Qué difícil es ser lo que uno quiere en la vida, ¿No? y mis respetos ante todo al hacer esta crónica y cualquier otra, y juzgar a través de la escritura al que se viste de luces. Evidentemente, juzgar al novillero según el novillo que tenga delante. Pero hoy, algunos deberían de replantear su vida. Si siguen estudiando, hacen bien. De no hacerlo, aún pueden siempre que quieran.

González, tiene oficio pero le falta alma. Una oreja no dice nada, y más cuando el palco últimamente está de rebajas. Marcos, no pudo con su espesura. También tiene técnica y solvencia resolutiva, pero no supo ver las bondades de los animales que tuvo en suerte. Peña, mostró sus formas, y sus formas son buenas. Ahora toca esperarle. Evidentemente, los de Mayalde, todos en mayor o menor medida, dieron opciones para dar un severo toque de atención, y que los novilleros acaparasen titulares llamativos.

González, saludó con una amalgama de palos con el capote, al primero de Mayalde. Este de el Conde, entró tres veces al caballo, pues el novillo traía carbón en sus entrañas Tras el tercio de banderillas, Rafael estaba con la hierva en la boca, y con la muleta en la mano para acto seguido estructurar una faena basada en las distancias y mano baja por ambos pitones. El novillero, supo darle oxígeno al novillo entre tanda y tanda y por momentos llegó al tendido. Cerró con bernadinas, pero la faena no quedó redondeada del todo Pinchazo y media estocada.

González, saludó al cuarto de la tarde con un ramillete de chicuelinas sin sentido. Tras el encuentro con el caballo, el novillo mostró virtudes no aprovechadas tras el tercio de banderillas. Rafael, puso voluntad en todo momento y eso es irreprochable, pero Madrid es Madrid, y hace falta algo más que voluntad cuando te sale un novillo con fijeza, pronto en los cites, repetición y clase. Oficio en las maneras del novillero, y poco más en un sinfín de pases sin decir nada. Estocada fulminante.

El segundo de la tarde, mostró calidad en el saludo capotero de Marcos. Este de Mayalde fue picado de manera comedia y en banderillas, la cuadrilla al completo lo cuidó. El novillero, erró totalmente en el planteamiento de faena con un novillo de embestida suabona para soñar el toreo. Pases cambiados sin ton no son, y ahogar la embestida del novillo, fueron el devenir de la faena. Pero lo realizado, lo realizó con mucha técnica.

Marcos, recibió al quinto a portagayola. Larga cambiada y farol de rodillas y…Faltó torear con el capote. Este de Mayalde, también mostró virtudes positivas tras el encuentro con el caballo. En banderillas, galopó y Sanchéz y Martín saludaron tras parear. El de Conde, sin tener clase en la embestida, tuvo fijeza y repetición, cosa que…Ni las distancias y alturas, supo medir Marcos. Faena larga y plomiza ante palmas de tango.

El tercero, no quiso cuentas con el capote de Plaza, y hasta que no sintió el hierro de puya, no entró en celo con los capotes. En banderillas, terminó de romper incluso galopó. Fernando, realizó todo con mucho gusto y armonía delante de la cara del novillo. Su faena, la basó en la templanza por ambos pitones, pero al de Mayalde le faltó un poco de gas. Con la zurda, dejó buenos naturales pero no calaron al tendido por la extrema sosería del novillo. Media estocada y golpes de descabello.

Fernando, bajo la espesura de la tarde, ya aplicó su concepto en el saludo capotero. En varas y banderillas, el de Mayalde también mostró virtudes metiendo la cara. Plaza lo supo meter en la muleta con carencia y armonía sobre todo al natural. Le bajó la mano con la zurda, y el respetable despertó del letargo. Evidentemente con los fallos propios de un novillero, quiso hacer las cosas bien y con gusto. Estocada

FICHA DEL FESTEJO:

Plaza de toros de Las Ventas con media entrada más o menos. Novillos de Conde de Mayalde, manejables y todos con opciones en líneas generales. El primero y cuarto, con más carbón.

Rafael Gónzalez. Ovación con saludos y oreja

Marcos. Silencio en ambos

Fernando Peña. Silencio y palmas