Tarde histórica la vivida hoy en la Real Maestranza de Caballería. Pablo Aguado reventó la Feria cortando cuatro orejas y saliendo por la Puerta del Príncipe entre el clamor de su público. Con el toreo de siempre, sin alardes de valor, ofreciendo caviar y jamón a los comensales que habían acudido a la plaza con hambre de ver torear.

Aguado desde ya se ha convertido en el torero de Sevilla por antonomasia. Con ese gusto y sabor del que gusta aquí en el sur. Recordó a Romero, también a Paula con el capote, a Pepe Luis en su figura y a Belmonte y a Joselito en sus formas. Dominó a la perfección capote, muleta y espada. Era su tarde y acabó saliendo al grito de ‘torero, torero’ lanzado hacia la cima del toreo y con una legión de seguidores detrás.

Pero la tarde dio más de sí. Morante se espoleó en el cuarto ya que Aguado le estaba ganando toreando como sólo el de la Puebla creíamos capaces de hacer. Se arrebató y consiguió arrancarle una oreja a su última bala en esta Feria, aunque el que puso cara la tarde fue Roca Rey yéndose a porta gayola en su primer toro y jugándosela de verdad en los pases más ajustados que se recuerdan. Lástima que el toro no tuviera más en la muleta para una faena más rotunda, aún así oreja de ley. Al quinto y ya con la conmoción de Aguado hizo una buena faena pero no terminó de estallar perdiendo el trofeo con la espada.

Sin pensárselo comenzó a lancear por verónicas Morante al primer Jandilla de la tarde. Hubo arte y compás en el de la Puebla pero el toro embistió a media altura y soltando la cara. Mala pelea hizo en el caballo, protestó, echó la cara arriba y manseó. Complicaciones en la muleta sacó el toro. Morante por encima del toro realizó un esfuerzo. Estuvo firme, dispuesto y poniéndole gusto a todos los pases. La tanda más conseguida fue una por el pitón derecho. También dejó algún natural de enjundia y adornos muy toreros, como molinetes o los remates por abajo. Media estocada defectuosa y mal con el descabello. Silencio.

Sorprendió Roca Rey. Se fue a porta gayola. Vibrante, emocionante. La lío el peruano. A punto de arrollarlo, no se amilanó y se fue a buscarlo para encadenar varias largas de rodillas y faroles que pusieron al público en pie y a la música a sonar. Casi sin picar se marchó el toro. Entró Aguado en la tarde con unas soberbias chicuelinas llenas de sabor y una gran media. Le replicó Roca Rey. Por el mismo palo. Sin inmutarse. De infarto la primera. Jugó a don Tancredo y puso a todos de acuerdo. Gran tercio de banderillas de ‘Viruta’ y de Juan José Domínguez en la brega. Ambos se desmonteraron. En la faena faltó toro. Muy justo de motor llegó a la muleta. Expuso Roca Rey mucho. Comenzó de rodillas muy entregado en el tercio. Se lo sacó a los medios y encadenó pases muy largos y por abajo al toro. Muy despacio, muy cadencioso, pasándoselo muy cerca, tanto que el toro lo alcanzó y lo volteó feamente. Lo tuvo a merced en el albero pero no hizo por él. Volvió rápido. Sin dudarlo. De uno en uno, el toro acobardado. De verdad. Quería triunfar y lo hizo. Acabó rajado el animal, en las tablas. La última tanda intentó que el toro no parase y casi lo consigue. Exprimió al toro. Lo reventó con la espada al hilo de las tablas. Oreja de ley.

Bien embistió el tercero al capote de Pablo Aguado. Meció con gusto y temple el percal en unos delantales preciosos y una media barroca. Cumplió en varas el toro al que lo picó muy bien Juan Carlos Sánchez. Bordó el toreo Pablo Aguado. Qué forma de torear, qué naturalidad, qué rotundidad, qué firmeza. Lo hizo todo perfecto. Encadenó tandas de derechazos con la figura desmayada, las muñecas rotas, empaque y torería. El toro con clase pero con los muletazos muy justos. Con la izquierda también lo toreó de verdad. Muy entregado, muy relajado. Parando el tiempo. El toreo en estado puro y eterno. El público en pie, enloquecido. Caviar del bueno. Otro de sus méritos, la medida. No alargó la faena. Se tiró a matar a tumba abierta. Lo reventó. 2 orejas de ley.

Dispuesto Morante recibió al cuarto de la tarde. Sin definir y sin entrega salió el toro. Morante dejó detalles de su gran capote. El quite de Morante fue una delicia. Las verónicas ajustadas, toreando con todo el cuerpo, parando los relojes y rematando con una media barroca y una revolera muy vistosa. Con la muleta salió arrebatado Morante. No se quería quedar atrás. Rodillas en tierra para jugársela con unos ayudados por alto con sabor y riesgo. Después lo toreó en redondo. Pases ligados, plantas enterradas en el albero y pasándoselo muy cerca. El toro con clase pero muy justo de fondo. Fue a menos la faena. Cuando al toro se le acabó el gas, Morante se metió entre los pitones y de uno en uno fue dando naturales importantes y derechazos con entrega. Remates con sabor añejo y arte a raudales. Entró a matar de verdad. Estocada entera algo trasera. Tardó el toro en echarse en exceso. Oreja.

Por verónicas asentadas, cargando la suerte y convencido recibió Roca Rey al quinto que metió la cara con franqueza. Tampoco le castigó casi nada en el caballo. Buena actuación de Roca Rey con un toro que sacó nobleza y clase pero al que le faltó algo de motor al final la faena. Comenzó el peruano con el péndulo en los medios poniendo emoción. Después fueron tandas más redondas por el pitón derecho, de mano baja y trazo largo. El público siguió con atención la faena pero no terminó de romperse en ningún momento. El toro iba a menos y el torero firme y seguro buscaba ese chispazo con pases por la espalda, pases de las flores y molinetes de gran ajuste. No llegó. Con la zurda se quedaba más corto. Volvió a la derecha y subió al final de nuevo. Pinchazo y estocada. Ovación.

Lo volvió a hacer Pablo Aguado. Con una gran naturalidad recibió por verónicas templadas y con sabor al sexto. Lo mejor fueron dos medias eternas que pararon los relojes. El quite de Aguado se puede catalogar como una oda a la verónica. No se puede torear mejor con el capote. Morante lo quitó del caballo con el mítico galleo de bú con arte y compás. Sin tiempo a palmas Aguado replicó con unas chicuelinas llenas de arte. El público enloqueció con lo vivido. Lo bordó Iván García con dos pares de banderillas que hicieron sonar la música. De nuevo Pablo Aguado bordó el toreo. Misma receta. Toreo relajado, natural, eterno, con todo el cuerpo. No le importó el viento. Los derechazos más naturales que recuerdan. La figura recordando a los Pepe Luis, Belmonte o Romero. El toreo en estado puro y la plaza en éxtasis. De nuevo se tiró a matar o a morir. Perfecta de ejecución y de colocación. 2 orejas.

Ficha del festejo: 

Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. 12º de abono. Lleno de “No hay billetes”.

Toros de Jandilla. 1º informal, 2º clase sin fondo, 3º enclasado, 4º clase sin fondo, 5º movilidad sin fondo y 6º clase y fondo.

Morante de la Puebla (canela y azabache). Silencio y oreja.

Roca Rey (malva y oro). Oreja y ovación.

Pablo Aguado (berenjena y oro). 2 orejas y 2 orejas. 

Sergio Maya / @sergiomaya7