Debutaba la ganadería de Casasola en La Glorieta con una novillada picada que al final fueron ocho utreros los que saltaron al ruedo. Todos cortados por el mismo patrón de la fuerza justa e incluso arrastrando los cuartos traseros en buena parte de la lidia. Abantos de salida hasta tener que ir a buscarlos a la puerta de toriles para fijarlos en el percal. Recibieron un único puyazo en el que empujaron hasta el momento de sentir la puya que se adormilaron debajo del peto. Pero si carecieron de fuerza no se podrá decir de su nobleza, su gran virtud, pero tan nobles que cada embestida transmitía menos que la anterior. Una novillada para quedarse Solo en Casa.
Abrió feria Diego San Román y «Mordedor», un lance a pies juntos y a lidiarlo. De la suerte de varas ya hemos hablado y lo dicho vale para todos. Inició la faena de rodillas metiéndose el novillo con el correspondiente susto. Al ponerse de pies no dudó en llevarsela a la zurda cuando más aire hacia. Con la pañosa moviéndose lo levanto los pies del suelo. Ni se inmutó el mexicano que volvió con la misma mano y en el mismo sitio. Un derrote seco le hizo perder la muleta. Al cambiar de mano llegaron los mejores muletazos y eso que corría el aire de manera fuerte y el novillo no rompía al defenderse por su justeza de fuerzas.
Con una larga cambiada se presentó Diosleguarde en La Glorieta para enjaretarle cuatro verónicas buenas a «Reservado» tras ver al astado dar varias vueltas al redondel. Tiro de técnica el charro para mantener de pies al novillo. Una vez que le apretó cantó la gallina y buscaba tablas. Muy pulcro Manuel que más no pudo hacer.
En la puerta de toriles dio su primer capotazo Aguilar, lidio a «Reservado II» que tuvo nobleza y recorrido. Aguilar aprovechó las primeras embestidas para tirar largo y con temple ante la falta de humillación. Pero se equivocó el hidrocalido al acortar las distancias y ahogar al novillo donde protestaba el encimismo y su falta de fuerzas.
Genuflexo con el capote en los medios fue donde se encontraron San Roman y «Fandango». Realizó el mexicano el único quite de la tarde por chicuelinas. El inicio de faena fue desolador. Ver al novillo perder las manos innumerable veces y todavía más veces enganchar el trapo rojo. Una vez que le cogió el ritmo corrió la izquierda ayudado con gusto. Pero a «Fandango» ya no le quedaba nada dentro, el novillero se veía tan superior que no le dio importancia lo que hacia, parecía que estaba solo en casa.
A tres novillos paró DiosLeguarde, el quinto titular pago el pecado de sus hermanos y se vio en el palco el pañuelo verde. El primer sobrero arrastraba sin descaro los cuartos traseros e hizo ver al segundo sobrero. Al que le cortó una oreja DiosLeguarde, pero a estas horas pocos se acordarán de lo que pasó en el ruedo. Mucha técnica del salmantino, le funcionó la cabeza y la espada, que en los tiempos que corren no es poco para un novillero. A base de esa técnica saco algún muletazo con gusto por ambos pitones, en una faena que se olvidó del público y toreo como si se encontrará solo en casa.
Con el cierraplaza Aguilar quiso estirar la tarde, sin mucho sentido. El novillo no daba para más y la gente ya tenía frío. Aquello fue un sopor que será mejor que ni lo lean. Casi es mejor quedarse solo en casa.
Miércoles, 11 de Septiembre. 1° de la Feria Virgen de la Vega de Salamanca. Novillos de Casasola (5° Tris) desiguales de presentación y justos de fuerza.
Un tercio de entrada
Diego San Román: silencio tras aviso y silencio
Manuel DiosLeguarde: ovación tras aviso y oreja protestada y pitos al palco
Miguel Aguilar: ovación tras aviso y silencio tras aviso