Morón de la Frontera vivió una gran fiesta en los toros gracias a un gran encierro del Torero con tres toros de nota, uno de ellos premiado con la vuelta al ruedo y otro indultado que sirvieron para el triunfo y el derroche de toreo de un muy técnico Jesulín de Ubrique, en su vuelta a los ruedos, un enrazado Cayetano y un puro Pablo Aguado. 

Con oficio y temple recibió a la verónica Jesulín de Ubrique al toro de su reaparición, de bonitas hechuras y agradable cara. Con buen tranco y recorrido llegó el astado a la muleta. El de Ubrique desarrolló una faena basada en el temple y la ligazón de muletazos. Se encontró más cómodo por el pitón derecho, principalmente por el viento, y por ahí llegaron las mejores tandas de toreo en redondo. Algunas más ajustadas y otras más despegadas. Por el izquierdo también fue el toro con franqueza y Jesús le pegó naturales profundos y por abajo cuando el viento le dejó. Concluyó con una tanda de molinetes encadenados que terminaron de calentar a los tendidos. No se le notó la inactiva con la espada ya que dejó una estocada entera arriba muy efectiva. 2 orejas.

Decidido y sin probarlo recibió por verónicas Cayetano al segundo de la tarde, más justo de presentación. Excesivo castigo en varas el que se llevó el toro. Llegó mermado a la muleta tras clavar los pitones en el suelo en banderillas. Cayetano no se encontró cómodo entre la flojedad del toro y el viento. Tiró de oficio para ir sobreponiéndose a las circunstancias. Tandas cortas a media altura y sin obligar. Al toro le faltaba emotividad y motor. La faena transcurrió plana excepto la tanda final en la que ya obligó por abajo al astado y éste le respondió. Estocada entera, algo trasera y un descabello. Oreja. 

Gran toreo de capa el que desarrolló Aguado recibiendo al tercero de la tarde. Cargó la suerte, le ganó los medios y remató con una media con empaque. El toro se fue agriando, acortando el recorrido y soltando la cara. Aguado encontró todas las teclas para poder armar una faena de interés. Le molestó mucho el viento. Por el derecho el animal no se dejó y el más potable era el izquierdo. Ante la brusquedad del toro, el temple del torero. No le tocó ni una vez la muleta. Aguantó las miradas una y otra vez, desengañó al burel con su cuerpo y consiguió meter al público en la faena. A punto estuvo de tener un percance en la última tanda cuando obligó al toro en una tanda por la derecha. Tres pinchazos y cuatro descabellos. Ovación.

No se pudo estirar a la verónica Jesulín con el cuarto de la tarde que apretó de salida. Manseó en el caballo y en los capotes de los banderilleros llevándose tres puyazos. Tuvo que sacar toda su técnica Jesulín en la muleta. Por el izquierdo el animal no pasaba y por el derecho salía desentendido del engaño. El de Ubrique le fue dando coba a media altura, sin llevarle la contraria, en los terrenos más próximos a chiqueros. Le tragó los parones y las miradas con firmeza e interactuando con el público. La faena no llegó a alcanzar cotas brillantes. Se puso difícil para entrar a matar. Pinchazo y estocada corta, trasera y algo tendida. Ovación tras leve petición de oreja.

Tampoco se dejó el quinto de la tarde en el recibo capotero de Cayetano. Accidentado fue el tercio de banderillas donde fue cogido, sin consecuencias, el tercero de la cuadrilla. Tuvo emoción la faena. El toro fue a más, una máquina de embestir por abajo. No era tonto, requería mando y dominio. Cayetano se impuso. Comenzó con una rodilla en tierra recordando al gran Ordóñez. Luego varias tandas con la diestra, dándole el pecho, cargando la suerte y haciendo vibrar al público. Con la zurda el animal embestía con más temple pero el viento no le dejó redondear las series. Toda la faena mantuvo un gran nivel. Bellos fueron los ayudados últimos con los que cerró al toro. Gran estocada a la segunda. 2 orejas y vuelta al ruedo al toro. 

Al igual que en su primer oponente, Pablo Aguado volvió a demostrar su gran capacidad capotera a pesar del vendaval. De nuevo las verónicas de enjundia hasta los medios. Con la muleta lo bordó el sevillano. Toreó de verdad, con ese concepto sevillano que ya se vio en Valencia. Largas y profundas tandas de un excelso toreo en redondo con la figura desmayada. El público entró pronto en la faena. Había emoción, un toro importante, que arremetía con boyantia. Con la zurda también dejó Aguado grandes naturales. Airosos y con pellizco los molinetes y adornos. La faena a más y el público en pie. Se pidió el indulto con mucha fuerza y Aguado también lo pidió siguiendo su obra en el albero dando motivos para ello. El presidente no lo dudó, sacó el pañuelo naranja y la plaza acabó gritando “torero, torero” a un gran Pablo Aguado. 2 orejas y rabo simbólicos.

Ficha del festejo:

Plaza de toros de Morón de la Frontera (Sevilla). Casi tres cuartos de plaza. 

Toros del Torero. 1º bueno y enclasado, 2º noble y soso, 3º sin clase y con peligro, 4º descastado sin clase, 5º bravo premiado con la vuelta al ruedo y 6º Número 43 de nombre “Toledano” muy bravo premiado con el indulto

Jesulín de Ubrique (blanco y oro). 2 orejas y ovación tras leve petición. 

Cayetano  (tabaco y oro). Oreja y 2 orejas. 

Pablo Aguado (azul marino y oro). Ovación y 2 orejas y rabo simbólicas. 

Sergio Maya / @sergiomaya