La ‘Nit del Bou’ consiguió llenar prácticamente al completo los tendidos de la plaza de toros de Valencia. Una nueva creación de la empresa Toropasión, que reunía dos tauromaquias, la española y la francesa, en un trepidante desafío de saltos y quiebros.

Previamente al comienzo de este novedoso festejo se celebró la tradicional desencajonada de las corridas de toros que se lidiarán en la Feria de Julio. Bien presentadas en líneas generales las de El Parralejo y Luis Algarra. Y destacando la seriedad y el trapío de los de Montalvo para el mano a mano entre Emilio de Justo y Román.

La puesta en escena fue de auténtico lujo, y precedió a un espectáculo digno de esta plaza. Abrió la noche un precioso toro de Galache, al que Iván Sánchez recetó cinco quiebros encadenados en su reaparición tras la cogida que sufrió en Fallas. Mientras que Javier Pradanas hizo lo propio con todo tipo de saltos. Más complicado fue el segundo de Bañuelos, al que Sergio Sarrión quebró con gusto en varias ocasiones y Guillaume Vergonzeanne pudo saltar con suficiencia. El tercer duelo de la noche enfrentó a dos jóvenes valencianos. Noel Ribera aguantó mucho en sus quiebros, y fue Rampeta quien desplegó su repertorio de saltos. Un bonito toro jabonero ya corrido, fue el reseñado para que ‘Maik’ y su chaqueta diesen un recital de quiebros al más puro estilo de la calle. ‘Panchito’ fue el encargado de poner la plaza en pie con un  nuevo salto del tirabuzón con una guitarra en las manos.

Para el ecuador del festejo había reservado el plato fuerte de los saltadores franceses. Que volaron con enorme plasticidad y variedad por encima de las astas de un bonito toro cárdeno. Destacaron las series de saltos encadenados y la espectacular rondada de Dominique Larie. La sexta de las exhibiciones corrió a cargo de los quebradores franceses que con su plasticidad en los quiebros landeses hicieron las delicias del público. Cyril Dunouau se ciñó mucho las astas de un toro de Fermín Bohórquez, frente al que ‘Use’ dio todo un recital. Cuando el espectáculo no terminaba de romper, llegó el de La Seca y con su raza y puso patas arriba el Coso de la Calle Xátiva, saltando en todos los terrenos y en todas las distancias, sin descanso. Acabó literalmente roto el vallisoletano, que lleva arrastrando una grave lesión de rodilla desde la temporada pasada, pero a pesar de ello da el todo por el todo en cada plaza.

Otro que volvía a pisar el albero valenciano era ‘El Poca’ que pudo disfrutar y deleitar a los presentes con sus quiebros. Destacó el último con el de La Vall y el toro de Santiago Domecq en los medios, templando y aguantando hasta el último momento para ajustarse al máximo. Por su parte el joven francés Kevin Ribeiro sorprendió con su facilidad para «volar» por encima de los toros. Continuó el espectáculo con una exhibición de saltadores españoles, aunque el toro no colaboró. Por último, el que cerró la noche fue el mejor quebrador francés de la historia, Baptiste Bordes. Que quiso poner la guinda a un bonito festejo con un último quiebro espectacular «por España», tal y como dijo en su brindis al público.

Fotografía: Carlos Martín

Texto: Ricardo Fuertes