Tarde de emoción en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla gracias a una encastada corrida de Victorino Martín exquisitamente presentada. Fueron dos horas y 40 minutos de festejo en los que nadie se aburrió, ni comió pipas. En frente tres toreros bravos, enrazados y perfectamente conocedores del encaste Albaserrada que pusieron verdad y pureza, cada uno a su forma, en el albero.

Antonio Ferrera fue el único que cortó un apéndice. Lo hizo en el cuarto, a la postre el mejor del encierro. Una faena en la que hubo ligazón y toreo caro por el pitón derecho. Antes en el primero estuvo en maestro. Resolvió las complicaciones del toro y consiguió una faena muy para aficionados que emborronó con la espada. Escribano, por su parte, corrió en suerte con el lote menos lucido. En el segundo se llevó una voltereta sin mayores consecuencias y con el quinto no llegó el entendimiento poniéndose el público a favor del Victorino. Por su parte, Emilio de Justo, al que había muchas ganas de ver en Sevilla, hizo crujir a la Maestranza con el tercero del festejo, un toro de cara o cruz dónde el extremeño alcanzó cotas brillantes por ambos pitones. La espada se llevó el premio gordo. Con el último, el toro manseó en exceso, pero consiguió naturales muy puros de uno en uno con una firmeza de plantas excepcional.

Humilló mucho el primero de la tarde de salida. Ferrera se salió para los medios con él con un sutil capote lidiador y una revolera para rematar. Muy buen tercio de varas el protagonizado por Antonio Prieto y por un toro que acudió con prestancia al caballo. Se tuvieron que desmonterar Javier Valdeoro y Fernando Sánchez en banderillas, hubo emoción y verdad. Muy profesional estuvo Ferrera con la muleta ante un toro que sacó complicaciones, pedía el carné. Lo quería todo por abajo y protestaba por arriba. Exigía un máster para estar delante de él. Ferrera lo consintió, lo desengañó, le dio sus tiempos, sus distancias y lo metió en el engaño. Por el izquierdo aún era más agrio. Sabía lo que se dejaba atrás. No le importaba a Ferrera, le dio los frentes, de cruzó al pitón contrario y aguantó el tipo. Al final tiró la espada y dejó verdaderos carteles de toros por ambos pitones. Estocada entera al segundo intento malogrando el premio de la oreja. Ovación  para ambos.

A porta gayola se marchó Escribano para recibir a ‘Corretón’. Tuvo suspense el lance. Salió limpio tras un parón impresionante. Desarmó al diestro después, volviendo a la cara para recitarle unas emocionantes verónicas en los terrenos del 11. Cumplió en varas. Lucido y comprometido fue el tercio de banderillas de Escribano. El primero al quiebro en los medios, el segundo cuarteando y el tercero al violín quebrando en el tercio. Muy complicado fue el ‘Victorino’ en la muleta. Se orientó y puso en aprietos a Escribano volteándole en una ocasión sin propinarle cornada. La faena estuvo en un constante “uy”. A pesar de eso sacó una buena tanda de naturales antes de ponerse imposible. Pinchazo, media estocada y dos descabellos. Ovación. 

Sin recorrido pero humillando salió el tercero de Victorino. Toreó para el toro de inicio Emilio de Justo. Medido el castigo en varas. Ferrera quitó al toro por verónicas con gusto y torería. Arriesgado fue el tercio de banderillas ante las dificultades del toro. La faena tuvo emoción. El toro complicado. Había que esperar a que metiera la cara, aguantarle miradas y tragarle. Vibró el público en dos tandas de derechazos, por abajo, templados, entregados. Por la zurda también sirvió. Naturales muy de verdad donde rugió la plaza. Finalizó con naturales a pies juntos muy toreros. Dos pinchazos y estocada. Gran ovación. 

Eléctrico comienzo del cuarto Victorino de la tarde. Humillación y casta con el que Ferrera se salió a los medios. Duro fue el castigo en varas. La faena fue de altibajos. El toro sacó un fondo de clase y casta más que interesante. Ferrera lo entendió. Alargó las embestidas y puso emoción en el público. Por el derecho lo entendió mejor. Ligó los pases y se puso de verdad. Lástima que le enganchó la muleta y lo desarmó en un momento crucial. No subió tanto la faena después manteniendo un buen nivel. La zurda fue más complicada. No terminó de entregarse de verdad y solo pudo dejar un par de naturales sueltos. Estocada desprendida. Oreja.

De nuevo Escribano se fue a porta gayola.   Limpio pero ajustado fue el trance. Después le recetó un ramillete de verónicas deslucidas por la pérdida de manos del toro. Buen tercio de varas de Juan Francisco Peña a un toro que se arrancó al caballo con alegría. Complicado se lo puso para banderillear a Escribano sin que el tercio pudiera ser lucido. Le esperó y cortó. En la muleta el toro se dejó. Sin humillar, todo a media altura, con el recorrido suficiente y repetición aceptable. La faena fue de más a menos, se fue diluyendo. No terminó de entenderse con él Escribano y el público no entró en la obra. Estocada entera en el sitio. Ovación para el toro y división de opiniones para Escribano.

Buen recibo capotero de Emilio de Justo por verónicas con la rodilla semiflexionada, ganándole terreno siempre y una gran media para rematar. Toreó a caballo Germán González y el toro empujó con los riñones. Expuso en banderillas Morenito de Arles en los dos pares. La faena tuvo intensidad. El toro más manseó y buscó las tablas pero sacó un fondo de clase por el pitón izquierdo. Emilio de Justo estuvo por encima, muy natural, seguro y firme. Tiró del toro, acarició sus embestidas y de uno en uno fue dando naturales más propios de carteles de toros. Lástima que el toro no permitiera la ligazón, ni duración en la faena. Estocada y un descabello. Gran ovación.

Ficha del festejo: 

Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. 6º de abono. Casi lleno.

Toros de Victorino Martín. 1º encastado, 2º peligroso, 3º encastado, 4º con clase y motor, 5º colaborador y 6º manso con clase.

Antonio Ferrera (grana y oro). Ovación y oreja. 

Manuel Escribano (gris plomo y oro). Ovación y división de opiniones.

Emilio de Justo (catafalco y oro). Ovación en ambos.

Sergio Maya / @sergiomaya7