“Dónde lo habíamos dejado”, así hablaba Ponce días antes del festejo que suponía su reaparición a los ruedos 5 meses después. Y así fue. Había fijado el 10 de agosto y la Plaza Real del Puerto de Santa María para reaparecer y el maestro de Chiva no defraudó dejando una tarde para el recuerdo.

Indultó a ‘Fantasía’ un buen toro de Juan Pedro que mucho tuvo que agradecer a Ponce y sus manos para volver al campo. El de Chiva, escogió el traje con el que sufrió el terrible percance, y volvió como si nada hubiera pasado. Temple, gusto, magisterio, arte, compás, elegancia, naturalidad… todos los calificativos que se le quieran poner para encumbrar su figura.

Manzanares acompañó a Ponce en la Puerta Grande tras pasear una oreja de cada toro y dejar dos grandes estocadas. Morante no tuvo su tarde. Sobresalió la banda de música del ‘Maestro Dueñas’ que interpretó, entre otras “El Oboe de Gabriel”, el Concierto de Aranjuez y ‘Orobroy’.

Con elegancia recibió Ponce al primer Juan Pedro de la tarde. Lances templados a la verónica sin obligarlo. Midió el castigo en varas empleándose el animal en el peto. Delantales artísticos fue el quite realizado por el de Chiva. De nuevo temple y gusto. La faena de muleta fue una obra de arte. A los sones del ‘Oboe de Gabriel’, la banda sonora de ‘La Misión’ fue esbozando trazos con su muleta como si fuera un pincel sobre un cuadro del mismísimo Velázquez. Bordó el toreo en redondo. Parando el tiempo. Todo muy templado, muy despacio, figura erguida, relajación suprema. Cómo si no hubiera parado en estos cinco meses de torear. Fuera de clichés armó la faena. Para encumbrar fue el epílogo con ese toreo por bajo marca de la casa. Erró con la espada, cayó caída haciéndole perder el trofeo que tenía asegurado. Ovación.

Muy frenado salió el segundo de la tarde. Morante lo lanceó con un toreo antiguo intentando alargar las embestidas. El castigo en varas fue largo y duro cayendo el puyazo caído. Fue herido José Antonio Carretero al saltar la barrera ante la embestida del toro, teniendo ser llevado a la enfermería. Con la muleta Morante salió decidido a sacarle partido a un toro que sacó nobleza, teniendo un mayor recorrido por el pitón derecho. El de la Puebla consiguió tres tandas de derechazos ligados, profundos y de mano baja con empaque y torería. También dejó detalles con mucho sabor en los remates de las tandas. Al natural el toro fue deslucido. Pinchazo y media estocada habilidosa. Ovación.

Manzanares recibió a la verónica al tercero de la tarde. Un astado mejor presentado que sus hermanos y que embistió brusco de inicio tropezando varias veces el capote. Sin picar se marchó el toro después de que derribara al caballo. Se desmonteró en banderillas Daniel Duarte tras dos soberbios pares. El toro acusó en la muleta el puyazo que no recibió. Se fue agriando conforme avanzó la faena. Manzanares estuvo poderoso, intentando mandar y templar las embestidas pero no siempre el toro respondía con la misma formalidad. Con el izquierdo se quedaba más corto y protestaba, desarmando al alicantino comprometiéndolo en una ocasión. Volvió a la diestra, hubo empaque y ligazón pero no tuvo la rotundidad de otras tardes. Con la espada fue un cañón. Oreja.

Bueno fue el recibo de capote de Ponce al cuarto. Delantales templados ganándole los medios, una chicuelina con sabor y una media. Cumplió en varas. Desplegó todo su magisterio el de Chiva. Cuajó al toro de principio a fin. De cabo a rabo. Realizó una faena perfecta. Ayudó siempre al toro, le dio sus tiempos y sus espacios. Estuvo desmayado y mandón, pinturero y poderoso. Muletazos con media muleta, codilleando, trayéndoselo a la cintura, embarcando la embestida y poniendo al público en pie en varias ocasiones. Con la zurda un ejemplo de gusto, de relajación, de torería en definitiva. Se creó una atmósfera mágica, ¡Qué razón tenía ‘Joselito el Gallo’! Sonó el Concierto de Aranjuez, y después de una tanda cumbre de ‘poncinas’, los gritos de ‘Torero, torero’ y las lágrimas de emoción. Se pedía el indulto. Ponce lo provocó con más pases, con más temple. La plaza un manicomio, hasta que finalmente el presidente sacó el pañuelo naranja para indultar a ‘Fantasía’ número 106 de Juan Pedro Domecq. 2 orejas simbólicas.

Desplegó su capote Morante de la Puebla para dejar un par de verónicas como él sólo sabe recibiendo al quinto. Manseó en varas el toro. Con la muleta no lo quiso ver. Abrevió. Pinchazo y casi entera. Bronca.

Se gustó Manzanares a la verónica con el compás abierto en el recibo capotero al sexto. Cumplió en varas. La faena de muleta estuvo marcada por la música. Sorprendió a todos cuando sonó un piano y un cajón flamenco para interpretar ‘Orobroy’ de Dorantes. Fue una faena cimentada por el pitón derecho. Las tandas no pudieron ser largas pero Manzanares le puso fibra y empaque. Hubo ajuste y comunión entre lo que pasaba en el ruedo y lo que sonaba en la plaza. Con la zurda no pudo haber lucimiento por el escaso juego del toro. Estocada recibiendo algo caída. Oreja.

Ficha del festejo:

Plaza de Toros Real del Puerto de Santa María (Cádiz). Casi lleno.

Toros de Juan Pedro Domecq. 1º temperamental, 2º noble, 3º con genio, 4º ‘Fantasía’ indultado, 5º manso y 6º noble.

Enrique Ponce (blanco y azabache). Ovación y 2 orejas simbólicas.

Morante de la Puebla (azul rey y oro). Ovación y bronca.

José María Manzanares (gris y azabache). Oreja y oreja.

Parte Médico:
El banderillero José Antonio Carretero Pérez ha sido atendido en la enfermería de la Plaza Real de El Puerto de Santa María, durante la lidia del segundo toro de un esguince en grado 1 en tobillo derecho ‘pendiente de confirmación tras estudio radiológico’. Se ha procedido a la evaluación médica al Hospital General Santa María del Puerto para revelar la magnitud de la lesión y para determinar el tratamiento adecuado.
Pronóstico: Leve que le impide continuar la lidia.
Fdo: Dr. Carabot

Sergio Maya / @sergiomaya7