Las espadas se llevaron los triunfos del Cid y de Curro Díaz en la tercera de feria en la renovada Malagueta. Fue una tarde marcada por el baile de corrales que tuvo lugar por la mañana en el que se desecharon hasta 7 toros, quedando el festejo con cinco de Lagunajanda y uno del Ventorrillo sin que ninguno a la postre permitiera la faena rotunda.

Curro Díaz demostró el gran momento de confianza y capacidad que atraviesa con el reservón y dificultoso primero. Hubo muletazos muy poderosos y encajado que llegaron a los tendidos. La espada se llevó la oreja. Con el cuarto no tuvo opciones. El Cid firmó lo mejor en el quinto, perdió la oreja también con el descabello tras una faena de técnica y oficio imponiendo ritmo a un toro con movilidad pero sin clase. Con el Segundo anduvo templado pero el toro se agotó pronto. Joaquín Galdós se estrelló con el peor lote sin ninguna opción.

Grande y hondo era ‘Riobravo’, el primero de la tarde. Salió muy parado de chiqueros obligando a Curro Díaz a buscarlo. Consiguió un ramillete de verónicas enfibradas y emocionantes sobreponiéndose a la brusquedad del toro. Empujó en varas pero se marchó suelto antes de tiempo en los dos encuentros. En la faena de muleta se descubrió el gran momento que atraviesa Curro Díaz. El toro reservón con un comportamiento muy serio no lo puso fácil. El de Linares no dudó en ningún momento, estuvo muy firme y poderoso sin olvidarse de la estética, habiendo pasajes de mucha emoción. Fue el pitón derecho el más potable, y por ahí llegaron las mejores tandas. Ligazón, mano baja y mucha profundidad. La mejor tanda fue cuando consiguió relajar la figura y correr la mano que puso al público en pie. Fue una faena más para aficionados que para público en general. Dos pinchazos y una estocada casi entera. Ovación.

Otro toro largo y montado salió en segundo lugar. Tardó en salir de chiqueros ‘Naranjito’. Lo recibió El Cid con temple a la verónica imprimiéndole ritmo a las embestidas del toro. Lo midió en varas el de Salteras, saliendo el burel justo de fuerzas del peto. Meritorio y de exposición fue el tercio de banderillas ejecutado por Curro Robles y Rafael Limón que tuvieron que desmonterarse. Comenzó la faena El Cid como sus tardes importantes. En los medios con la diestra por delante. El de Salteras estuvo muy templado y técnico toda la faena, buscando siempre la estética más que el poder. El de Lagunajanda fue de más a menos, se apagó muy pronto y eso restó de emoción a la obra. Lo entendió mejor en el toreo en redondo dejando tandas de muletazos templados, ligados y de figura relajada. Sin embargo la faena no pudo ser rotunda. Al final acortó las distancias y entre los pitones fue consiguiendo derechazos de uno en uno. Tras dos pinchazos enterró la espada. Palmas.

Muy armado y alto era el tercero. No se definió con el capote imposibilitando el lucimiento inicial de Joaquín Galdós. Casi sin picar se marchó el toro. El peruano aprovechó el quite para dejar un par de verónicas y una media por el derecho realmente buenas. Importante fueron los dos pares de banderillas que colocó Jesús Aguado ejecutando la suerte como mandan los cánones. Como decía Antoñete “pronto y en la mano” así lo hizo Galdós. Inició la faena en los medios para ejecutar una buena tanda en redondo. Carecía de poder el de Lagunajanda, que muy pronto se agoto. Los muletazos fueron largos pero a media altura y en línea recta y en el momento más inoportuno el toro perdía las manos. La faena no llegó a romper. La tanda final de naturales de uno en uno tuvo importancia. Estocada entera trasera y tendida y un descabello. Ovación.

Castaño de capa y alto de cuerpo era el cuarto con el que Curro Díaz anduvo fácil y seguro consiguiendo cuatro lances a la verónica muy reunidos. Cumplió el toro en varas. Muy parado y topando llegó al toro a la muleta. No quiso pelea, embestida muy descompuesta, rajándose cuando le pudo Curro Díaz. El de Linares volvió a estar firme y poderoso, hizo un esfuerzo, lo enseñó y optó por coger la espada. Pinchazo y estocada. Silencio.

También era grande el quinto de la tarde, de la ganadería del Ventorrillo. No se empleó de salida imposibilitando el toreo de capa del Cid. Se dejó pegar en el peto sin gran pelea. Se desmonteró ‘Lipi’ tras dos grandes pares de banderillas. Sacó movilidad en la muleta el del Ventorrillo y lo aprovechó El Cid. Careció de clase y formalidad, si bien esto último se lo impuso el de Salteras gracias a su depurada técnica. La faena fue de menos a más, llegando los mejores momentos en el toreo en redondo. Sin dudarlo El Cid se puso en el sitio, aguantó calamocheos y embestidas cambiante imponiéndole temple. La mejor tanda llegó en las postrimerías de la faena consiguiendo que el toro la siguiera con humillación y vibración por el pitón derecho. Emborronó con el descabello la posible concesión de trofeo. Vuelta al ruedo.

‘Pestiño’, negro burraco, de Lagunajanda cerró la tarde. No se empleó de verdad en el capote de inicio pero permitió a Galdós pegarle tres suaves verónicas de enjundia. Se midió en varas al toro. Aburridor en la muleta, le faltó recorrido y raza. Galdós lo enseñó y decidió abreviar ante la escasez del de Lagunajanda. Estocada casi entera. Silencio.

Ficha del festejo:

Plaza de Toros la Malagueta. Menos de media plaza.

Toros de Lagunajanda y El Ventorrillo (5º). 1º reservón, 2º sin fondo, 3º sin transmisión, 4º deslucido, 5º con movilidad sin clase y 6º descastado.

Curro Díaz (grana y oro). Ovación y silencio.

Manuel Jesús “El Cid” (malva y oro). Palmas y vuelta al ruedo.

Joaquín Galdós (caña y oro). Ovación y silencio.

Incidencias: “El Cid” saludó una ovación al romper el paseíllo al ser la última vez que actúa en Málaga.

Sergio Maya / @sergiomaya7