Tarde por unas cosas u otras, plomiza. Tarde condicionada por el viento. Tarde condicionada por el juego de los de El Puerto. Tarde para el olvido, pero con un toro, «Garabito I» que llevaba las llaves del Mercedes en un pitón, y las llaves de la finca en el otro. Mala suerte, o quizá no. No era toro para tonterías de pases cambiados por la espalda ni bernadinas de vértigo. Simón tenía la faena prácticamente hecha, y la tiró por la borda…Parece mentira que el torero de Barajas, no conozca las claves de Madrid, y los secretos del respetable.

Ferrera no tuvo suerte con su lote y sus faenas evidentemente estuvieron condicionadas por el Dios Eolo. Perera, parece ser nuevo en Madrid. En ocasiones aburre durante diez minutos, cuando de sobra se sabe que no tiene opciones y el respetable le recrimina con pitos el dilatar tanto la faena. ¿No es mejor abreviar y no cabrear? Viendo la corrida en la parte alta del 8, uno percibe claramente los terrenos que pisan los de luces. Alberto estuvo durante el sexto toro en tierra de nadie.

El primero de El Puerto, de gran alzada y largo, tuvo la salida característica de su encaste; frío y desentendido del capote de Ferrera hasta que sintió la puya. En el peto, empujó sin más, pero tuvo la virtud de galopar en banderillas. El ibicenco, sobó al toro con la muleta al inicio de la faena, pero quedó todo en un querer y no poder. Antonio lo intentó por ambos pitones, pero por la embestida brusca del toro soltando la cara y el añadido del viento, fue misión imposible. Pinchazo, estocada y golpe de descabello.

El cuarto de la tarde, fue igualmente desentendido en saludo capotero variado de Ferrera. Tras el primer encuentro con el caballo, un quite por faroles del ibicenco, hizo crear ese momento de expectación. En banderillas, el de El Puerto no tuvo mal galope…Con el fuerte viento presente, Antonio lo intentó por activa y por pasiva, y por momentos lo medio metió en la muleta con la zurda. Su gozo en un pozo, y también el nuestro, pues el toro no tenía mala condición por el pitón izquierdo. El Dios Eolo, incordió pero bien. Estocada.

El segundo de la tarde, algo más templado de salida, de igual manera en el caballo se dejó pegar sin más. En banderillas, el venir andando de manera insulsa del toro, dejó ver lo que llevaba dentro. Miguel Ángel lo intentó con un toro con el freno de mano echado. El extremeño aburrió queriendo sacar agua de un pozo seco. Todo lo realizado, sin brillantez y sin eco en los tendidos desembocó en leves pitos. Media estocada

El quinto, tampoco permitió el lucimiento en el saludo capotero, aunque al ver al caballo, no dudó en arrancarse. Este, durante la brega en el tercio de banderillas, ni quiso cuentas con los capotes. Perera, tuvo que buscar al toro, pues este huía y buscaba las tablas. Las tandas por ambos pitones fueron deslucidas, y Miguel Ángel con tal de agradar, de nuevo aburrió y escuchó pitos por prolongar la faena. Estocada y varios golpes de descabello.

El tercero, salió medio dormido de los chiqueros, con una embestida fría y plomiza. En el caballo, al ver que no iba sobrado de fuerzas, los puyazos fueron muy medidos. En la brega durante el tercio de banderillas, este de El Puerto mostró mejor condición embistiendo. El de Barajas, hizo al toro y lo fue metiendo en la muleta dejando los mejores pasajes con la izquierda. El toro, de embestidas templadas, permitió el toreo relajado, pero lo estropeó todo con un pase cambiado por la espalda y luego con las dichosas bernadinas, donde resultó volteado feamente. Más aún lo estropeó con la espada, tirando la muleta al suelo en dos ocasiones una vez que estaba realizando la suerte suprema. «Garabito I» llevaba las llaves del Mercedes en un pitón y las de la finca en el otro.

El sexto, no sería menos, y estuvo cortado prácticamente por el mismo patrón que los cinco anteriores excepto el tercero. Este, manseó en todos los tercios y en todos los terrenos. Aunque no fue un manso de libro. Alberto, con mucha bondad y amabilidad brindó al respetable, pero poco o nada pudo hacer con un toro sin celo y totalmente desentendido de la muleta. Pinchazo, estocada tendida y varios golpes de descabello

FICHA DEL FESTEJO:

Plaza de toros de Las Ventas. Prácticamente lleno. Toros de El Puerto de San Lorenzo / La Ventana del Puerto, mansos, sin fondo ni clase en líneas generales excepto el tercero, de embestida suavona y para permitir el toreo.

Antonio Ferrera. Silencio en ambos

Miguel Ángel Perera. Silencio en ambos

López Simón. Palmas y silencio