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Gran ambiente el vivido en la Plaza de toros de Granada con más de 7.000 personas asistiendo a la final del Certamen de Clases Prácticas organizado por la Escuela Taurina De Granada, con la colaboración de la Fundación José Tomás y Lances de Futuro, donde el mexicano Emiliano Robledo se erigió vencedor ante Miguel Polope y Alejandro Peñaranda, tras lidiar novillos de Núñez del Cuvillo.

Miguel Polope fue el encargado de abrir plaza, que recibió a Aguaclara por verónicas. Quitó por tafalleras el mexicano Robledo y replicó con chicuelinas ajustadas Polope. Tenía un mejor pitón izquierdo, por donde iba más suave. Consiguió templar las embestidas aunque seguía cabeceando cuando lo llevaba a media altura. Pedía un punto de lentitud el primero, al que el alumno de Valencia le hizo una faena de circulares invertido, pases de la firma y algún molinete. Metió una buena estocada y cortó una oreja tras descabello.

Con afarolado de rodillas citó Emiliano Robledo al segundo. En el quite, Alejandro Peñaranda dio unas gaoneras muy templadas. Se echó de rodillas también en el inicio de faena ante un novillo que volvía rápido. Estiró el brazo, dobló la cintura para llevarlo largo y bajando la mano templó las embestidas del jabonero, que tenía más recorrido y buen tranco por el izquierdo. Hubo algún natural eterno y un circular que casi paró los relojes. Terminó la faena con manoletinas de rodillas y mató tras pinchar dos veces.

Castaño fue el tercero bis, de El Torreón, y Alejandro Peñaranda lo paró con un ramillete de verónicas templadas andandole poco a poco hacia los medios. Con la muleta acusó la falta de fuerza desde el principio, cayéndose en varias ocasiones y denotando la escasa raza que tenía. Aún así, Peñaranda cuajó algunas tandas de calidad por el derecho, por donde se dejaba más. Aprovechó el trote mejicano del novillo y sacó naturales de cartel mientras el castaño acometía a medias. Muy por encima el alumno de Albacete de su oponente. Qué templaza y elegancia en cada muletazo. Finalizó por bernadinas ajustadas y pinchó varias ocasiones, propio de su inexperiencia. Una pena porque la faena había sido buena, y un nombre para seguir de aquí a unos años.

Fundador fue el cuarto, un jabonero al que Polope citó por verónicas. Quitó por gaoneras Robledo. En los medios y con un pase cambiado comenzó la faena, al que siguieron unos derechazos desmayados. Tiene una naturalidad y desparpajo torero el de Valencia digna de seguir. Sonaba Concha Flamenca y Polope se hacía grande ante un buen novillo de Núñez de Cuvillo. La figura estática, los pies anclados al albero, y los dedos de la mano derecha acariciando el estaquillador. Tuvo quietud, templanza, y supo medir bien el tiempo de la faena, sin alargarla más de lo debido, y como Peñaranda, pinchó varias veces lo que habría sido una faena de dos orejas.

A portagayola se fue Emiliano Robledo en el quinto para recibirlo con un afarolado, y quitó por gaoneras Peñaranda. Replicó por afarolados de rodillas y en el medio el mexicano levantando a la más de media entrada que se congregó en la Monumental de Frascuelo. Emiliano quería reventar la final y salió a por ello. De rodillas, en el platillo, y por la espalda. Jugó con los tiempos y las distancias, midió al negro zaíno, y le hizo lo que quiso. Por el derecho, por el izquierdo, por la espalda, y citando de frente, llevándolo largo y toreandolo en circular, con molinetes y e invertidos. Desde la primera tanda la plaza estaba con él, y él no defraudó. El novillo tenía clase, pero estaba cogido con pinzas. Ramillete de manoletinas de rodillas y Granada en pie. Dos orejas de ley y dos vueltas al ruedo a los gritos de ‘torero, torero’.

Alejandro Peñaranda debía dejarse la piel ante Jergoso, y así lo intentó desde salida con afarolados de rodillas, serpentinas y verónicas. Nadie perdonaba, y Miguel Polope hizo el quite por chicuelinas muy elegantes. También se echó a tierra Peñaranda para comenzar la faena del sexto. Lo llevó templado por el derecho, arrimándose, pero el motor se apagaba y una banderilla mal colocada lastimó en exceso al de Núñez. No terminaba de coger vuelo la faena después del ciclón dejado por Emiliano Robledo. Con Tercio de Quites de fondo, y el traje brillando a la luz de los focos, continuaba Peñaranda dando muletazos, intentando llegar al tendido que poco a poco iba entrando en la faena hasta que se fue de rodillas una vez más y se llevó una voltereta sin consecuencias. Alargó la faena toreando por ambos pitones, gustándose, matando de media estocada algo caída.

Plaza de toros de Granada. Final del Certamen de Clases Prácticas.
Más de media entrada.
Novillos de Núñez de Cuvillo, buenos aunque justos de fuerzas, y un sobrero de El Torreón (tercero), para
Miguel Polope, de la Escuela Taurina de Valencia (grana y oro), oreja y división de opiniones tras dos avisos.
Emiliano Robledo, de la Escuela Taurina de Aguascalientes de México (blanco y oro), oreja y dos orejas y vuelta al ruedo.
Alejandro Peñaranda, de la Escuela Taurina de Albacete (nazareno y oro), ovación y dos orejas.

Francisco Urbano / @franurvargas