La tarde, tuvo dos nombres, perdón, tres. O bueno, mejor dicho dos. «Horroso» de Jandilla, y Sebastián Castella, el cual supo entender al animal y exprimir al máximo ese raudal de casta y bravura enclasada. El tercer nombre, el del nefasto presidente que presidiendo la corrida, no tengo el gusto de saberlo, ni lo quiero saber. Simplemente, opino que cuando una persona se sube al palco, tiene que desempeñar un papel discreto atendiendo de manera lo más correcta posible el reglamento, y la petición del respetable siempre que sea coherente. Un toro para vacas, de los que son el puntal de una ganadería. Así hubiera sido «Horroroso» siempre y cuando el presidente hubiese atendido la petición del respetable.

Urdiales, nos dejó atisbo de su buen concepto, y Cayetano, una vez más puso toda la carne en el asador sin escatimar en esfuerzos.

Con ritmo y compás recibió por verónicas el riojano al primero de la tarde del hierro de Vegahermosa. Tras el paso por el caballo y el tercio de banderillas, el toro estaba aún sin definir, pero mostrando cierta fijeza en la embestida. Urdiales, bajo una brisa molesta, no dudó en orquestar una faena de corte clásico basada prácticamente en la mano derecha. El pitón derecho fue el más potable del toro, y por ahí vinieron los «olés» Con la zurda, poco y sin opciones. Diego midió la faena y el tiempo y terminó toreando por bajo y rematando con una trincherilla. Estocada.

El cuarto de la tarde, fue protestado de salida por su escasa presencia. Urdiales, lo intentó torear de capote entre pitos en los tendidos por no gustar el toro. También salió con las fuerzas justas, pues le asomaba medio metro de lengua…El tercio de varas y banderillas, fueron desordenados por la condición del animal. Menuda papeleta para Urdiales ¿No? Con todo en contra; toro protestado, viento, y embestida un tanto descompuesta, el riojano lo intentó por ambos pitones, solamente dejando la huella de su buen concepto. Un par de naturales y punto. Y este, le podía mandar al quirofano por sus embestidas defensivas. Varios pinchazos.

El segundo de la tarde, no dijo nada en el capote de Castella, aunque Castella tampoco dijo nada toreando por verónicas. Tras el tercio de varas, en banderillas Javier Gómez Pascual, fue volteado por el toro al intentar cortar su viaje. El francés en el último tercio, también tuvo que lidiar con el viento. El toro de condición noble, lo quería todo por debajo y embistió con templanza al cite del torero, pero la faena entre unas cosas y otras, no cogió vuelo. Pases sueltos por ambos pitones sin terminar de ligar en una faena demasiado larga para tan poco contenido. Pinchazo, estocada trasera y varios golpes de descabello.

El quinto, fue recibido por verónicas poco lucidas y enganchadas por el viento. En el tercio de varas, Juan Melgar, fue derribado en los dos encuentros por el empuje del animal al arrancarse. Castella, fue avispado viendo la calidad del toro, y un quite por chicuelinas fue el punto de inflexión de la tarde, despertando al respetable de la nebulosa. José Chacón con los palos y con el público metido en la tarde desde el quite del torero, puso dos pares con garbo y torería, y saludó montera en mano ante una clamorosa ovación. Un pase cambiado por la espalda y…Sebastián metió al toro y al público en el canasto. Esta vez sí, toreó y supo aprovechar las virtudes del animal por ambos pitones estructurando una faena bien calibrada en las distancias, toques precisos y mano baja alargando los muletazos. Toreó cómodamente realizando el toreo fundamental. El toro, un manantial de casta enclasada y de nombre «Horroroso» lo único que tuvo de feo fue el nombre. No paró de embestir durante 12 minutos y cogiendo los engaños, la muleta, por abajo. Castella, bajo los avisos, siguió toreando haciendo caso omiso bajo la negativa del palco y petición del indulto, aunque no le quedó otra que empuñar la espada y…Estocada.

El tercero de la tarde tenía guasa, pues salida no quiso cuentas con el capote de Cayetano ni de Joselito Rus. Casi que no quería caballo, y el torero le domeño con el capote por bajo. Una papeleta con el viento añadido. En banderillas, el toro iba y venía sin más. Rivera, tuvo que dominar la muleta para poder meter al animal en la misma. Lo intentó por ambos pitones bajo la embestida áspera del Jandilla. Estocada tendida y varios golpes de descabello.

Cayetano salió en el sexto con esa necesidad de apretar, ya que la tarde se había venido arriba. El torero lo sabía y, tras los tercios de varas y banderillas, inició la faena de muleta queriendo torear rodillas en tierra. Casta no le falta, y porta el gen Rivera del padre para sobreponerse por encima de las circunstancias. El toro, de nulas condiciones embistiendo, pasaba sin más por los engaños del torero, aunque este mostró una vez más total y absoluta disposición.

FICHA DEL FESTEJO:

Plaza de toros de Valencia 3/4 de entrada. Toros de Jandilla-Vegarmosa. El único destable con todos los calificativos que reúne el toro bravo, el quinto.

Diego Urdiales. Palmas y silencio

Sebastián Castella. Silencio y dos oreja

Cayetano. Silencio en ambos