Un día más se cumplió el dicho, “Corrida de expectación, corrida de decepción”, y es que lo vivido hoy en la Malagueta le faltó emoción y bravura por los toros que saltaron al ruedo de la divisa salmantina de Domingo Hernández y Garcigrande. Desiguales tanto en juego, como en presentación frustraron la labor de los diestros.

A pesar de todo Manzanares se llevó la única oreja de la tarde tras una gran estocada al segundo de la tarde y una faena muy en su estilo, empaque, tiempos y ligazón. Por su parte David de Miranda, que sustituía a Pablo Aguado, realizó lo mejor de la tarde. Demostró quietud, valor, temple y gusto cuajando al sexto, un toro bajo de emotividad y casta, al que pinchó perdiendo el trofeo que tenía cortado. El Juli sin suerte en su lote se marchó inédito.

Grandón y alto el colorado ‘Furioso’ que abrió plaza. Con mucha suavidad lo recibió El Juli. Verónicas a pies juntos ajustadas, con ritmo y mucho temple ganándole los medios. No peleó en varas el toro. Faena de conocimiento y capacidad del Juli. El de Garcigrande tuvo poco poder y transmisión, sin poner dificultades a la labor. Fue haciendo poco a poco al toro hasta meterlo en la muleta, consiguiendo dos buenas tandas de naturales con la figura erguida y gran ajuste que calaron en los tendidos. La estocada cayó trasera. Ovación.

Mucho más pequeño, casi 100 kilos menos que su hermano, era el segundo que fue levemente protestado en su salida. Con mucho temple, suavidad y empaque recibió bien a la verónica Manzanares al toro. Empujó en varas el toro y se le midió el castigo ante la falta de fortaleza del burel. Apareció David de Miranda en escena para realizar el quite. Se echó el capote a la espalda y le dio un par de gaoneras muy lucidas. Manzanares se encontró muy a gusto con el toro en la muleta. Lo entendió a la perfección. Fueron cinco tandas, cuatro en redondo y una al natural, que sirvieron para que los tendidos de la Malagueta vibraran. Fue de menos a más. Toreó sin toro y llenó el escenario de empaque y armonía. Las tandas largas, de muletazos llenos de belleza, profundidad y hondura. Hubo un cambio de mano a ralentí y pases de pecho a la hombrera contraria. Con la espada, hoy sí, un cañón al volapié. Oreja.

‘Acogedor’ fue el tercero. Más bonito que sus hermanos de hechuras embistió templado de salida. Lo aprovechó David de Miranda, se salió a los medios toreándolo con delantales muy ceñidos y templados. Tras un desafortunado volantín se estropeó los dos pitones y quedó con muy poca fuerza. El presidente lo devolvió al corral.

En su lugar salió un toro sardo, de nombre ‘Resultón’, de la Palmosilla. Con solvencia lo recibió David de Miranda, lanceó a la verónica pero el toro no se entregó de salida. Leve fue el castigo en varas y bien se arrancó al caballo el toro. Quite vibrante el que hizo Miranda. Capote a la espalda, citando desde los medios, y ajustándose las saltilleras. Se rajó muy pronto en la muleta. Tras un eléctrico y meritorio inicio desde los medios por estatuarios sin inmutarse hizo sonar la música. Después le dio una tanda en redondo con temple y gusto y a continuación se rajó sin dar más opciones al de Trigueros. Lo mató de estocada entera caída al tercer intento. Ovación.

El de Garcigrande que hizo cuarto también fue grande. Salió sin definirse y no dejó expresarse al Juli de inicio. No se empleó en varas. Muy complicado fue el toro para banderillear poniendo en aprietos a los banderilleros. Nulas opciones tuvo el toro en la muleta. Más que embestir topaba, sin recorrido, ni casta. Lo intentó El Juli sin premio. Estocada casi entera trasera y un descabello. Silencio.

El quinto estaba lleno de kilos y embistió con las manos por delante de salida. Manzanares lo vio claro y lo lanceó a la verónica a pies juntos. Se le cuidó en varas. Faena de oficio y conocimiento de Manzanares. El toro informal, sin entregarse en ningún momento. Lo sobó el alicantino preparándolo para las dos tandas finales, donde le apretó y le exigió de verdad. Lo obligó en redondo, por abajo y trazando largos los pases, con empaque. La tanda final sobresalió un enorme cambio de mano. Se le escapó el triunfo con la espada tras entrar a matar a recibir y pincharlo. Ovación.

Fuerte y alto era el sexto. Salió con brío y abanto. Lo recogió David de Miranda para torearlo por delantales demostrando un día más su quietud. Se dejó pegar en varas. Lo cuajó David de Miranda en la muleta. Muy por encima del toro. Quietud, temple, gusto y mucho valor. El de Domingo Hernández fue noble pero muy justo de motor y clase. Lo bordó en una tanda al natural, corriendo bien la mano, y girando los talones. Con la diestra dejó buenas tandas metiendo riñones, muy puro y ajustándoselo al cuerpo, rematando atrás. El público entró con fuerza con la verdad de su toreo. Cerró con unas bernardinas de infarto que pusieron al público en pie. Erró con la espada privándole de un triunfo importante. Ovación.

Ficha del festejo:

Plaza de Toros la Malagueta. Casi lleno.

Toros de Domingo Hernández y Garcigrande (4º). 1º justo de poder, 2º noble, 3º devuelto, 3º Bis (La Palmosilla) rajado, 4º descastado, 5º informal y 6º noble.

“El Juli” (grana y plata). Ovación y

José María Manzanares (azul pavo y azabache). Oreja y ovación.

David de Miranda (sangre de toro y azabache). Ovación y ovación.

Sergio Maya / @sergiomaya7