En la tarde de hoy, trenzaban el paseíllo…Hoy, hoy era la tarde, y las vistas estaban puestas en Manuel Jesús Cid Salas, el torero de Salteras, (Sevilla) Hoy trenzaba su último paseíllo en Las Ventas, tras hacerlo anteriormente en sesenta ocasiones, El Cid. y justo al terminar el paseíllo junto con De Justo y Ginés Marín, el respetable hizo que el torero sevillano saludase hasta en dos ocasiones. Con el toro de nombre «Guitarrero» empezó el idilio en Las Ventas, y a partir de ahí, muchas faenas para el recuerdo, y otras con el sinsabor, o el mal sabor de boca, de derramar su sangre por el chispeante. Pero todo eso, ya es historia, al igual que lo que leerán en estas humildes líneas, sobre lo sucedido en la tarde de hoy. Simplemente, «El Cid» torero de Madrid, gracias.

El primero de la tarde lo recibió el Cid por verónicas. Este de Fuente Ymbro, siguió con la cara alta en banderillas tras el tercio de varas. Manuel, en su penúltima faena, desde el centro del ruedo brindó al respetable. Manuel, lo intentó por activa y por pasiva con un toro que nunca estuvo metido en la muleta. Por el pitón derecho, el toro no era tonto, y los mejores pasajes y apuntes, vinieron por el pitón izquierdo. Algunos naturales calaron en el tendido, pero por la falta de empuje del toro, no hubo continuidad. Estocada casi entera.

El cuarto de la tarde, no quiso cuentas con el capote, pero tras el tercio varas, mostró buena condición en el tercio de banderillas. El último toro de El Cid, también fue brindado al respetable. Manuel enseguida cogió la muleta con la zurda, pero el toro aún con clase, no tuvo empuje para aguantar los envites por bajo y rematando. El toro por el derecho, bajó el cierre del kiosko. Sin duda alguna, no era el toro soñado para una despedida. Estocada.

El segundo de la tarde fue devuelto tras descordinarse y en su lugar salió un sobrero de Manuel Blazquez. Este bis, abrochado de pitones, se quedó bajo los vuelos del capote de Emilio. Tras el encuentro con el caballo, el sobrero mostró movilidad en el quite de Marín, pero tras el tercio de banderillas quedó sin definir, quedando todo en manos del torero en el último tercio. De Justo, también brindó al respetable, y a partir de ahí, comenzó la faena con la diestra. Con la zurda, no hubo encaje, pues al toro le faltaron finales, y a la faena cierto remate. El torero con todas y con esas, no escatimó en mostrar sus cartas. Dos pinchazos y estocada.

El quinto, suelto de salida, no quiso cuentas con el capote del torero extremeño. Tras el paso por el caballo, el destartalado de Fuente Ymbro, manifestó tener las fuerzas justas. En banderillas, el toro esperó…Emilio, le brindó su toro al torero de Salteras en un brindis íntimo en el tercio. De Justo, enseguida le cogió el aire por el pitón derecho y los derechazos llegaron al tendido. Por el izquierdo, el toro tuvo peor estilo al embestir y Emilio siguió por el derecho, pero ya sin lucidez alguna. Estocada baja y golpe de descabello.

El tercero de la tarde, no quiso cuentas con el capote de Marín. La pelea en varas, fue obligada, pues tampoco quería cuentas con el caballo. Tras el tercio de banderillas, el toro era una incógnita, aunque con movilidad. El de Fuente Ymbro, no tenía buen aire, ni Marín tampoco se lo quiso coger. Un toro de feas embestidas, al igual que sus hechuras. Bastas. Dos pinchazos y media estocada.

El sexto, ya de salida, permitió el saludo capotero, y el lucimiento del mismo de Marín. Tras el encuentro con Agustín Navarro, el de Fuente Ymbro siguió con el buen tranco que tenía de salida, y de igual manera lo manifestó en banderillas. Ginés, también brindó su último toro, al torero que decía adiós. El torero, comenzó citando al toro de largo con la diestra, y cuando todo parecía coger vuelo, al coger la zurda, el animal tuvo peor estilo y el globo se fue desinflando…Pinchazo y estocada

FICHA DEL FESTEJO:

Plaza de toros de Las Ventas. Casi lleno. Toros de Fuente Ymbro, feos y bastos de hechuras, inclusive algunos destartalados, no aptos para embestir. Varios pinchazos.

El Cid. Silencio y vuelta al ruedo.

Emilio de Justo. Silencio y ovación

Ginés Marín. Silencio en ambos