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Tres horas y cinco minutos duró la segunda clase práctica del Certamen previo a la feria del Corpus de Granada. Los novillos de Moreno y Miranda no ayudaron a los alumnos de las Escuelas Taurinas. Tan sólo el quinto bis, de El Torreón, dio juego y ofreció nobleza.

Salió el primero, que enceló bien David Martínez en el capote con un ramillete de verónicas. Hizo el quite Jorge Martínez y fue volteado de forma violenta aunque sin consecuencias. Tras poner las banderillas el propio novillero, comenzó con estatuarios ceñidos. Se deslizaba bien por el derecho mientras el de la Escuela Taurina de Guadalajara toreaba en los medios al pronto y mirón primero. Un par de tandas tuvo por el izquierdo. Pinchó dos veces.

Más cara tenía el segundo, que cogió a Jorge Martínez en el recibo. Lo paró bien tras el enganchón. Inició por doblones y poco a poco lo sacó a la raya del tercio. Reponía y protestaba este segundo en la muleta del alumno de Almería. Se palpaba peligro en cada muletazo por los cabezazos que soltaba en el encuentro con la muleta, hasta que volvió a darle una voltereta. Pinchó Jorge Martínez, hizo uso del descabello, y cortó una oreja.

Francisco Fernández recibió al tercero por gaoneras, y el inicio de faena fue templado y elegante, con un cambio de mano providencial. Embestía a media altura pero con recorrido Bertolotillo, el tercero de Moreno y Miranda, que tenía un buen pitón derecho. Por el izquierdo humillaba más pero tenía menos recorrido. Se rajó y el de Algeciras seguía dando muletazos lentos. Lo bueno y breve, dos veces bueno dice el refrán, pero Francisco Fernández hizo una faena de calidad en los primeros compases, pero demasiado larga. Oreja tras estocada delantera.

Alejandro Peñaranda recibió al cuarto con verónicas templadas. De rodillas comenzó la faena de muleta y el novillo perdía las manos en reiteradas ocasiones. Manseaba el de Moreno y Miranda a la vez que miraba mucho al de Albacete. No consiguió templarlo hasta la cuarta tanda, cuando dejó un par de derechazos buenos. Se ancló al suelo y costaba un mundo que se moviera. Se lo arrimó y bajó la mano, antes de darle varios circulares eternos y templados. Se tiró a matar sin muleta, y metió una estocada algo desprendida. Dos orejas de mérito.

El alumno de la Escuela Taurina de Moita Felipe Martinho dio verónicas y media para recibir al quinto bis, tras ser devuelto el quinto, y un lamentable espectáculo de la parada de cabestro y su mayoral. Banderilleó el propio Felipe al sobrero de El Torreón, que no tenía fijeza ninguna. Lo cosió a la muleta desde el inicio y tenía una clase que no tuvo ninguno de Moreno y Miranda. El pitón derecho era una delicia, y por él se deslizaba el quinto de la tarde en cada muletazo, y el izquierdo era similar. Lo llevó largo y midiendo la fuerza y altura que pedía. Vaya nobleza y qué bien lo entendió Felipe Martinho, variando los pitones y haciendo una faena variada, con afarolados, circulares y pases cambiados. Mató de estocada a un novillo que mereció la vuelta al ruedo.

De rodillas se puso Rubén Núñez para recibir al sexto, y quitó por gaoneras David Martínez Otero. En el medio y de rodillas, pasándolo por la espalda comenzó la faena el de la Escuela Citar Anchuelo. En la segunda tanda, el sexto lo empaló por el muslo dándole una voltereta. Poco duró el novillo y se apagó demasiado pronto. Rubén lo intentó de todas las formas posibles pero se caía y paraba. Junto a tablas se arrimó el novillero pero no transmitía y la faena no cogía vuelo. Dos orejas como premio al pundonor y la buena estocada.

Plaza de toros de Granada.
Casi media entrada.
Novillos de Moreno y Miranda y un sobrero de El Torreón para
David Martínez Otero, de la Escuela de Guadalajara (azul rey y oro), ovación.
Jorge Martínez, de la Escuela de Almería (celeste y oro), oreja
Francisco Fernández, de la Escuela de Algeciras (caldera y azabache), oreja.
Alejandro Peñaranda, de la Escuela de Albacete (berenjena y oro), dos orejas.
Felipe Martinho, de la Escuela Taurina de Moita (blanco y plata), oreja.
Rubén Núñez, de la Escuela Citar Anchuelo (tabaco y oro), dos orejas.

Francisco Urbano / @franurvargas