Los toros de Orellana de Perdiz pastan en tierras jienenses de La Carolina. Los ‘murubes de Despeñaperros’ además, son los guardianes de una parte muy importante de la historia de nuestro país, un castillo del siglo X donde se libró la Batalla de las Navas de Tolosa.

Un enclave privilegiado, donde en el año 1212 se batalló por la Reconquista, y donde ahora son  estos toros de Orellana de Perdiz los encargados de cuidar de este legado para la Humanidad, en una finca, que como no podía ser de otra manera tiene como nombre ‘El Castillo’.

La Ganadería Toros de Orellana Perdiz ingresa en la Asociación Nacional de Ganaderías de Lidia en 1.988 con la compra de la ganadería de “La Rinconada”, propiedad de D. José Víctor López, y formada con vacas de los Hermanos Montoliu Navarro y un semental de Martínez Uranga. Ese mismo año elimina dichas reses y compra un lote de vacas de la Ganadería de D. Fermín Bohórquez procedente de Murube, y un semental de nombre “Oloroso” de Urquijo.

Curiosa es la historia por la que esta familia de tradición hostelera, se decantó por el encaste Murube. La casa de Andrés Orellana era parada obligatoria de toreros y apoderados de la época, motivo por el cual le unió una y gran amistad con Antonio Ordoñez, quien le transmitió esa pasión por este encaste murube, predilección del maestro de Ronda.

Actualmente la ganadería cuenta con unas 80 vacas y 30 toros, de los cuales hay ya apalabradas una corrida de toros y otra de rejones. Y además en sus cercados hay una novillada que espera destino.

Les dejamos que disfruten de estas bonitas imágenes de los toros de Orellana de Perdiz a través del objetivo de nuestro compañero Nacho Blasco.

Texto: Ricardo Fuertes
Fotografía: Nacho Blasco