La primera  corrida de la temporada venteña, la inauguraba la legendaria ganadería de la A Coronada. Expectación había en el sorteo a las 12 del medio día, pero el juego de los toros, o por unas cosas u otras, navegó entre dos aguas ante una terna…Robleño, mostró su buen momento. Poso y torería del torero madrileño. Chacón, mostró de nuevo su faceta lidiadora y solvencia ante las adversidades. Moral, sin estar mal, pero tampoco tuvo su tarde. La tarde, tornada en  gris plomo, tuvo toros con opciones, castigados en demasía en el caballo. Un quiero y no puedo, un puedo pero no quiero. Y ahora digo yo, ¿Quién entiende toros?

El primero de la tarde, sin romper en el saludo capotero de Robleño, embistió al capote andando. En el caballo, sin emplearse, hizo el de Victorino una pelea discreta, para luego esperar en banderillas. (Guasa prometía el cárdeno en el último tercio) Tras parear, Jesús Romero, saludó montera en mano tras la ovación del respetable. «Minorista» puso en un compromiso al torero. El primer muletazo por la diestra se lo tragaba, pero en el segundo y así sucesivamente, sin irse al pecho de Fernando, se le quedaba casi en la cadera y se revolvía en un palmo de terreno. El torero madrileño conocedor del encaste Albasarrada, estuvo solvente ante un toro que podía levantarle los pies del suelo. Estocada

El cuarto de la tarde, alto, basto y con romana, estaba muy lejos en hechuras al toro en tipo de Victorino. Este no fue ni el bueno ni el malo. Tras unos primeros tercios sin definir, Robleño lo metió en la franela. Con la diestra, escuchó los primeros olés, y con la zurda, supo aprovechar la inercia del cárdeno, dejando unos naturales rematados en la cadera, dignos de un cartel de toros. Fernando, andó sin prisas pero sin pausas, y aunque los muletazos con la zurda o la diestra fuesen de uno en uno, el grueso de la faena, tuvo sabor y sin aspavientos al tendido para buscar el aplauso fácil. Estocada baja

El segundo de la tarde, quedándose corto en el capote de Chacón, fue envuelto por el torero y se lo sacó para los medios. En el caballo, «Colombiano» metió la cara en el primer encuentro. Durante el tercio de banderillas, este segundo no acababa de definirse, pero Octavio con toques suaves y sutiles, lo consiguió meter en la muleta. El gaditano,supo calibrar bien las distancias, y en las cortas le encontró la medida al toro. El de la A coronada, por momentos se le quedaba en la cadera por ambos pitones, poniendo en apuros al torero. Con el acero no estuvo acertado y se cortó en la mano izquierda al rebotarle la espada tras un pinchazo.

En sexto lugar, salió «Correlindes» reseñado en quinto lugar. «Correlindes» el Victorino más en «Victorino» en hechuras, humilló en el capote de Chacón. El cárdeno, se arrancó por dos veces con brío y  fijeza al caballo de Santiago Pérez, y eso dio buen augurio en los tendidos, aunque en banderillas, el toro ya se mostró más reticente al cite. Octavio, siendo una novedad aunque ya con unos cuantos años de alternativa, no lleva la «L»de novel, y muestra solvencia ante la adversidad. El toro, metió los riñones en el primer encuentro con el caballo y costó sacarle del peto, cosa que luego lo acusó en el último tercio. ¿La solvencia del torero? Ser capaz de exprimir y sacar todo al toro por ambos pitones, ya con la tarde puesta en gris plomo. El sexto se dejó sin más, por emplearse en demasía en el caballo. Estocada y golpe de descabello.

El tercero de la tarde, fue protestado de salida. Su presentación no gustó y durante el tercio de varas y banderillas, las protestas fueron latentes. El cárdeno, no tuvo entrega en los primero tercios y toda la guasa la guardó para el final. Moral, sacó al toro hacia los medios doblegándose con él, y a partir de ahí navegó en un oasis con un toro que embestía con la cara alta y sin entrega. El torero de Los Palacios abrevió con un toro sin opciones. Metisaca y estocada contraria.

Moral, mató en quinto lugar al sexto de la tarde, «Mosquero» al correrse turno por estár Chacón en la enfermería. Este cárdeno claro, sin dejarse torear con brillantez con el capote, tuvo la virtud de querer humillar. El de la A Coronada, tuvo fijeza al arrancarse en el caballo, pero se le pegó sin ton ni son. El cárdeno, tuvo templanza en los capotes durante el tercio de banderillas. En la muleta, el toro desarrolló clase, bondad, y prontitud ante los cites del torero de Los Palacios. (El exceso de castigo en el peto, le pasó factura al toro) Pepe, por momentos dejó naturales y derechazos con mucha despaciosidad, pero eso no bastó. Al toro le faltó un punto de acometividad y al torero quizá, más centrarse en la faena, y no en las voces de su apoderado. Con los aceros, tampoco estuvo fino.

FICHA DEL FESTEJO:

Plaza de toros de Las Ventas con casi 3/4 de entrada. Toros de Victorino Martín de juego desigual, siendo los de mejor juego el quinto y el sexto, pero castigados en exceso en el caballo.

Fernando Robleño. Palmas y ovación

Octavio Chacón. Saludos desde el tercio y silencio

Pepe Moral. Silencio y leves pitos