Con la tarde metida en una espiral de cabreo, de orejas baratas (La de Ginés Marín) y toros para el olvido, Pablo Aguado sin toro, repito, sin toro, y repito por tercera vez, sin toro, osea con un toro sin embestidas, fue capaz de levantar el letargo y olvidar los cinco capítulos anteriores. Madrid enmudeció, cosa insólita e inexplicable.

La oreja del primero cortada por Marín, es un cheque en blanco. No está, y una oreja no maquilla su pérdida en la plaza. Una oreja sin peso por dos tandas con la zurda, y deambular sin rumbo por la plaza. El mediano de los Adame, sin quererlo, sigue con ese conflicto de divisiones con los tendidos de la Plaza de toros de Las Ventas.

¿Y ahora qué? Nunca compararé, pues en una feria caben todos, o casi todos, y con diferentes conceptos, y eso da colorido al mundo del toro en general. La variedad… Y no va reñido el que te puedan gustar dos conceptos totalmente diferentes,  pero de entrar la espada en el sexto, Aguado hubiera sido merecedor de…Hubiera sido una salida a hombros de verdad, sin fisuras y sin la más mínima discrepancia. Sin un pero, sin un reproche, y con dos orejas de ley, de antología, de las de ayer, de las de siempre. De las del toreo de verdad al igual que torearon Urdiales y De Justo en la Feria de Otoño 2018. Pero no, no entró la espada, pero todos vivimos el silencio de una plaza callada ante una obra cincelada de suaves caricias al natural.

El primero de la tarde, salió sin querer cuentas en el capote de Marín. Tras el encuentro con el caballo, el de Montalvo  mejoró centrándose en los capotes de brega, e incluso galopó en banderillas. El torero gaditano, no estructuró faena, pues todo fue muy desigualado por culpa del viento, pero tuvo la virtud de pagar dos tandas de naturales que calaron en el tendido. Cierto que por momentos pisó terrenos comprometidos y asumió el reto de irse al centro del ruedo con las inclemencias meteorológicas.  Enganchones con emoción y un cierre explosivo, junto con una estocada en lo alto, fuero el pasaporte para cortar la primera oreja.

El cuarto de la tarde salió con las fuerzas justas, y así lo manifestó en los primeros tercios. Con el público pidiendo la devolución, el presidente lo mantuvo en el ruedo y Marín con todo en contra brindó al respetable. Ginés, quiso y no pudo por el viento, y por no saber elegir los terrenos. Pases sin ton ni son encresparon al respetable. El torero gaditano un año más tarde, sigue perdido. Pinchazo y estocada

Luis David recibió al segundo de la tarde por verónicas sacando los brazos y ganándole terreno al toro. Óscar Bernal, picó, pero bien picado, soltando el palo y señalando antes de que el toro tocase el peto, y…Aguado quitó por verónicas, y el mediano de los Adame replicó por zapopinas. Durante el tercio de banderillas, el de Montalvo mostró clase y templanza, la misma que en la muleta del mexicano. Tras un inicio de faena explosiva toreando de rodillas, Luis David vivió la intransigencia de cierto sector de público que no quiso que el torero ligase tandas encadenadas y buscó en todo momento el pitón izquierdo del toro teniéndose que cruzar entre natural y natural. «Enviado» permitió que el hidrocalido firmase algunos naturales de bello trazo. Estocada recibiendo.

El quinto, de 650 kg, mostró dificultades desde el inicio para moverse y acometer. Tras el tercio de varas, el de Montalvo mostró franqueza en los cites y nobleza en el embroque. Con la tarde venida abajo, Luis David lo intentó por ambos pitones sin rescoldo alguno en los tendidos. El toro, con una embestida descompuesta e insulsa, pasaba sin más. Estocada baja.

El tercero de la tarde fue devuelto por falta de fuerza y en su lugar salió un sobrero de Luis Algarra muy serio por delante al que Aguado por culpa del viento no le pudo meter en el capote. En el caballo, le atizaron tela marinera, y eso lo acusó en banderillas en el último tercio. Con todas y con esas, el sevillano mostró sus cartas con un toro que no pasaba. Distinción en las tandas de naturales y derechazos fueron el epicentro de una faena medida en el tiempo. Toreando con la diestra, el toro le pegó una voltereta y ahí fue cuando Pablo sacó raza y demostró a parte de torear, entrega y una buena dosis de valor. Pinchazo bajo y bajonazo.

El sexto, tampoco permitió el saludo capotero. Sin acometida al salir del caballo, mostró nobleza y bobería en el tercio de banderillas. Con la muleta, Aguado…Hablando en plata y soñando en oro. Con una porquería de animal de excelsa nobleza y sin transmitir nada, el sevillano toreó sin toro, soñando el toreo y parando el tiempo. Con la diestra, realentizó los…Perdón, las suaves caricias con la derecha, llegaron al tendido y afloraron los «olés» Con la zurda, y con embestidas más cortas que el lápiz de un carpintero, Pablo nos hizo soñar despiertos, y la plaza por momentos, enmudeció ante tal acontecimiento. Sí, afirmo, acontecimiento el ver torear con templanza, ritmo, compás…El fallo con los aceros, le privaron de…¿Una posible puerta grande?

FICHA DEL FESTEJO:

Plaza de toros de Las Ventas con más de 3/4 de entrada. Toros de Montalvo para el olvido, incluyendo el tercero bis de Luis Algarra

Ginés Marín. Oreja y silencio

Luis David. Vuelta al ruedo tras petición y silencio

Pablo Aguado. Silencio y fuerte ovación