Cuando no puede ser, no hay que darle más vuelta de hoja, ni buscar soluciones en tiempo pasado. Corrida de expectación, corrida de decepción y punto. Todo queda resumido en un naufragio ganadero. (Exceptuando el primero de la tarde)

El ibicenco en su primero y el riojano, con el quinto de la tarde, firmaron lo más destacado en una tarde muy atípica condicionada por los toros de la Casa Lozano.

Con suavidad meció el percal Ferrera en el saludo capotero toreando para el toro. Este «Zambombo» fue mal picado. En banderillas, los capotazos fueron los justos, para no marear al toro, y este apuntó que tendría movilidad en el último tercio. Antonio sin probaturas, cogió la zurda y le pegó fiesta al de Alcurrucén; este tuvo una embestida pronta y encastada con necesidad de mando. El ibicenco, de nuevo hizo dos faenas en una; primero domeño, y luego sacó la alquimia. Los naturales con empaque y un cambio de mano en el último tramo de la faena, llegaron con fuerza al tendido. Mató al encuentro

El cuarto de el hierro de El Cortijillo, embistió echando los cuartos delanteros en el capote de Ferrera. En el caballo, sacó mal estilo cabeceando y queriéndose quitar el palo. Durante el tercio de banderillas, evidenció problemas de movilidad, y a partir de ahí, la faena fue misión imposible. Antonio lo intentó por ambos pitones pero sin lucidez ni éxito alguno y fue breve en coger la espada al ver la situación del toro y de la misma faena. Pinchazo y bajonazo.

El segundo de la tarde, también fue pronto en los cites, pero tuvo el defecto en los primeros tercios de ir con la cara alta. Toda una incógnita para el último tercio. La incognita la resolvió de manera breve el riojano, y el resultado fue, intentarlo por ambos pitones con un toro de deslucidas embestidas y sin entrega. Diego de nuevo, mostró sus cartas y las puso sobre la mesa. El torero dejó algunos chispazos de clasicismo. Estocada

Urdiales tuvo que parar al quinto en el centro del ruedo. Este de Alcurrucén, pega frenazos al ver el capote del torero. Mal estilo sacó también el toro en varas y en banderillas. Urdiales de tanto sobar al toro con la muleta, le sopló un par de tandas con la zurda y posteriormente con la diestra. El buen hacer del torero riojano, maquilló las embestidas descompuestas del toro. Estocada y golpe de descabello

El tercero de la tarde, fue protestado de salida por su escaso trapío y cara lavada. En varas de malas maneras lo picó Guillermo Marín. En banderillas y con todo en contra, el de Acurrucén estuvo sentenciado por alguna caída. Ginés con la muleta en la mano, tuvo que luchar con las palmas de tango del respetable, para darle la vuelta a la tortilla. El toro también careció de emoción en la embestida y perdió en varias ocasiones las manos. El joven torero, poco o nada pudo hacer, excepto estar decente y matar por derecho de una estocada, aunque tuvo que hacer uso del descabello.

El sexto, no quiso cuentas de salida con el capote de Marín, y manseó en varas y banderillas. Ginés no pudo hacer nada con un toro huidizo que correteaba y buscaba el abrigo de las tablas. Y cuando entraba en la muleta, lo hacía soltando la cara…Media estocada

FICHA DEL FESTEJO:

Plaza de toros de Las Ventas. Casi lleno. Toros de Alcurrucén y El Cortijillo. Excepto el primero, el resto no ofreció opciones

Antonio Ferrera. Ovación con saludos tras petición y silencio

Diego Urdiales. Silencio y ovación con saludos

Ginés Marín. Silencio en ambos