Corrida de toros histórica la vivida esta tarde en la localidad sevillana de Utrera donde por primera vez se lidiaban toros de la emblemática ganadería de Miura. El estreno no pudo ser mejor, ya que se indultó el quinto toro del festejo de nombre ‘Tahonero’ tras torearlo magistralmente el diestro Manuel Escribano. Octavio Chacón acompañó al de Gerena en la salida a hombros tras cortar un apéndice a cada uno de sus toros. Pepe Moral, se fue de vacío.

‘Babuchito’ abrió la tarde de los Miuras en Utrera. Se dejó  torear aunque tuvo varias teclas que tocar. Chacón lo saludó con compostura a la verónica en un recibo largo y bien rematado. Fue muy bravo el toro en el caballo. Empujó con los riñones y mucho poder en la suerte de varas. Octavio conformó una faena con estructura y compostura por ambos pitones. Hubo imposición y además gusto sobre todo en los magníficos pases de pecho. ‘Babuchito’ no quería nada por arriba y protestaba cuando la muleta viaja por esas alturas por culpa del viento. Tras una buena estocada, cayó la primera oreja del festejo.

El segundo Miura, de nombre ‘Mazorquito’, fue un toro que señalaba con los pitones permanentemente. Ofensivo pero sin embargo con cuello en acción de descolgar en las telas. Un Miura de mucha viveza en su cara, de corto viaje y apretando en cada embroque. Tuvo muchas cosas a la contra Escribano ante su primero al que estudiaba constantemente en cada momento. El segundo se revolvía en un palmo cuando pasaba, más acuciante por el pitón izquierdo. Escribano realizó una labor técnica, más para el profesional y el buen aficionado que para el público. Los aceros privaron del más que posible trofeo. Ovación con saludos.

‘Alcaparrito’ resultó buen toro, noble y obediente. Astado que no desarrolló sentido como su hermano anterior y que dejó componer una estética obra a Moral. El palaciego realizó lo más artístico de la tarde, hasta el momento. Comenzó con un largo saludo a la verónica donde dibujó los lances con empaque. También brilló en un quite por chicuelinas. Pepe Moral cuajó una artística faena al primero de su lote. Destacó su ejemplar natural en varias series muy ligada. Los aceros lo emborronaron todo. Ovación.

El sardo cuarto de Miura fue complicado por su falta de entrega y escasa raza, soltaba mucho la cara y tenía escaso recorrido. Chacón lo tanteó inicialmente con el capote, se lo sacó para afuera, sin ahormar el lance.  Con la muleta realizó una faena a la vieja usanza. El oficio de Octavio lo aderezó con sabor añejo y un torero de recursos. Estocada. Oreja.

El quinto de la tarde fue un gran toro de Miura, de nombre ‘Tahonero’, se ganó la vida en el ruedo gracias a su casta y bravura. Manuel Escribano hizo historia indultándolo. El sevillano cuajó de principio a fin al quinto al que toreó a placer. A este ejemplar lo amasó desde que se abrió de capote en verónicas sentidas. Posteriormente el tercio de banderillas resultó muy variado y bien ejecutado. Y para finalizar con la muleta se vació en una bella obra. La faena de Manuel estuvo llena de ligazón y de toreo caro, ante un Miura que recibió dos puyazos, y siempre a más. El de Gerena dibujó el natural exigente y la ligazón en el toreo fundamental. Hubo tiempos entre series y estructura en cites y distancias. Un Escribano lucido realizó a la perfección todo lo que su entregado astado necesitaba. Gran toro y gran torero. Dos orejas y rabo simbólicas.

‘Aldeano’ puso el cierre a una interesante corrida de Miura. Un astado que ayudó a construir un precioso saludo capotero a Moral. Ante este ejemplar que se puso muy a la contra Pepe lo toreó sobre los pies recobrando tiempos pasados. Con la espada otra vez erró. Palmas de despedida.

Ficha del festejo:

Plaza de Utrera. Menos de media plaza.

Toros de Miura.

Octavio Chacón. Oreja y oreja.

Manuel Escribano. Ovación con saludos y dos orejas y rabo simbólicos.

Pepe Moral. Ovación y palmas.

Texto: Emilio Trigo.

Fotografías: Eva Morales.