Exigente y emocionante novillada la vivida esta tarde, que demostró de lo que es capaz este torero. Solera hizo historia antes y después del paseíllo, era la primera vez que un novillero francés se encerraba con seis novillos en España, y qué novillos.

El primero de la tarde fue «Meloso», del Marqués de Albaserrada. Decepcionó bastante su comportamiento, fue noblote durante casi toda la lidia y no mostró la casta esperada. Solera lo intentó por ambos pitones sin demasiado éxito, la poca fuerza del animal anuló toda la disposición con lo que arrancó la tarde el novillero galo. Pinchó varias veces y eso anuló cualquier opción de reconocimiento.

Po toriles salió «Clavijero», un novillo muy serio de Dolores Aguirre que despertó las palmas de los presentes. El animal manteó desde el principio pero sacó el suficiente fondo de casta para que Maxime Solera pudiera ganarle la partida. Toda la faena se hizo con ambos protagonistas, literalmente, pegados a tablas, donde el matador tuvo que tragar y poderle a su imponente enemigo. Consiguió pasajes muy templados por ambos pitones, destacó por la derecha y en los pases de pecho. le metió la espada en el segundo intento y obtuvo la primera oreja de la tarde.

Con el tercero vino el susto de la tarde, después de dar una larga cambiada de rodillas «Limeño» lo empotró contra las tablas, sembrando el pánico por unos segundos. El torero se levantó y sin mirarse cogió de nuevo el capote. Aparentemente no llevaba cornada, pero el golpe y el susto dolían hasta en los tendidos. El de Flor de Jara, que salió con genio, se afligió después del tercio de varas. El animal fue soso y estuvo siempre pendiente de todo menos de su matador, firme estuvo Solera que apostó con la muleta. Con la espada ya fue otro cantar, sonaron dos aviso y por momentos todos nos temimos lo peor. Su labor, debido a los aceros, quedó silenciada.

Con el cuarto vino lo mas granado de la tarde, volvió de la enfermería y se marchó a la puerta de toriles y de nuevo mantuvo a la afición en vilo después de que el novillo hiciera por el, el susto no pasó a mayores. Con la muleta dio fiesta al jabonero de Aurelio Hernando, Solera mostró que además de poder a los animales, sabe templarlos y vaya si lo demostró. Expuso en todas las tandas y se dejó los muslos a escasos centímetros de los pitones. «Bombito» fue noble pero no puso nada fácil la lidia en ninguno de los tres tercios. El final de faena lo realizó con numerosos aficionados en pie que ya estaban deseosos de pedir los trofeos. El novillero francés, que además de saber torear, es muy inteligente quiso servir a los comensales el mejor postre de la carta. Tiró la muleta y le metió la tizona, algo trasera, como si no hubiera un mañana. El presidente concedió los dos trofeos que Solera se había ganado en la arena.

Dicen que no hay quinto malo, pues este ni malo ni bueno, una pena. La pena de la tarde fue este «Zamorano», una pintura de animal perteneciente a la ganadería de Los Maños. Muchos queríamos ver ese binomio Solera-«Los Maños», pero un golpe en la testuz contra las tablas atontó al utrero para toda la lidia. El novillero estuvo muy pulcro con este quinto, siempre confío en el, apostando para que se viniera arriba, pero se mantuvo parado hasta que el galo enterró el acero. La ovación fue merecida.

El toro de al jota, «Escopetero», de Colomer Hermanos fue un animal serio que siempre se defendió sin mostrar nada bueno. Solera lo intentó pero la poca casta del animal quitaba sentido alguno a todo aquello, no tardó en irse a por la espada y poner fin a su maratoniana tarde. Salió en hombros de manos se cuadrilla.

La novillada, con carácter de concurso (desconocemos a los premiados), mostró imponentes animales pero de los que se esperaba algo más. Mal los de a caballo en casi todos los utreros. El mal uso de la espada hizo perder trofeos a Solera, sin embargo demostró ser uno de los nombres mas fuertes del escalafón. Pendiente de todo durante las casi tres horas que duró el festejo, comprometido con el toro, dandole su espacio y protagonismo y luego pudiendo a sus oponente de frente , sin aliviarse. En definitiva, un torero en mayúsculas. 

Ficha del festejo:

Plaza de toros de Andorra (Teruel). Media plaza. Se lidiaron 6 novillos de diferentes ganaderías, en este orden: Marqués de Albaserrada, Dolores Aguirre (ovacionado en el arrastre), Flor de Jara, Aurelio Hernando (ovacionado en el arrastre), Los Maños y Colomer Hermanos.

Maxime Solera, en solitario (grana y plata): ovación, oreja, silencio, dos orejas, ovación y silencio.

Incidencias: tras la muerte del tercero, Maxime Solera pasó a la enfermeria debido a una fea cogida producida por «Limeño» de Flor de Jara. Pudo continuar la lidia, a la espera de parte facultativo. 

 

Imágenes: Carlos Grasa.

Carlos Grasa Pejenaute.