Dos tercios de entrada en la plaza de toros de Motril, donde los toros de Guadalmena fueron un pozo sin fuerzas. Enrique Ponce se topó con el peor lote, sin opciones de nada. Javier Conde puso torería y clase en su primero, pero no tuvo opción en el segundo. David Fandila El Fandi se llevó el mejor lote de la noche motrileña, cortando 4 orejas y un rabo.

Con un ramillete de verónicas recibió Enrique Ponce al primero de la tarde, que parecía tener algo de recorrido en los primeros tercios, pero fue coger el de Chiva la muleta y desfondarse. De cayó varias veces y la falta de motor dificultó la lidia. Con la derecha dejó algún muletazo, y por el pitón izquierdo Ponce no pudo hacer nada al cabecearle en cada pase. En la última tanda consiguió acoplarse y darle unos derechazos ajustados. Estocada baja y varios descabello para dar muerte a Bailador.

Con verónicas de mucha torería y empaque paró Javier Conde a Lastimado, brindó la muerte de su toro a Ponce, amigo íntimo del malagueño. Una tanda duró. Fue terminar la primera tanda y se fue a tablas. Lo sacó a los medios y se caía repetidamente. Junto a tablas no se movía, y en los medios se caía. Arreciaban los pitos desde los tendidos y él pedía. Dio una tanda por el pitón izquierdo del inválido segundo que desató los olés y dejó muletazo muy elegantes, con trincherazos y pases del desprecio de mucha categoría. Terminó con ayudados por alto y mató de estocada.

De rodillas se puso David Fandila El Fandi para recibir al tercero, al que le dio verónicas, una chicuelina y revolera, y clavó tres pares de banderillas que levantaron al respetable a gritos de ‘torero torero’. Brindó a Roberto Soldado, jugador del Granada Club de Fútbol, y al comenzar la faena se llevó Volador una voltereta que mermó aún más su poca fuerza. Parecía tener más clase que sus hermanos, y en el centro lo probó el granadino por el derecho. Con la mano izquierda era mirón y pronto, aturullando incluso al diestro. Se apagaba en cada tanda el de Guadalmena, pero mientras se tragaba molinetes y circulares eternos. Tras echarse de rodillas y hacer varios desplantes, pinchó antes de matar de estoconazo.

Mariano de la Viña fue quien paró al cuarto de la noche, que fue picado en exceso. Se quejaba Ponce de que no veía bien Candombo, al que además le costaba moverse. Aún así, el valenciano, que vestía de de azul y oro, dejó algún destello de su maestría con la mano derecha. Comenzaron los pitos por la falta de visión del astado y las quejas del diestro y abrevió rápido. Pinchó y dio una media estocada caída.

Suelto y distraído saltó Madroñito, con el que con la muleta Javier Conde no pudo derrochar su clase como sí hizo en su primero. No transmitía nada, y además al igual que el resto de corrida no se movía. Lo intentó el malagueño pero el nulo juego de su oponente imposibilita cualquier opción de lucirse. Pinchó y mató de estocada caída.

Con larga cambiaba de rodillas y delantales David Fandila El Fandi recibió al sexto y último, al que llevó al caballo por chicuelinas a compás abierto. Con la muleta el granadino se fue al plato de la plaza, y allí hizo lo que quiso. Tenía clase y codicia y se movía. Por la derecha tenía recorrido y David así lo vio, llevando toda la faena por ese pitón. A media altura se tragaba todos los derechazos. Por el pitón izquierdo tenía menos recorrido, y tras probarlo, volvió a la derecha. Una faena larga y variada ante el mejor toro de la corrida, el único que tuvo motor y clase, premiado con vuelta al ruedo, y al que El Fandi mató de estocada algo caída.

Plaza de Toros de Motril. Dos tercios de entrada.
Toros de Guadalmena, sin fuerza ni clase, excepto el 6° premiado con vuelta al ruedo, para
Enrique Ponce (azul cielo y oro), silencio y ovación.
Javier Conde (catafalco y oro) dos orejas y silencio.
David Fandila El Fandi (grana y oro) dos orejas con leve petición y dos orejas y rabo.