto: Ricardo Fuertes