El matador de toros Miguel de Pablo, se ve fuera de Valdemorillo, pues según el pliego de condiciones de la plaza y su contratación, no está entre los 30 primeros del escalafón de matadores de toros. 

De Pablo, bajo las declaraciones ofrecidas por la alcaldesa de Valdemorillo, Gema González  al estudiante de periodismo taurino Carlos Hidalgo, no verá su nombre reflejado este año en la Feria de San Blas. La incoherencia de la edil, clama al cielo, pues Miguel fue el triunfador de dicha feria en 2018, y de igual manera, al margen del premio, tiene el reconocimiento como el torero qué cinceló con capote y muleta, las faenas de mayor calado en el tendido, y en la prensa taurina.

Cabe recordar, matizar y puntualizar qué, De Pablo el año pasado, al igual que Juan Miguel Benito, no estaban entre los 30 primeros del escalafón. En años anteriores, por poner otro ejemplo, Víctor Barrio tampoco lo estaba y actuó. Valdemorillo, siempre fue una plaza de oportunidades, y premio al triunfador de la feria anterior. ¿Una canallada? hacia Miguel de Pablo en ésta ocasión, sí.

Su apoderado, Jesús Pérez «El Madrileño» ante las declaraciones aberrantes de la edil en dicha entrevista, dejó de manifiesto su disconformidad en las redes sociales. Razón no le falta ante tal injusticia.

De Pablo, con goterones en su tauromaquia de «El Madrileño», mostró un concepto clásico. Lanceó por verónicas meciendo el capote con cierta pinturería; con la muleta, toreó con ambas manos ofreciendo el pecho y cargando la suerte enganchando al toro de frente, y rematando en la cadera. En su primero, cortó una oreja, y en su segundo, cuarto de la tarde, pudieron ser dos, de no fallar con la espada. ¿Podemos pedir más?

¿Nueva injusticia en el mundo del toro? ¿Maniobra rara un tanto desconcertante y sucia de la alcaldesa? ¿Ambas cosas? Sin duda alguna, un atropello en toda regla hacia el torero, y lógicamente hacia su apoderado, en su ardua lucha por intentar velar justamente por los intereses de Miguel