Al novillero, hay que juzgarle justamente por el escalafón en el que está. Ni más, ni menos. Un novillero es un novillero y evidentemente, tiene sus carencias. Pero estas, quedan más acentuadas en Madrid por su falta de rodaje, y por las pocas novilladas que acumulan en su hoja de servicios. En los pueblos, ya no dan tantas novilladas como hace una década cuando llegaban las fiestas patronales. Y para entrar en las pocas novilladas de los pueblos, primeramente hay que entrar en Madrid. Una utopía ¿Verdad? Lo es…Pero, siempre hay un pero. En resumidas cuentas, El nombre de la tarde fue y es, Diego San Román. Quién sepa leer entre líneas, perfectamente interpretará el mensaje y ese «pero»

La materia prima, hoy no funcionó, y todos estaban cortados por el mismo patrón, y por un denominador común. La mansedumbre..

El primero de la tarde, salió con el freno de mano echado y cabeceó en el estribo del picador queriéndose quitar el palo. En banderillas, siguió con la misma condición. Este de Fuente Ymbro soltaba la cara con violencia cuando tocaba la muleta. Juanito, muy inteligente lo cuajó por el pitón izquierdo, el menos malo del novillo. Le acompañaron las buenas formas, pero la faena no tuvo el suficiente calado en los tendidos. Estocada trasera y descabello.

El cuarto de la tarde, tampoco fue miel sobre hojuelas de salida, y no fue un novillo definido del todo en los primeros tercios. Juanito puso toda la carne en el asador con el de Fuente Ymbro y estructuró una faena basada en la disposición y en las buenas formas. Al novillo, lo cuajó por ambos pitones y por momentos alcanzó cotas altas de emoción, y más contando con la condición del novillo, que no tuvo buen estilo en el último tercio. Estocada recibiendo.

El segundo de la tarde, salió con una embestida más templada, y así lo manifestó en el saludo capotero de Antonio Grande. En varas y en banderillas, también mostró su nobleza. Antonio, quiso comenzar la faena con un afarolado con rodillas en tierra pero fue desarmado. En el toreo fundamental, le cogió el pulso al novillo por ambos pitones, y pudimos ver una amalgama de varios conceptos en un mismo concepto. Le sometió mucho por el derecho incluso siendo su postura demasiado forzada. No escatimó en esfuerzos y tuvo la virtud de darle siempre el pecho al novillo llegando al respetable. Dos pinchazos y estocada.

El quinto también salió con el freno de mano echado, y salió desentendido del saludo capotero de Antonio Grande. Tras el encuentro con el caballo, todavía realzó más los defectos, en un tercio de quites sin argumentos En la muleta, este de Fuente Ymbro tuvo mal estilo con una embestida muy irregular, al cual el novillero le intentó sacar el máximo partido por ambos pitones pero sin lucimiento ni eco en los tendidos

El tercero de Fuente Ymbro,mostró una buena dosis de mansedumbre desde el inicio y tras el tercio de varas, buscó el abrigo de las tablas durante el tercio de banderillas. Este, no tuvo ni una embestida, pero ni una. Entraba y salia de la muleta buscando la huida, y en una de ellas toreando Diego por la diestra, le pegó una voltereta sin consecuencias. El novillero, puso una buena dosis de valor, pues el animal atropellaba cuando entraba en la franela y en ningún momento buscó alivios. Estocada

El sexto, estuvo cortado por el mismo patrón que los cinco anteriores. Más de lo mismo en los primeros tercios. San Román plantó cara ante las bruscas embestidas del novillo. Toreando con la zurda el de Fuente Ymbro le echó mano de malas maneras aunque sin severas consecuencias. Diego, ante la paliza del novillo, no vendió el dramatismo y siguió toreando con la diestra sin ningún aspaviento. El mexicano aguantó parones, miradas y gañafones sin inmutarse de un manso con mucha «hijoputez» bajo su sesera. Valor cabal y con sentido en las entrañas del novillero. Estocada

FICHA DEL FESTEJO

Juanito. Silencio y saludos

Antonio Grande. Palmas y silencio

Diego San Román. Palmas en ambos