Jamón con denominación de origen Aguado. Pablo Aguado ha firmado una tarde antológica en su presentación en el coso de la Merced de Huelva, saliendo a hombros tras cortar las dos orejas al sexto de la tarde y tras pinchar una faena, a buen seguro, de rabo.

Son muchas las virtudes que atesora el sevillano. Elegancia, torería, sabor, empaque, temple, gusto, en definitiva torería, lo único que no se compra en El Corte Inglés. A su primer oponente lo bordó desde su salida al ruedo, capote extraordinario, suelto y artístico, muleta elegante, superior, medido en muletazos y de intensidad superlativa. Al sexto se inventó una faena a un toro muy medido y justo de todo y al que la torería y la espada le posibilitaron abrir la Puerta Grande.

Todo ello marcado por el escaso juego que posibilitaron los toros de Albarreal, hierro onubense debutante en la Merced. Morante solo dejó un gran inicio capotero a su segundo enemigo, y David de Miranda cortó un apéndice al segundo de la tarde tras una faena llena de valor y temple.

Justo de trapío era ‘Encarcelado’, primero para Morante de la Puebla. Embistió de salida con las manos por delante sin desplazarse imposibilitando el lucimiento de Morante. Largo fue el castigo en varas. Ninguna opción en la muleta. Le faltó casta, fondo y fuerza al de Albarreal. Morante abrevió. Mal con la espada. Silencio.

Más musculoso era el segundo de la tarde. Con buen manejo del capote a la verónica lo recibió David de Miranda. No pudo redondearlo al enchancharle el capote cuando finalizaba el recibo. Con chicuelinas al paso llevó al toro al caballo, siendo esta suerte un mero trámite. Buen quite realizó el de Trigueros. Tafalleras, chicuelinas y una media muy ajustadas. Destacaron en banderillas Manolo Contreras y Pedro Muriel. Por encima del toro estuvo David de Miranda. Al de Albarreal le faltó fondo y clase y le sobró sosería. Supo tocar las teclas acertadas el de Trigueros. Comenzó por estatuarios muy ajustados. Continuó con dos tandas de toreo en redondo a media altura, sin obligarle. Con la zurda el toro tenía más dificultades, mironcito y reservón. Volvió a la diestra para acortar las distancias y pegarse un arrimón importante que calentó a un público entregado. Estocada tendida. Oreja con petición de la segunda.

Muy decidido salió Pablo Aguado a recibir al tercero de la tarde, agradable de cara y cuerpo justo. Lo lanceó a la verónica de una manera sutil, muy natural, enganchándolo de adelante y muy templadas. Lo llevó al caballo con unas chicuelinas garbosas. Un picotazo recibió en el peto. De nuevo lo bordó con el capote, chicuelinas de arte y compás que pusieron al público en pie. Sobresaliente fue la brega de Iván García. Bordó el toreo en la faena de muleta. La duración justa, los muletazos medidos. El caviar nunca se sirvió en grandes cantidades y Pablo Aguado da caviar a los tendidos. La obra de arte de Aguado tuvo como base la naturalidad, el temple y la torería. El toro con movilidad pero faltó de clase y poder. Aguado lo entendió y confeccionó una faena de ligazón y toreo caro. Sobresalió con los cambios de mano, sorprendió con un toreo en redondo excepcional, brilló en los pases de pecho. Puso al público en pie hasta en tres ocasiones e hizo estallar a Huelva. Pinchó en dos ocasiones privándole del premio gordo. Vuelta al ruedo.

Espoleado salió Morante a recibir al cuarto. Primero con unas verónicas rodilla en tierra y luego unas templadas y lentas verónicas con el compás abierto toreando con todo el cuerpo. Hubo mucha torería. Picotazo en el caballo. No duró el toro en la muleta. Se acabó en la primera tanda. Morante dejó detalles de torería pero decidió acortar ante la imposibilidad de lucimiento. Estocada entera al segundo intento. Ovación.

Anovillado estaba el quinto. Escaso de fuerza fue protestado desde el inicio emborronando el recibo de David de Miranda. Perdió las manos en reiteradas ocasiones devolviendo el toro a los corrales.

En su lugar salió ‘Gorrión’ de Torrealta. Castaño de capa y justo de presentación. Bruto y frenado embistió de inicio. Poco pudo hacer David de Miranda. Fuerte fue el castigo en varas. Vacío de casta llegó a la muleta. Lo intentó todo David de Miranda. No le obligó, a media altura, jugando con las distancias y poniéndole todo a favor. El toro fue desagradecido y no le ayudó. La faena no pudo romper. Estocada defectuosa y descabello. Ovación.

Al sexto de la tarde lo recibió Aguado por verónicas y chicuelinas con la figura relajada y con mucho gusto rematados con una larga por bajo de ensueño. Cumplió en varas. De nuevo se hizo presente Aguado en un quite de compás y arte lleno de torería y sabor con unas verónicas que pararon los relojes. Se inventó la faena Aguado. El de Albarreal medido de fuerzas, casta y motor. Aguado lo entendió a la perfección. Le dio sitio, aire, a media altura, codilleó y fue metiendo al toro en el engaño. De nuevo midió mucho la faena. Ligó en redondo, elegantes naturales. La figura más natural y relajada imposible. El temple por bandera. La emoción en los tendidos. Los naturales finales a pies juntos y dándoles los frentes recordaron a toreros de época. Fueron carteles de toros, y el público enloqueció. Estocada, ahora sí, a la primera. 2 orejas.

Ficha del festejo:

Plaza de Toros de la Merced (Huelva). Lleno.

Toros de Albarreal. 1º inválido, 2º soso, 3º movilidad, 4º sin fondo, 5º devuelto, 5º bis (Torrealta) descastado y 6º justo.

Morante de la Puebla (caña y azabache). Silencio y ovación.

David de Miranda (ciruela y azabache). Oreja con petición de la segunda y ovación.

Pablo Aguado (ciruela y oro). Vuelta al ruedo y 2 orejas.

Sergio Maya / @sergiomaya7