Valdemorillo, la segunda feria de tercera categoría, un año más venía precedida bajo el frío, pero con la particularidad de venir envuelta con cierta polémica por la confección sus carteles y salvada por la campana. Una cosa es querer, y otra cosa casi no poder, pero lo peor de todo, es perder prácticamente las señas de identidad, de una feria caracterizada por dar oportunidades, pero que en esta ocasión, no las dio.

Abrió “La Candelaria” una novillada de Hato Blanco (Los Guateles), bien presentada, resultando diversa en el comportamiento, tres novillos se dejaron y permitieron el buen juego y los tres restantes, dieron  pocas opciones. La terna: Daniel García Navarrete, Rafael Gónzalez y Marcos.  Rafael González se convirtió en la auténtica sorpresa de la tarde al torear al mejor lote de los de Hato Blanco. Vio la cara y la cruz de este bello arte, pues fue cogido en dos ocasiones, en sus dos novillos, resultando prendido en el segundo y necesitando intervención quirúrgica.

El segundo día de feria, poco dio de una corrida de La Palmosilla. Corrida, que en conjunto tuvo muy falta de fuerzas en donde Juan del Álamo cortaba una oreja tras dejar una faena de pundonor y de obligar al toro a embestir. Faena en la que además fue prendido de una manera fea, pero afortunadamente sin herida por asta de toro. Curro Díaz saludó en sus dos toros y Román escuchó el silencio en su primero y leves palmas en El Segundo.

La última de San Blas se despidió con frío, dolor y triunfo. Triunfó Escribano al mostrarse rotundo y con poder ante los toros de la legendaria ganadería de Miura, cortando una oreja en el segundo suyo y en el tercero, de los cuatro que lidió, al ser resultado herido Pepe Moral, y no poder continuar la lidia. El dolor lo vivió Moral, tras caer herido en su primero, pero la raza y la torería no pudo con él y decidió salir para estoquear al segundo de su lote, con vendas en pierna y brazo, pero después de matar con muchas dificultades y errando en aceros