“¡Una de pipas, por favor!” Así se puede resumir la aburrida y tediosa tarde de hoy en la Maestranza. Nulo juego de los toros del Pilar que parecían hermanarse con los de Juan Pedro Domecq de ayer, ya que salieron vacíos de casta, bravura, clase y motor.

De la terna, lo más destacado lo firmó Álvaro Lorenzo. Con el segundo de la tarde, primero de su lote, a punto estuvo de tocar pelo si no hubiera fallado con los aceros. Se notó el gran momento del toledano. Con gusto, temple y mente despejada que gustó mucho a la Maestranza. Pepe Moral pudo lucirse de capote en el cuarto de la tarde con el que se equivocó al lucirlo en el caballo, ya que el público tomó partido por el toro y silenció al de los Palacios. Por último Ginés Marín solo pudo mostrar sus ganas ante un lote nulo de lucimiento.

Sin mucha fuerza pero con clase embistió de salida el primero de la tarde. No pudo lucirse Pepe Moral de capote. Salió lastimado del peto el animal perdiendo las manos reiteradamente. No hubo faena de muleta prácticamente. El toro siguió lastrado de los cuartos traseros y manseó en exceso, aunque la condición era buena. Pepe Moral demostró sus ganas y su voluntad por intentar armar una obra interesante. Pinchazo y estocada caída. Silencio.

Le costó fijarse de salida al segundo de la tarde. Decidido apareció Álvaro Lorenzo en el ruedo dejando tres verónicas con ritmo y cargando la suerte. Empujó en el caballo en el primer encuentro y en el segundo salió suelto. Entró en quite Ginés Marín, por chicuelinas ante un toro que transmitía sosería. Por encima del toro estuvo Lorenzo con la muleta. Entendió bien al toro y estructuró una faena que fue a más. El del Pilar estaba justo de raza y transmisión pero el toledano le imprimió temple y gusto a los muletazos. Lo mejor llegó al natural. Se la echó suave y tiró de él con gusto. Muy estéticos fueron los trincherazos y pases de la firma. Pinchazo y gran estocada. Vuelta al ruedo tras petición.

Vistoso estuvo Ginés Marín en el recibo capotero del tercero de la tarde. Verónicas y chicuelinas antecedieron a una buena media. El toro sin transmisión ni humillación. No tuvo su tarde Guillermo Marín a caballo al que el toro acudió cumpliendo expediente. No dijo nada el toro en la muleta. No humilló en ningún momento y cuando lo hizo se cayó. Tampoco tenía emotividad ni gracia. Muy voluntarioso y despejado de mente se vio a Marín que puso todo de su parte pero era sacar agua de un pozo vacío. Estocada trasera de perfecta ejecución. Palmas. 

Se lució con el capote Pepe Moral con verónicas enfibradas y siempre ganándole terreno a un cuarto de la tarde que embestía bruto. Galleando por chicuelinas lo llevó al caballo dejándolo a una distancia considerable que el toro aceptó. Lo quitó por chicuelinas al paso con gusto y una gran media para cerrar. Gran tercio de varas el realizado por Juan Antonio Carbonell que se marchó ovacionado del ruedo. También hubo lucimiento en banderillas por parte de Domingo Siro y Pascual Mellinas. Se descompuso en la muleta, sacó genio y se vino abajo en cuanto se vio podido. Moral estuvo firme y dispuesto, aguantó la brusquedad del toro e intentó templarlo pero el toro no se entregó. Todo quedó en nada. Estocada entera. Silencio al torero y ovacionado el toro en el arrastre.

No permitió el lucimiento de salida el quinto. Lorenzo lo lanceó sin apreturas y toreando para el toro. Cumplió en varas. Vacío de casta llegó a la muleta. Lorenzo sacó agua del pozo seco. Volvió a captar la atención de los aficionados. Disposición, buena colocación, toques precisos, temple y mucho gusto. Lástima que el toro no le permitiera armar una faena compacta si no solo muletazos sueltos que tuvieron mayor impronta al natural. Estocada trasera y tendida. Ovación. 

De nuevo se lució con el capote Ginés Marín con unas verónicas a pies juntos que remató en los medios. El toro sin emplearse, se movió. Poco castigo recibió en varas. Lo más emocionante de la faena fue un principio por estatuarios de un Marín que aguantó las coladas del toro sin inmutarse. El animal muy informal, soltando la cara y sin clase. Ginés por encima, intentando sacar pases sin enganchones y cuidando la colocación. La faena no pudo levantar el vuelo. Pinchazo y estocada.

Ficha del festejo: 

Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. 9º de abono. Casi tres cuartos de plaza.

Toros del Pilar. 1º manso y descordinado, 2º justo de raza, 3º descastado, 4º con genio, 5º soso y 6º descastado.

Pepe Moral (azul pavo y oro). Silencio y silencio. 

Álvaro Lorenzo (canela y oro). Vuelta al ruedo tras petición y ovación. 

Ginés Marín (azul marino y oro). Palmas y silencio.

Sergio Maya / @sergiomaya7