Los «Avidores» quinto y sexto, no defraudaron. Las reatas, no suelen fallar… El primero de Adolfo, tampoco defraudó en el último tercio, sin ser de dicha familia. Por lo demás, una tarde con matices, y con una presidenta guiada u orientada por un asesor artístico, que sin tener ni pajolera idea, está ahí sin tener que estar. O están en plural.

La terna en general, estuvo por encima del encierro. Alberto Álvarez en su primero, y Escribano en el quinto, no tocaron pelo por la decisión sin criterio del palco presidencial.

El primero de Adolfo, fue el típico toro de este encaste, que se frena en los capotes e imposibilita el saludo capotero. Tras ser picado sin excesos, en banderillas tuvo fijeza y fue pronto al cite. El torero maño, apostó brindando al respetable. Alberto, estuvo inteligente, y fue capaz de estructurar una faena basada sobre el pitón derecho, cogiendo el pulso a la no excesivamente larga embestida. Álvarez tiró en su repertorio de clasicismo, y hubo algunas tandas por la diestra de repercusión en el tendido. Remató la faena toreando al natural con la derecha. Media estocada trasera.

El cuarto de la tarde, marcó de salida que su pitón más propicio para el último tercio sería el derecho. En el caballo, la pelea fue insulsa y en banderillas, ya evidenció cual sería su condición…El torero aragonés tuvo que tirar del toro con la diestra para sacarle lo que llevaba. Por el pitón izquierdo sin ser malo, tuvo peor condición. Alberto lo intentó por activa y por pasiva, pero la embestida cansina y sosa del cárdeno imposibilitó mayor lucimiento. Dos pinchazos y estocada.

Escribano recibió al segundo de la tarde, toreando con ritmo y compás a la verónica. Juan Francisco Peña, picó sin excesos al vaticinar la calidad del toro, y en esta ganadería, un toro con calidad desde el principio, es sinónimo de que en el último tercio, estará con las fuerzas justas. El tercio de banderillas protagonizado por el mismo matador, no tuvo especial lucidez. El cárdeno en la muleta fue un pan sin sal y Manuel lo mejor que pudo hacer es abreviar tras intentarlo por ambos pitones. «Comadrón» rápido bajó la persiana. Pinchazo y estocada.

Tras recibir Escribano al quinto de la tarde con su suerte habitual, luego le pegó buenas lapas toreando por verónicas. El toro, metió la cara abajo en el peto y eso dio buen augurio junto con su nombre «Aviador». En banderillas, Manuel pareó con mayor efectividad y lucidez que al primero de su lote. Y no, no defraudó el quinto de la tarde, bajo el nombre de su reata. «Aviador» traía en sus entrañas carbón, y con ello la exigencia propia de la casta. Manuel le pegó fiesta por ambos pitones y expuso, pero sin redondear la obra. Faltó algo y el verso no terminó de rimar del toro. El de Gerena, no escatimó en esfuerzos, pero quizá la elección de terrenos en algunos momentos, no fue la más adecuada. Estocada.

Brutote y echando las manos por delante, embistió el tercero de la tarde en el saludo capotero de Luque. Tras el tercio de varas, Álvarez quitó por gaoneras. En banderillas, el cárdeno dejó ver que, su condición sería de ir con la cara alta y todo lo tendría que poner el torero. El recorrido del toro en el último tercio, fue escaso y evidentemente sin querer humillar. Entró en la muleta de Daniel sin más, y el lucimiento fue nulo por la condición del toro. Dos pinchazos y golpe de descabello.

El sexto, también de nombre «Aviador» sacó carbón de salida, pero no fue un toro definido en su totalidad en los primeros tercios. Juan Contreras y Jesús Arruba, parearon con brillantez. Daniel tiene horas de vuelo, y eso es palpable…Toreó con ritmo y compás con la diestra acompañando con el cuerpo, mientras dejaba el hombro izquierdo descolgado y la mano desmayada. Las tandas llegaron al tendido. Con la muleta en la zurda, siempre fue buscando el pitón contrario, y aunque los naturales fueron de uno en uno, llegaron de igual manera al respetable. Las formas del torero de sevillano convencieron de pleno.

FICHA DEL FESTEJO:

Plaza de toros de Zaragoza con 3/4 de entrada aproximadamente. Toros de Adolfo Martín. El más completo por encastado y emoción, el quinto. «Aviador»

Alberto Álvarez. Ovación tras petición de oreja y ovación

Manuel Escribano. Leves palmas y vuelta tras petición.

Daniel Luque. Silencio y ovación