Se lidiaba la segunda y última novillada picada de la feria, y los de Veiga Teixeira no respondieron a las expectativas. Fueron nobles pero mansos en líneas generales. La mala labor de los picadores condicionó mucho la tarde, un desastre los puyazos que recibieron los de Teixeira. 

Abel Robles hacia su segundo paseíllo en esta temporada y con el primero acusó la falta de rodaje, no terminó de acoplarse ante un animal  al que se le pudo haber sacado más. Muy mal tratado en varas, cosa que acusó durante el resto de la lidia, Robles lo intentó por ambos pitones pero el animal no tuvo la transmisión necesaria para argumentar la faena. Falló con la tizona, talón de Aquiles que marcaría la tarde de la terna. En su segundo novillo se las vio con uno de los más destacados de la tarde, un animal con recorrido, e intentó lucirse, destacó la mano derecha del catalán donde por momentos hubo acople entre ambos protagonistas. El animal se vino a menos y poco a poco se fue esfumando la opción de triunfo. El postre amargo de la espada silenció el paso de Robles por Boujan. 

Volvía el francés Maxime Solera, novillero con buen ambiente en este coso, por desgracia poco pudo lucirse durante la tarde. Buena lidia recibió su lote, se le vio solvente con el capote al francés. El primero dejó nulas opciones dado su comportamiento, pero los malos puyazos que recibió precipitaron el resultado. Dispuesto estuvo Solera con la muleta pero nada pudo hacer. Con su segundo, el más manso de toda la tarde, se ponía complicada la feria para el novillero. Fue todo voluntad y querer. En este destacó la buena labor de la cuadrilla, pero pechando con el peor lote de la novillada poco se podía demostrar. 

Quién también regresaba a este coso era Cristóbal Reyes, muy dispuesto toda la tarde, enseguida tuvo al público de su lado. Destacó con el capote, con las banderillas dio demasiado trote al animal, demasiados quiebros durante el segundo tercio. Con la muleta consiguió arrancarle al astado algún muletazo con calidad pero alargó sin demasiado sentido la faena. Con la espada lo emborronó todo. En el sexto y último de la tarde y feria tiró de garra. Arrancó la faena de muleta con ambición desde los medios, lo siguiente fue una gama de pases y enganchones, trato que no merecía el novillo que le había tocado en suerte. Reyes se marchó de Boujan con la mejor faena, según qué criterio, pero con silencio en sus dos actuaciones. 

Se cerró así una feria que prometía más, el trapío de ambas novilladas presagiaba espectáculo asegurado pero en la tarde de hoy los de a caballo se empeñaron en emborronarlo todo. 

Ficha del festejo:

Plaza de toros de Boujan-sur-Libron. Segunda y última de feria. Dos tercios largos de entrada. Novillos de Veiga Teixeira, de excelente presentación pero mansos y nobles en líneas generales, cuarto y sexto los mejores. 

Abel Robles (rosa y oro): silencio y silencio. 

Maxime Solera (verde botella y oro): silencio y silencio. 

Cristóbal Reyes (blanco y plata): silencio y silencio. 

Incidencias: la tarde se retrasó debido a la ola de calor. 

Imágenes: Carlos Grasa. 

Carlos Grasa Pejenaute.