El público es soberano, ¿No? O eso dicen…Y es libre o no, de pedir trofeos, bajo los efectos de la euforia, pero para algo está el palco, para frenar esa dosis de emoción y locura colectiva, y más cuando viene aderezada con una buena dosis de alcohol. Pero esa es la identidad de Pamplona, de su tendido de sol, y evidentemente hay que respetarla aunque en cierto modo, no la compartamos. (O no la comparta en primera persona) Cayetano, cortó las dos orejas del primero de su lote, tercero de la tarde, gracias al jolgorio del tendido dicho tendido, y la benevolencia de un palco sin criterio. Con una oreja, era suficiente.

El resto, el contenido de la tarde con el variado e interesante juego de los toros de Cuvillo, os lo cuento en las siguientes líneas.

Ferrera buscó el lucimiento con el saludo capotero para recibir al primero de la tarde. Tras un desordenado tercio de varas, y un tercio de banderillas con un buen número de capotazos, Antonio tenía que despejar la incógnita con la muleta.  El de Cuvillo, protestón, soltaba la cara a mitad del muletazo queriéndose quitar la muleta de encima, causa en mayor parte de la falta de raza. Aún así, lo consiguió meter en la muleta y le sopló algunos naturales y derechazos de buen trazo. Evidentemente, sin calado en el tendido, pero mostrando sus credenciales siendo capaz de estar con mucho decoro y buenas formas, con un toro que no valía dos duros. Erró varias veces con la espada y el descabello.

Antonio buscó con el cuarto, (el toro de la merienda) recrearse con el capote para lucirse con el buen tranco del toro. Tras el tercio de varas, bien ejecutado pero mal realizado al caer trasero, el de Cuvillo fue pronto y con fijeza en banderillas. En la muleta, fue soso, un pan sin sal, pero para torear a gusto, y sin apreturas, valió. Evidentemente con ausencia de emoción. Ferrera estuvo en todo momento jugando con las medias alturas y sin someter al toro, y algún natural  y derechazo de buen gusto dejó en el ruedo del coso navarro. Estocada caída.

Perera recibió al segundo de la tarde ganándole terreno y sacándoselo al centro del ruedo pero sin lucimiento. Tras un simulacro en el tercio de varas, el de Cuvillo aún sin definir, fue pareado de cualquier manera. Miguel Ángel convenció al toro para meterlo en la muleta, y este acabó entregando la cuchara. ¿Cómo lo hizo? Lo probó, sometió y toreó, realizando el toreo fundamental por ambos pitones, aunque el más potable y por donde ofreció mejores embestidas fue por el pitón derecho.  Faena larga en el minutero no refrendada con la espada. Bajonazo de libro.

Con muchos pies y brío, salió el quinto de la tarde, aunque con cierta querencia. Tras el tercio de varas, el jabonero seguía buscando la huida, pero al embestir durante la brega en el tercio de banderillas, lo hacía con cierta templanza. Perera empezó la faena con un pase cambiado por la espalda, para fijar la atención del tendido de sol, pero a partir de ahí, sin dudas y sin titubeos, comenzó con el toreo fundamental fijando la embestida del toro en el centro del ruedo. Miguel Ángel, cuajó al toro de cabo a rabo por ambos pitones bajo las premisas de su concepto sometiendo al toro con la muleta muy baja. Una vez realizo el grueso de la faena, el torero jugó con las cercanías metiéndose literalmente entre los pitones.

Pocas cuentas quiso de salida, el tercero de la tarde en el capote de Cayetano. Tras el encuentro con el caballo y no parar de embestir, en banderillas no mostró mal estilo. Cayetano con la muleta, le pegó fiesta al toro en el inicio de faena, echando las rodillas al suelo, con la intención de llegar al tendido de sol, y a partir de ahí, realizó el toreo fundamental y ortodoxo por ambos pitones. Faena recurrente del torero aprovechando las buenas embestidas y nobleza de «Aguaclara» Quizá, le faltó algo de fuste con la franela. Aún así, el torero estuvo a gusto, y disfrutó del buen toro de Cuvillo. Estocada

Cayetano recibió al sexto con una larga cambiada en el tercio. Las dos orejas del primero de su lote, le dieron cierta moral. El toro, fue incierto tras el tercio de varas, y de igual manera lo fue en banderillas, pero sacó buen fondo en el último tercio. Comenzó la faena de muleta de rodillas, y las peñas de sol, entraron de pleno con los quehaceres del torero. Realizando el toreo fundamental, Cayetano estuvo a gusto andando por la plaza y le supo coger la medida al toro dejando algunos naturales y derechazos de mucho empaque y con cierto desgarro propio del gen Rivera. Desplantes y molinetes, fueron el punto álgido de la faena, donde estalló realmente el jolgorio en todos los tendidos al completo.

FICHA DEL FESTEJO:

Plaza de toros de Pamplona. Lleno. Toros de Núñez del Cuvillo de juego variado e interesante destacando el quinto.

Antonio Ferrera. Silencio y oreja

Miguel Ángel Perera. Silencio y oreja

Cayetano. Dos orejas y dos orejas