La ADAC difunde la palabra de la dignidad pero luego engaña de una manera considerada. Corrida indigna para el coso de Ceret, desde el segundo con un cornada que casi se le veían las tripas hasta el becerrote sexto. Pasando por una corrida con mucha cara y poco remate. El juego de los frailes tampoco ayudaría a no perdonar los pecados.
Abrió la tarde «Pensante» que tenía el mismo trapío que fuerza. Nada de nada. Castaño lo lidió y le dió distancia en los dos puyazos paletilleros. Con la pañosa se puso por la derecha con dignidad y con la izquierda ni la agarró. Lo mejor la estocada para tapar el pecado de la ADAC.
«Gañanito» salió con una cornada y aquello enfadó a la gente. La ADAC nos engaño permitiendo ver aquello en el ruedo. Salió un sobrero de Peñajara que era el padre de todos los Frailes. Se estiró Iván Vicente a la verónica con cierto gusto. Pero a la hora de lidiar todo cambio, dudas y pantallazos con el capote. Hasta que Chacón puso orden y nos enseñó el toro que Vicente tapó. Por la derecha el torero se movió más que los precios y así hizo que el toro se orientará y aquello no fuera a más. La ADAC sabía que la corrida era impresentable y que lo de Vicente no saldria bien. Sus pecados llevarán.
«Caña» fue el mejor de la corrida. Un toro que cuando se arrancaba iba con todo y recordó a sus antepasados. El Miura de Salamanca empujó de bravo en los tres encuentros con Tito Sandoval que movió el caballo con gusto y picó lo necesario. Con el derecho midió y Josellilo se la jugó, con una faena de toma y daca y emoción. Nos recordó que estábamos en Ceret la faena pero Josellilo se aflojó al citar con la izquierda, lo llamó para que no se arrancará y así poder entrar a matar. Se atascó con los aceros y todo quedó en una ovación.
«Sortijero» fue una sombra del astado de mismo nombre lidiado el año pasado. Tanto que la sombra del Sortijero del 2018 era más toro que el Sortijero del 2019. Un toro tardo en sus embestidas pero con emoción. Náufrago Gabin Rehabi a caballo en los dos encuentros, el francés debe volver a lo que fue. Castaño se puso de verdad por la derecha pero no con la izquierda. El salmantino fue todo coraje por la diestra pero con la zurda todo ventajas. Le faltó apretar para que aquello fuera algo más.
Después  descabello sin meterle la espada. Parece ser que no quería volver tras el perdón del famoso veto.
Los pitones de «Cumplidor» hicieron que la ADAC no fuera al infierno. Pero el Juan Luis Fraile rodó por el ruedo inumerables ocasiones. Los puyazos fueron testimoniales y el madrileño se puso por ambos pitones pidiendo paciencia al público. Demasiado tuvo el público sin hacer que los pitos fueran más fuerte por lo que se veía en el ruedo.
Con el sexto en el ruedo llegó el pecado sin perdón. Ese becerrote no debió ni subirse al camión y bien lo sabe el veedor de la ADAC que se escondió en el callejón tras llevar voceando toda la tarde. El churro dio más vueltas al ruedo que trapío tenía a pesar de los toques de los de luces. Se movió como un eral ya que ni las cuerdas le metieron. Josellilo dio pases y más pases. Cada pase era un enfadó más al público por el esperpento de enemigo que tenía el vallisoletano. Ningún Fraile perdonará a la ADAC sus pecados.
Volveremos mañana a las Arenas pero muchos no perdonaran a La ADAC y no volverán el año que viene al ruedo de Ceret.
Ceret. 1 de Abono. Cinco toros de Juan Luis Fraile impresentables de presentación y uno de Peñajara (2-bis)
Javier Castaño: silencio y leves pitos
Iván Vicente: pitos y silencio
Josellilo: ovación y silencio