Mucho prometía y poco demostró la novillada portuguesa de Antonio Silva, todo lo que tuvo de trapío lo tuvo de mansedumbre y de poca clase. 

Abría la tarde Alberto Pozo, que entró sustituyendo a Aquilino Girón, y en su primero pasó de puntillas, le pesó abrir plaza y no se acopló con su primer oponente. Un toro que engañó en el caballo, se arrancó pero sin entregarse. Consiguió matarlo y silenciada quedó su labor. Con su segundo, no se quedó quieto ni en una sola ocasión, tiro de oficio y estuvo lo más digno posible. Mató su lote, que ya fue mucho. 

Cristian Pérez, el único novillero que quedaba de la terna original, poco pudo hacer, pasó por Boujan con más pena que gloria. Durante las faenas de muleta, sobre todo ante su segundo oponente, se llegó a escuchar algún pito y es que el novillero no encontró su sitio frente al animal. No se cruzó y abusó de recursos que poco o nada gustan a este tipo de públicos. Durante el tercio de varas lidió al novillo de manera regular, dejándolo al relance en varias ocasiones. No estuvo cómodo en toda la tarde y fue silenciado en sus dos actuaciones. 

Sin tocar pelo, el novillero Francisco Montero, que también entró por la vía de la sustitución en el lugar de Manuel Ponce, fue el triunfador del festejo. Demostró ganas y actitud, primeras cualidades que debe tener un aspirante a matador. La lidia a su primer oponente, tercer novillo de la tarde, fue todo corazón. Tuvo delante al mejor novillo de la tarde, animal que evidenció su poca casta desde los primeros tercios, durante la faena de muleta pese a dejarse por el pitón derecho, a partir del tercer muletazo siempre quería irse. Montero engatusó a los tendidos con el capote, recibiéndolo de una larga cambiada en el tercio y dejándolo largo en el caballo. Con la muleta demostró sus ganas y buen hacer, sobretodo con la diestra, donde plasmó lo mejor de la tarde. Derechazos templados y vaciándolos por abajo. Con la espada fue otro cantar, pinchó hasta en cuatro ocasiones y perdió la opción de un triunfo mayor. Con su segundo poco pudo hacer, tomó pronto la espada y puso fin a la tarde. Se evidenció su camino en las capeas y demostró la facilidad para conectar con los tendidos. 

Ficha del festejo:

Plaza de toros de Boujan-sur-Libron. Primera de feria. Dos tercios de entrada. Novillos de Antonio Silva, de excelente presentación pero descastados y mansos en líneas generales. 

Alberto Pozo (agua marina y oro): silencio y ovación. 

Cristian Pérez (azul noche y oro): silencio y silencio. 

Francisco Montero (blanco y plata): vuelta al ruedo y ovación.  

Incidencias: el festejo se retrasó hora y media debido a la ola de calor. Al término del paseíllo se homenajeó al matador Manolo Vanegas. 

Imagenes: Carlos Grasa y Gerard Más.

Carlos Grasa Pejenaute